La paradoja laboral

Que el discurso dado por el Presidente en la instalación del Congreso el 20 de julio se haya concentrado en temas económicos no es extraño, al fin de cuentas la situación económica empieza a ocupar nuevamente el primer lugar en las preocupaciones de los colombianos.

Acto seguido el ejecutivo y los gremios critican la decisión del Banco de la República de incrementar la tasa de referencia al 10%E.A. El argumento es simple, la inflación es de oferta, es un fenómeno mundial y por lo tanto no podemos hacer mucho, además, aumentará el desempleo.  Aunque esta afirmación suena bien, no es necesariamente cierta.

Teniendo en cuenta lo anterior, en esta entrega del Reporte Macroeconómico se examina el panorama laboral y se argumenta que el problema del desempleo no es un problema de tasas de interés, sino estructural. Es decir, en este punto del ciclo económico es poco lo que la autoridad monetaria puede hacer por el empleo. Un impulso monetario adicional se traducirá en más inflación sin empleo.

Se trata de explicar el hecho de que la economía alcanzó una de las expansiones económicas más fuertes de las últimas décadas y, sin embargo, la tasa de desempleo sigue en dos dígitos. Esta situación es la que acá denominamos la paradoja laboral.

Se observa cómo a pesar del descenso en la tasa de desempleo, TD, esta es históricamente alta (Gráfico 1). Además, la NAIRU se ha movido al alza durante la última década. Esto implica que la TD inflacionaria es más alta hoy que en la década anterior.

 

Gráfico 1
Tasa de desempleo y NAIRU (1)



Fuente: Cálculos propios


El aumento en la NAIRU podría ser explicado por varios factores: 1) descensos en la productividad, 2) aumento en la duración del desempleo, 3) histéresis producida por la recesión de 1999 y 4) cambios demográficos.

Acá nos ocuparemos del primero de los cuatro factores. Esto no quiere decir que los otros no sean relevantes, sin embargo la evidencia al respecto es escasa y parece apuntar en la dirección contraria.

La productividad en Colombia ha sido históricamente baja, sin embargo esta ha mejorado sustancialmente en lo corrido de esta década. Esto parece contradictorio con el aumento de la NAIRU. Queda una explicación: que el aumento en la productividad haya sido opacado por un incremento superior en los salarios reales.

La productividad habría crecido en promedio -0.7% durante los noventa y 1.4% durante esta década (Gráfico 2). El salario mínimo real aumentó en promedio -0.81% en los 90s y lo ha hecho 1.1% en los últimos 7 años. Adicionalmente, los costos no salariales han aumentado consistentemente en los últimos 20 años, al pasar de ser equivalentes al 48% del salario en 1990, a ser cerca del 55% hoy en día (Tamayo, 2008).

Lo anterior quiere decir que si bien ha habido avances en la productividad, el aumento en los salarios reales ha limitado el descenso de la NAIRU, en especial si se tiene en cuenta que el nivel de salarios es sustancialmente superior al de la década anterior por cuenta de los costos no salariales que asume el empleador.

Esto nos lleva a la segunda parte del artículo, explicar por qué en esta fase del ciclo económico el trabajo no ha contribuido al crecimiento económico como lo hizo en el pasado.

Se observa, Gráfico 2, que el alto crecimiento de los últimos años se explica por la inversión y la productividad, mientras que el trabajo aporta marginalmente. Contrario a lo sucedido en las décadas anteriores.

Gráfico 2
Descomposición del crecimiento (contribución)



Fuente: Cálculos propios


Este fenómeno es coherente con la política pública de confianza al inversionista, la cual consiste no solamente en mejores condiciones de seguridad sino, además, en un tratamiento tributario especial e incluso discriminatorio en relación al trabajo.

Esto ha contribuido a que mientras los salarios reales aumentan, empujados por las cargas parafiscales, el costo de uso del capital haya caído vertiginosamente. Es lógico, entonces, que se dé un proceso de sustitución de factores en el proceso productivo.

Se ha argumentado, sin embargo, que por la vía de la mayor inversión el empleo aumentará. Es cierto, pero la evaluación de la política no debe hacerse en función del número absoluto de empleos generados, sino de la cantidad de empleo creado por cada unidad de capital nueva.

En este sentido, si la estrategia le da un trato especial a unos sectores en particular, es probable que el costo exceda los beneficios, pues se introducen distorsiones que alteran la asignación eficiente de recursos. Es decir, por cuenta de atraer un tipo de inversión particular se deja en desigualdad de condiciones a otras firmas, especialmente las de menor tamaño que, además, son las que absorben más mano de obra no calificada que abunda en el país.

Para ilustrar la discusión, se presenta a continuación un ejercicio sencillo de demanda laboral. La ecuación a estimar corresponde a una de elasticidad de demanda laboral producto constante y, se supone, como es usual en la literatura, que la oferta de trabajo es perfectamente elástica.
La ecuación estimada es:

Donde L es el trabajo, w el salario real, r el precio del capital y q la producción de la industria. Se utilizaron datos trimestrales de la muestra mensual manufacturera. Todas las variables se ajustaron estacionalmente. Se realizaron las regresiones para el empleo total, el de obreros y el de personal administrativo.

El ejercicio muestra que la elasticidad de demanda es superior en el caso de los obreros, -0.105 vs. -0.071 del grupo administrativo. De igual manera, este grupo es más sensible a los aumentos en la producción, L.yrealsa, así como al componente cíclico de la producción, hp_lyrealsa_1. Por último, los costos no salariales, cnow, tienen un efecto negativo y significativo en el caso de los obreros y positivo para el administrativo.

Tabla 1
Demanda laboral: un ejercicio exploratorio (2)



Fuente: Cálculos propios


Los resultados muestran el efecto esperado del aumento del salario en la contratación, donde el punto interesante es que la elasticidad de la mano de obra no calificada es superior a la de mayor calificación, al igual que lo encontrado por Fanjzylber y Maloney (2005). Esto le da más fuerza al argumento anterior, en el sentido que esta situación es propia de un proceso de cambio tecnológico sesgado hacia la mano de obra calificada que pudo ser acentuado por la política pública de confianza inversionista y altas cargas parafiscales a la contratación.

Esto último estaría obrando en contra del trabajo no calificado pues, como se observa, el aumento en los costos no salariales reduce la demanda de este tipo de trabajo, mientras que tiene el efecto contrario en la mano de obra calificada, con lo que se estaría dando una mayor segmentación del mercado laboral. Adicionalmente, el signo negativo en el coeficiente que mide el precio relativo del capital, L.prelatk, indica un efecto de complementariedad entre el capital y el trabajo calificado.

Por último, la flexibilidad laboral ganada con las reformas realizadas ha caído en mayor medida sobre el empleo no calificado, pues se observa cómo es más sensible no sólo a la producción sino al componente cíclico. Si bien es cierto que esto es positivo, por cuanto facilita los ajustes del mercado vía cantidades, significa también que este grupo enfrenta una mayor tensión e incertidumbre.

En conclusión, la discusión sobre el empleo en Colombia no debe girar en torno a la posibilidad de explotar la curva de Phillips en el corto plazo, lo cual sucede con sorpresas de inflación inducidas con una política monetaria expansiva. En el contexto actual, en el que las expectativas se mueven al alza, bajar las tasas de interés produce una mayor inflación esperada y actual sin ganancias en empleo.

Así pues, el debate debe centrarse en los aspectos estructurales del mercado laboral colombiano y en la estrategia de crecimiento impulsada por el gobierno, pues el segmento de población con baja calificación sigue siendo numeroso y, en consecuencia, se falla al no incorporar al grueso de la sociedad en los beneficios de un crecimiento económico más alto.

 


Referencias

  • Fanjzylber P., Maloney W., 2005, Labor Demand and Trade Reform in Latin America, Journal of International Economics, 66.
  • Tamayo J.,2008, La tasa natural de desempleo en Colombia y sus determinantes, Borradores de Economía # 491

 

 

(1) NAIRU: Non-accelerating inflation rate of unemployment. Es la tasa de desempleo consistente con una situación de inflación estable

(2) Se incluye un término auto-regresivo para evitar problemas de autocorrelación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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