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HASTA SIEMPRE, GRAN MAESTRO

La Universidad Sergio Arboleda despide a su decano emérito y fundador de la Escuela de Filosofía y Humanidades quien, además, dictó la primera cátedra en la institución y dedicó cerca de 30 años a la formación de los profesionales Sergistas. ¡Hasta siempre, maestro!

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Ramón Bulla Quintana
(1 de abril de 1927 – 24 de agosto de 2017)


Soy un animal raro”. Así se describía Ramón Bulla Quintana, fundador y decano emérito de la Escuela de Filosofía y Humanidades de la Universidad Sergio Arboleda, cuando intentaba explicar su temprano amor por el conocimiento. “Desde niño me dediqué a la filosofía; antes de la primaria me hacía preguntas que, tal vez, no pasaban por la cabeza de otros niños. Todo el tiempo me preguntaba de dónde salieron las cosas. Pasaba las noches mirando las estrellas, contándolas y preguntándome por su origen, al igual que el de los animales y la gente. Ahí empezó el filósofo a funcionar”, recordaba hace apenas unos meses.

Tal vez por ese ‘amor por la sabiduría’, Ramón Bulla Quintana dedicó gran parte de su vida a la enseñanza: fueron 70 años de docencia –más de 30 en la Universidad Sergio Arboleda- 12 universidades y, según sus cuentas, más de tres millones de estudiantes los que marcaron su vida como profesor.

Precisamente, fue él quien dictó la primera cátedra que se impartió en la Universidad Sergio Arboleda, el martes 28 de julio de 1985, a las 8:00 a.m. Y hasta sus últimos días conservó el listado de los alumnos que asistieron a aquella clase. “Los estábamos esperando. Y vinieron”, recordó en un artículo publicado en la revista institucional, Crónica Universitaria, a propósito del aniversario número 20 de la Institución.

A mí no se me olvida nada. Es un mal de mi memoria”, decía el maestro Bulla Quintana, discípulo de Rodrigo Noguera Laborde en las aulas de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Javeriana. Precisamente, su amistad con quien fuera uno de los fundadores de La Sergio representaba para él una de sus mayores alegrías. “Para mí, la cosa más especial de toda mi permanencia en la Sergio Arboleda fue el cariño que me tuvo el Dr. Noguera Laborde. Me quería de verdad. Y los hijos son testigos. Me decían: “nuestro papá en la casa solo habla de Ramón”. Él estaba en la rectoría, pero me mandaba a llamar a su oficina, por lo menos dos veces al día para conversar”, recordaba.

Por eso, la vida de Ramón Bulla Quintaba estuvo estrecha y cariñosamente ligada a la historia de la Universidad Sergio Arboleda: caminó junto con Rodrigo Noguera Laborde y Álvaro Gómez Hurtado para comprar el edificio donde se gestaría el sueño que, a la fecha, le ha entregado a la sociedad cerca de 30 mil egresados. “Los tres caminábamos en búsqueda de un edificio que estuviera en venta. Y pensamos en varios, como por ejemplo comprar los edificios de las facultades eclesiásticas de la Javeriana, en la décima con calle 65. Otra cosa que se nos ocurrió fue comprar el Colegio de La Enseñanza, cuando corrió el rumor de que las monjas querían venderlo”, rememoraba.

Su ingenio e intelecto, que lo llevaron a ocupar las más altas dignidades académicas, también se expresaron en la creación del escudo que hoy enarbolan los 12 mil estudiantes con los que cuenta la Universidad a nivel nacional. “Muchas ideas se discutieron también. Finalmente sugerí que el escudo debía tener un árbol que expresara el apellido “Arboleda”. Y recordé entonces el árbol que alguna vez dibujó Aristóteles para explicarles a sus discípulos la relación entre la Filosofía y las demás Ciencias que de ese tronco se desprendían. La posteridad lo llamó ‘El Árbol de la Ciencia’. Esta idea se aceptó, pues representaba muy bien el ideal de la universidad. Álvaro (Gómez), que era un excelente pintor, se encargó de estilizarlo en la forma en que definitivamente quedó”, escribió el maestro Bulla Quintana 2004.

“La Filosofía y las Humanidades no son un complemento en la formación universitaria sino su imprescindible fundamento. Las humanidades no son el complemento de nada porque son el complemento de todo”

En su memoria también permanecían intactos los recuerdos relacionados con la creación de la Escuela de Filosofía y Humanidades de La Sergio, que dirigió desde su primer día, tras desempeñarse como decano fundador de la facultad de Filosofía y Humanismo de la Universidad Santo Tomás y Vicerrector Académico de la Universidad Pedagógica de Colombia, entre otros. “Las clases se iniciaron el primero de febrero de 1988”, precisaba.

Cada vez que entro a un salón de clases y me encuentro con 8 o 9 estudiantes, lo primero que les digo es: ‘Los felicito por estar aquí. Ustedes son personas privilegiadas de la Providencia y deben darle gracias a Dios porque ustedes constituyen un grupo selecto entre la juventud colombiana y por eso vinieron a estudiar filosofía’” mencionaba, porque para este boyacense, nacido en Sutatenza el 1 de abril de 1927, el estudio de la filosofía lo era todo.

“La Filosofía y las Humanidades no son un complemento en la formación universitaria sino su imprescindible fundamento. Las humanidades no son el complemento de nada porque son el complemento de todo”, señalaba el maestro de varias generaciones de profesionales Sergistas, quien, además de inglés, francés e italiano, dominaba el latín y el griego.

El Dr. Ramón Bulla Quintana siempre será recordado por sus estudiantes como un Maestro en el mejor sentido de la palabra. Transparente, sabio, de una cultura universal, producto de largas horas de estudio y riguroso análisis. Lector apasionado de todos los temas, jamás llevó un solo apunte a clase. El vasto conocimiento que tenía de la Filosofía y las Humanidades, emergía luminoso de su prodigiosa memoria. Docente claro en sus conceptos, conquistaba al auditorio en cada clase apoyado en sus claras dotes pedagógicas. Orador magnífico, toda la vida fue muy cercano a sus estudiantes, como mentor y guía en el camino de la formación académica. Caballero a carta cabal, hombre prístino, elegante, coherente y fiel a los principios que dieron vida a nuestra Alma Mater”, recuerda Francisco Tamayo Collins, uno de los miles de discípulos que tuvieron la oportunidad de asistir a sus clases y que hoy hace parte del cuerpo docente de la Escuela de Filosofía y Humanidades.

Bajo el Fondo de Publicaciones de la Universidad Sergio Arboleda, Ramón Bulla Quintana publicó 3 libros. El primero, Nociones preliminares de Lógica, lo escribió por sugerencia de su maestro, Rodrigo Noguera Laborde. “Me dijo: escríbete un libro de lógica y así lo hice. Me esforcé por escribir claro y no de manera enredada, para que todos entendieran”, afirmaba. A este le siguió otro acerca de la teoría del conocimiento y uno más sobre las Nociones de Teología Natural.

Por este amor al conocimiento, atendió hasta el final el llamado que Rodrigo Noguera Laborde hizo en la reunión del último consejo de decanos que presidió: “No permitan que las humanidades vayan a desaparecer de la Universidad”. “Quienes amamos tanto a nuestro sabio Maestro, trataremos de conservarlo siempre como el mejor homenaje a su memoria”, escribió.

Ahora, el turno para honrar el legado de quien acompañó la construcción de un sueño y aportó a la formación de miles de profesionales colombianos es para toda la Comunidad Sergista. Ese será nuestro homenaje. ¡Hasta siempre, maestro!


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