Inflación (III): agrocombustibles

En los últimos artículos, el Observatorio Económico ha hecho referencia a la evolución de la inflación global y del precio de los alimentos como uno de los determinantes de su comportamiento. Este artículo pretende concluir este tema con la presentación de un breve análisis del papel de la energía y los agrocombustibles en el escenario actual.

Para lo anterior, se hace una descripción del comportamiento reciente de los precios del petróleo, seguido de una presentación del panorama de los agrocombustibles desde una perspectiva global, en la que se identifican los principales productores y las políticas implementadas para promover las fuentes alternas de generación de energía y se definen los determinantes para su rentabilidad y los riesgos asociados a su producción.

Dar una idea sobre el futuro de la producción de agrocombustibles y qué trade-off enfrentan las economías productoras, es el objetivo de este artículo.

¿Qué ha pasado con el precio del crudo?

La evolución reciente del precio del crudo no es un secreto, el incremento en el precio del barril por encima de los USD140 ha dividido al mercado entre quienes opinan que el problema es de oferta y demanda, y  los que piensan que la falta de transparencia en el mercado de futuros ha permitido que los especuladores hayan llevado el precio del mismo a máximos históricos.

En realidad, es muy posible que ambas teorías sean acertadas y que los recientes desequilibrios de oferta y demanda, originados en el crecimiento del consumo por parte de economías emergentes y la reducción en la productividad asociada a la explotación de petróleo, hayan sido sobredimensionados por los especuladores del mercado de futuros.

En estos momentos los reportes del mercado del crudo de julio de la OPEP, la Agencia Internacional de Energía (AIE) y la Administración de Información de Energía de los EE.UU. esperan un deterioro leve en la demanda, combinado con un crecimiento moderado de la oferta. Lo anterior, estará acompañado de un aumento en la oferta de gas que podría estabilizar el precio en los niveles actuales (1).

Los periodos anteriores, de elevados precios del petróleo, se caracterizaron por ser cortos. Los precios tendían a crecer de manera abrupta, impulsados por eventos geopolíticos, hasta alcanzar niveles máximos a lo largo de semanas o meses para luego caer rápidamente. Después de esos picos en los precios, la caída en el precio del petróleo había hecho casi insostenibles los programas que buscaban alternativas a la generación de energía al reducir los incentivos de los consumidores por sustituir la demanda de crudo. En este caso, puesto que los desequilibrios entre demanda y oferta son evidentes, esperamos que se observe una reducción en el precio debido a la desaceleración global, pero que no alcance los niveles observados a principios de 2007, lo cual daría espacio para la sostenibilidad de programas de energía alternativa.

Los agrocombustibles

La ruptura permanente de records en los precios del petróleo ha llevado a despertar el interés global en los agrocombustibles. La producción de agrocombustibles ha pasado de 4.8 mil millones de galones en 2000 a 16 mil millones en 2007. Cerca del 90% de la producción se concentra en los Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea.

Debido al impacto que la producción de agrocombustibles puede tener sobre la oferta alimentaria, y por ende sobre la estabilidad global en los precios, es necesario definir la tendencia de mediano plazo en el comportamiento de este mercado.

Concentración de la producción mundial de agro-combustible



Fuente: USDA

Rentabilidad

En la generación de agrocombustibles, los costos de los insumos (cosechas de granos, caña y otros productos agrícolas), representan cerca del 37% de los costos de producción de etanol de caña de azúcar y entre el 40% y el 50% de los costos del etanol de maíz. El segundo componente más importante en los costos de producción es la energía, que representa cerca del 20%. El precio de ambos componentes se ha incrementado en el último año, lo cual ha llevado a que la producción de agrocombustibles sea menos eficiente en relación con los costos de producción.

Este deterioro en la eficiencia ha sido contrarrestado por las ayudas gubernamentales que han apoyado proyectos de agrocombustibles al obviar la volatilidad inherente en este tipo de mercados. No se debe olvidar que gran parte del éxito en el crecimiento reciente de la producción de etanol ha sido la fuerte intervención gubernamental de largo plazo. Los gobiernos sustentan este soporte en la consecución de ciertas metas: diversificar las fuentes de energía, garantizar la seguridad energética y conjugar objetivos de desarrollo rural y desarrollo ambiental.

Esta intervención se ha dado en la forma de subsidios, créditos e impuestos preferenciales para contrarrestar los elevados costos de producción respecto a la extracción de combustibles fósiles, lo cual ha llevado a que la rentabilidad de los agrocombustibles haga sostenible su producción.

Riesgos

Los planes gubernamentales no eliminan los riesgos, pues muchas dudas rodean las proyecciones respecto a la producción de agrocombustibles. Las más importantes son la competencia frente a alternativas fósiles, las dudas ambientales que genera su producción y el impacto sobre los precios de los alimentos.

En cuanto a las alternativas fósiles, el precio del petróleo ha llevado a la búsqueda de otras opciones como la explotación de áreas de difícil acceso, de recursos poco convencionales como las sales de petróleo y crudo pesado; además, las perforaciones en tierras alejadas o aguas profundas y la conversión de carbón en petróleo.

Con respecto a las dudas ambientales, es importante destacar que uno de los principales motores para el apoyo a la producción de agrocombustibles está asociado a los beneficios ambientales relacionados con su producción. Tanto los agrocombustibles como la gasolina generan CO2 como resultado de su combustión. Los agrocombustibles son técnicamente neutrales debido a que el CO2 generado es absorbido por los cultivos usados para su producción. Esta ventaja es menos clara si se examina no sólo la combustión, sino la producción y el procesamiento de insumos en combustible. Muchos estudios indican que el balance neto es positivo, sin embargo las mediciones varían en un rango muy amplio.

A lo anterior, se le suma el requerimiento de tierra, necesario para que la producción de agrocombustibles se convierta en una alternativa permanente de producción. La cantidad de agrocombustibles que puede ser generado en un acre de tierra varía: 100 galones en la Unión Europea, 400 galones en Estados Unidos y 660 galones en Brasil. Aunque existen alternativas que reducen los requerimientos de intensidad de tierra (2), el costo de producción asociada a estas tecnologías supera al de las ya existentes (3).

Por último, es necesario sumar el impacto que sobre el mercado de alimentos ha tenido la reciente demanda de recursos energéticos, pues pone en duda los beneficios asociados a la inversión en este tipo de alternativas energéticas. Si bien no es adecuado relacionar el incremento en los precios de los alimentos exclusivamente a los agrocombustibles (Ver Reporte 6), es claro que la oferta de alimentos se ha visto limitada y, de nuevo, el mercado de futuros se ha encargado de darle un precio a esta tendencia. Lo anterior implica presiones sobre los precios que deben ser controlados por los bancos centrales a través de políticas monetarias contractivas, las cuales también tienen un costo que se incrementa cuando la economía global se acerca a la desaceleración más seria en los últimos años.

 

Conclusiones

El panorama para la producción global de agrocombustibles dependerá de una serie de factores que incluyen la evolución del precio del petróleo, la existencia de políticas gubernamentales que soporten su desarrollo, la disponibilidad de insumos de bajo costo, el diseño de avances tecnológicos que reduzcan los costos para la segunda generación de agrocombustibles, así como la evolución de las alternativas recientes de combustible fósil.

Aunque la producción global de agrocombustibles se triplicó entre el 2000 y el 2007, esta no alcanza a abastecer ni siquiera el 3% de la demanda global de combustible para transporte. Lo anterior implica que si bien los agrocombustibles serán parte importante de un nuevo portafolio de soluciones alternativas a escenarios de altos precios de la energía, es claro que su producción actual es insuficiente con respecto a las externalidades generadas de su producción.

Por último, es necesario sumar el impacto que sobre el mercado de alimentos ha tenido la reciente demanda de recursos energéticos, es claro que no todo lo asociado con agrocombustibles es positivo y si bien es bueno que los planes se enfoquen en el apoyo a este tipo de alternativas, también es necesario que las políticas implementadas contemplen las externalidades asociadas a esta, al definir planes para mitigar su impacto.

La principal externalidad está relacionada con el impacto que la demanda de terreno cultivable puede tener sobre la oferta y el precio de los alimentos, lo que afecta al panorama de inflación así como a las expectativas de los agentes, y hace difícil el quehacer diario de la política monetaria.

Este artículo concluye una serie de tres informes que buscan presentar una breve explicación del panorama inflacionario actual y sus principales determinantes. Sin embargo, la principal conclusión es la incertidumbre asociada a los eventos recientes donde el papel de los hacedores de política se torna cada vez más difícil. La postura adecuada parecería ser la de cumplir con los acuerdos pactados inicialmente e incurrir en los costos necesarios para mantener la confianza de los agentes en las instituciones.

……

En las últimas semanas se ha revivido el temor asociado a la crisis subprime. El primer banco comercial intervenido por el gobierno norteamericano desde 1984 (IndyMac) pertenece al sector hipotecario y sufrió de retiros masivos que alcanzaron los USD1.300 millones en tan solo 10 días. Adicionalmente, el temor de insolvencia de Fanni Mae y Freddie Mac, las dos instituciones hipotecarias por excelencia en los Estados Unidos, llevó a una caída en el precio de la acción que alcanza, en estos momentos, el 46% en promedio y obligó a la apertura de nuevas líneas de crédito por parte del FED y del Tesoro de los EE. UU. para cumplir con sus obligaciones. Cada vez el panorama es más incierto y se consolida el temor de una crisis larga y dolorosa para la economía global.

Con respecto a lo anterior, la posición del FED y del Tesoro de los EE.UU parece ser poco clara ya que el grado de incertidumbre con relación a los riesgos de inflación es tan alto que el discurso semestral del Presidente de la Reserva Federal ante el senado impulsó al alza los indicadores de aversión al riesgo que se habían mantenido en niveles estables, aunque elevados, en los últimos meses. La pregunta del mercado es si todavía queda lo peor por venir. 

 

 


(1) El principal riesgo a esta posición, se centra en la posibilidad de que las perspectivas de crecimiento de Asia se vean afectadas, reduciendo de manera abrupta la demanda global y presionando el precio del crudo a la baja.

(2)Una alternativa es el etanol de celulosa que podría reducir los requerimientos de intensidad en tierra debido a que produce cerca de mil galones por hectárea. La producción de etanol de celulosa resulta de la separación celular del material que brinda rigidez y estructura a las plantas y convierte el azúcar resultante en etanol. La celulosa es el material biológico que se encuentra disponible en mayor medida en el mundo.

(3) El costo de producción de etanol de celulosa está alrededor de los USD2.5 por galón mientras que el etanol de maíz se encuentra en niveles de USD1.65 por galón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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