Inflación (II): El papel de los alimentos

El temor a la inflación está de regreso. Los discursos de los principales bancos centrales han cambiado y ahora hablan de presiones inflacionarias y del impacto que estas han tenido en las expectativas de largo plazo de los agentes.

Uno de los factores que explica este comportamiento es el precio de los alimentos. En este segundo informe dedicado al panorama reciente de inflación global, el Observatorio Económico realizó una revisión del comportamiento del precio de los alimentos, analizando sus determinantes de corto y largo plazo, así como las condiciones que han llevado a que la FAO haya encendido las alarmas de un posible desabastecimiento global.

El precio mundial de los principales alimentos (en especial granos y aceites vegetales) ha aumentado un 60%  en los últimos dos años. Los principales factores, a los cuales se atribuye este comportamiento, son el aumento de la demanda por agro-combustibles, gracias a los elevados precios del crudo y el aumento en la demanda global, originada en las economías emergentes encabezadas por las BRIC. Sin embargo, es inocente afirmar que estos factores son los únicos determinantes del comportamiento reciente de los precios de los alimentos, por lo que se hace necesario hacer un repaso de los determinantes de los precios en el corto y largo plazo para entender las magnitudes reales del problema y proponer soluciones viables que se alejen de aquellas respuestas de política que tienden a empeorar el problema.

 

Gráfica 1: Evolución de los precios de los principales Commodities
(Índice: Enero 1992=100)



Alimentos, petróleo y otros commodities

El comportamiento de los precios de los alimentos ha presentado la misma tendencia que el precio de todos los commodities y el precio del crudo. Hace sólo diez años el precio de estos indicadores se encontraba en niveles similares; sin embargo, para marzo de 2008 el precio de los alimentos ha aumentado (74%), el índice que contempla todos los commodities ha aumentado (156%) y el precio del petróleo ha aumentado (218%). Desde esta perspectiva, el problema no parece tan serio en lo que se refiere a alimentos, pero no podemos olvidar que, primero, el aumento del precio de los alimentos implica un impacto directo sobre el bienestar global y en particular sobre el de países pobres. Segundo, un elevado precio de los alimentos reduce la capacidad de ciertas instituciones encargadas de brindar ayuda humanitaria a países con problemas serios de seguridad alimentaria. Tercero, si tenemos en cuenta el nivel de participación de los precios dentro de la canasta básica de los países subdesarrollados (Gráfica 2), incluso la política monetaria de estas economías se enfrenta a una dura decisión, debido a la paradoja de riesgos de inflación con problemas de crecimiento, originados en los eventos recientes en el mercado de crédito internacional.

 

Gráfica 2: Inflación de alimentos vs. Participación en cálculo del IPC



Para dar alternativas es necesario ir más allá de las causas a las cuales se acude actualmente para explicar este fenómeno. Para lograrlo, primero se enumeran una serie de patrones de comportamiento en el precio de los alimentos en el largo plazo y luego se identifican otros determinantes asociados a la evolución reciente de la economía global.

Determinantes de largo plazo

La investigación destinada al desarrollo del sector agrícola se redujo después de los 70’s. Este comportamiento ha estado explicado por el comportamiento estable de la producción y los precios en los últimos 20 años, generando cierta complacencia que se tradujo en una disminución de los rubros destinados a la investigación en esta área. De la investigación existente, gran parte se destina a alternativas que involucran la producción de alimentos genéticamente modificados (GM),  los cuales no se han librado de controversias por sus posibles efectos ambientales y de salud.

A lo anterior se suman las crecientes dificultades de acceso al agua, unidas a un entorno donde el cambio climático ha generado un escenario poco claro para el futuro de la tierra cultivada.

Además, no hay que olvidar que si bien la velocidad de crecimiento de la población ha disminuido desde los 70’s, cada año el total de la población crece un 1.1% lo que implica 75 millones más de personas. La mayor parte de esta población nace en países emergentes.

Determinantes de corto plazo

En la última década, el crecimiento del ingreso promedio de la población ha presentado un aumento generalizado,  sobre todo en las economías emergentes. Esto ha generado las condiciones para una diversificación de la dieta, la cual incluye un aumento en la demanda de carne, así como de  productos de consumo diario y aceites vegetales. Este incremento en la demanda de carne implica una mayor demanda de granos para producirla. Se estima que para producir un libra de pollo se requiere 2,6 libras de grano, para una libra de cerdo 6,5 libras y para una de carne 7 libras (Leibtag, 2008).

Los elevados precios del combustible han motivado la producción de agro-combustibles, los cuales generan incentivos para destinar al área agrícola y recursos a cultivos dirigidos a la producción de etanol y biodiesel, lo que  limita la oferta global de alimentos.

A partir del 2004 los costos asociados a la producción agrícola empezaron a aumentar, impulsados por el precio de la energía y su impacto en fertilizantes y pesticidas. En el 2006 se permitió la entrada en los mercados globales de commodities agrícolas lo cual permitió que agentes especulativos, como fondos de apalancamiento e inversionistas, hicieran parte del mercado y distorsionaran  así la oferta y demanda del mismo. En este mismo año entró en marcha el acta de política energética de USA, que decidió usar etanol como aditivo a la gasolina, lo cual generó un importante mercado para este producto, la fuente: el maíz.

Los malos resultados en las cosechas alrededor del mundo debido a las sequías (Europa, EE.UU. Canadá, Norte de África, Rusia, Ucrania, Turquía, Australia y Argentina), las heladas en USA y Argentina y las inundaciones en Europa, se reflejaron en la segunda caída consecutiva del promedio de producción global. Desde el punto de vista histórico, dos años consecutivos de baja producción sólo han ocurrido tres veces en los últimos 37 años. Como resultado, algunos países que importaban grano para cubrir sus necesidades de 3-4 meses, comenzaron a demandar alimentos para 5-10 meses.

Por último, un factor importante que ha determinado la tendencia de los precios ha sido el aumento en los ingresos percibidos por los países productores de petróleo,  el cual ha sido destinado a la importación de alimentos para atender su seguridad alimentaria y para controlar el aumento en su precio, combatiendo así las presiones inflacionarias que empezaban a generarse.

Las respuestas tradicionales al problema.

Lo interesante ahora es la respuesta de los países ante este fenómeno: políticas encaminadas a reducir el impacto del alto precio de los alimentos en la población. El resultado: medidas típicas que llevan a mayores ajustes en los precios en los mercados globales  que involucran tanto a países desarrollados, como en vía de desarrollo. La Tabla 1 presenta un resumen de las principales medidas adoptadas por algunos países alrededor del mundo, las cuales  hacen  énfasis en la protección de los productos alimenticios. Se destaca que tanto economías desarrolladas como emergentes han tomado decisiones inherentemente inflacionarias al permitir  comprar más, pero vender menos. Igualmente,  se destaca que la mayor cantidad de medidas están encaminadas a los mercados de maíz y harina.

 

Tabla 1: Acciones de política resultado del incremento en el precio de los alimentos

Fuente: Observatorio Económico con datos de USDA (United States Department of Agriculture).

 

Conclusiones

Los factores que explican la evolución reciente de los precios se limitan sólo a aquellos a los que se hace referencia comúnmente. Esto sugiere que las soluciones de política propuestas deberían fundarse en los determinantes de largo plazo y no sólo en la historia reciente, para evitar caer en una trampa de proteccionismo que podría acrecentar el problema. No se han escuchado aún planes de aumento a la inversión en investigación en cultivos, ni se han escuchado propuestas para limitar el nivel de exposición de ciertos agentes en los mercados de derivados de alimentos, ni un plan de largo plazo que limite el impacto del calentamiento global sobre la seguridad alimentaría.

Por tanto, es de esperar que el panorama continúe siendo poco claro mientras que las implicaciones que la situación actual tiene sobre la seguridad alimentaria global ya se han reflejado en los disturbios de Guinea, Mauritania, Marruecos, Senegal, Camerún, México, Uzbekistán, Yemen, Nigeria, Burkina Faso, Egipto, Haití, Etiopia, Filipinas, Tailandia, Mozambique, Bangladesh, Indonesia y España (así es, también en el primer mundo).

 

 

Referencias

  • Ronald Trostle “Global Agricultural Supply and Demand: Factors Contributing to the Recent Increase in Food Commodity Prices” USDA 2008.
  • Stacey Rosen y Shahla Shapouri, “Rising Food Prices Intensify Food Insecurity in Developing Countries” USDA 2008.
  • Ephraim Leibtag, “Corn Prices Near Record High, But What About Food Costs?” En Amber Waves 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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