Inflación global (I)

En los últimos días las distorsiones de los mercados de crédito han presentado importantes correcciones gracias a la ampliación del cupo de subastas del FED de USD100 mil a USD150 mil millones y luego de un nuevo recorte en las tasas de referencia de 25pb, el pasado 30 de abril. El índice TED se encuentra en niveles mínimos desde agosto de 2007 (77pb), mientras que otros indicadores de costos de crédito internacionales han presentado un comportamiento que se mantiene a la baja. Sin embargo, los temores en el mercado persisten y a los riesgos sobre el crecimiento asociados a la crisis, se les suman las recientes presiones inflacionarias.

Incluso el FED, en sus proyecciones trimestrales, presentó una importante revisión a la baja en las expectativas de crecimiento de la economía norteamericana para 2008, mientras que aumentó su proyección para desempleo e inflación (1).

Este escenario de problemas de crecimiento, con riesgos en el comportamiento de la inflación, define un amplio campo de estudio que será el tema de trabajo de los próximos artículos del Observatorio Económico.  La serie de artículos que inicia con esta entrega pretende hacer una exposición concreta con respecto a la evolución reciente de la inflación mundial, así como de sus principales determinantes, destacando entre ellos la evolución de los precios de la energía y su impacto sobre la oferta y el precio de los alimentos.

Iniciamos con una presentación global del comportamiento de algunos indicadores de inflación de las principales economías,  en la cual analizaremos las posibilidades de un escenario de estanflación donde las herramientas de política tradicionales tendrían un impacto reducido. Este comportamiento se compara con la crisis de 1970 y se evalúa la posibilidad de enfrentar una situación similar.

Panorama de inflación global

Según los últimos indicadores que miden las expectativas de inflación en EE.UU., el consenso de mercado espera que el nivel de precios aumente 5.2% en los próximos doce meses, convirtiéndose en el escenario más pesimista desde 1982.

En Europa, tanto la Zona Euro como el Reino Unido, presentaron en abril datos de 3.3% y 3% respectivamente (2), mientras que la mayoría de los analistas esperan un débil crecimiento económico en los próximos trimestres, así como aumentos sostenidos en los niveles de precios.  

El panorama no es muy diferente en las economías emergentes, donde la mayoría de aquellas que mantienen el esquema de inflación objetivo (IO) no cumplieron con su meta el año pasado y presentan niveles de inflación promedio total de 5.6%.

Para evaluar la evolución reciente de los precios se ha construido un índice de inflación global que muestra la evolución reciente de las principales economías (G7) con un componente agregado y otro componente básico, así como uno de inflación de alimentos y otro de energía. Adicionalmente, se compara la evolución de este índice con la de un índice de precios de países emergentes con el fin de valorar qué conjunto de países enfrenta mayores presiones en los precios.

Los resultados para los países desarrollados, gráfica 1,  muestran niveles de inflación total superiores al 3%, al tiempo que se ha observado un comportamiento cercano al 2% en el índice básico, lo que ha sido interpretado como una transmisión de los precios de los componentes más volátiles que afectan al dato total sobre aquellos del índice básico.

 

Gráfica 1: Inflación mensual total y básica G7 (YoY)

Fuente: Observatorio Económico con datos Bloomberg

 

Los resultados no son muy diferentes para las economías emergentes. El índice de inflación total para 13 países se encuentra en niveles de 5.6%, mientras que el índice básico se encuentra en niveles de 3.3%, demostrando así que el mayor impacto de las recientes presiones inflacionarias ha sido absorbido por las economías emergentes y que tanto los índices totales como los componentes básicos, que excluyen alimentos y energía, presentan importantes incrementos en los últimos meses.

 

Gráfica 2: Inflación total y básica EM (YoY)

Fuente: Observatorio Económico con datos Bloomberg

 

No debemos olvidar que el promedio del peso de los alimentos en las canastas de IPC en los países emergentes es de 36% (en Colombia es de 29.5%), mientras que en los países desarrollados es de apenas 16%. Por tanto, este grupo termina impactando en mayor medida el comportamiento de la inflación total.

Pero, ¿cuáles son los factores determinantes de estas presiones inflacionarias?, una primera visión podría decirnos que el aumento de la demanda originado en las economías emergentes por energía y alimentos ha llevado a un incremento en el precio de los commodities, generando inflación global (gráfica 3). Sin embargo, si bien estos factores son parte de la respuesta, es importante aclarar que la mayoría de las economías mantienen niveles de política monetaria expansiva, lo cual se observa comparando el nivel de la tasa de interés global (4.3%) con la inflación global (5.3%).

 

Gráfica 3. Inflación global alimentos y energía (YoY)

Fuente: Observatorio Económico con datos Bloomberg

 

Lo anterior implica que, en una escala global, la tasa real de política monetaria es negativa, lo que indica que una política impulsada por los bancos centrales podría llevar a que continúe la evolución reciente de los precios de la energía y los alimentos.

Estas condiciones, en las que una política monetaria laxa se cruza con fuertes presiones al alza en el precio de los alimentos mientras que el panorama de crecimiento de corto plazo se encuentra en riesgo a la baja, permiten definir una serie de semejanzas entre el escenario actual y la estanflación de 1970.

Primero, en ambos escenarios se observó un incremento significativo en los precios de la energía y los alimentos. Segundo, en ambos escenarios la política  monetaria se caracterizó por ser laxa. Tercero, se exportó inflación gracias a la debilidad del dólar. Cuarto, el crecimiento en la productividad en ambos escenarios cayó en EE.UU. y Europa, generando así más presiones sobre los costos de labor unitarios.

 Por último, la presión de ese entonces por los altos niveles de competitividad de Japón y Corea  llevó a la toma de medidas proteccionistas. En particular este último aspecto se ha retomado frente a la China de hoy y frente al impacto de la crisis de crédito originada en el sector inmobiliario norteamericano. No hay que olvidar que el proteccionismo y la regulación son inherentemente inflacionarios.

Sin embargo, es posible que en estos momentos las cosas sean diferentes, primero porque la política del FED ha sido más expansiva en esta recesión que en escenarios pasados; segundo, porque si bien las expectativas de los agentes apuntan a niveles de inflación elevados, el comportamiento del mercado de bonos atados a la inflación en EE.UU. (TIPS) descuenta tasas mucho menores en el corto plazo, pues aunque las expectativas de los agentes se ven afectadas por el consumo de todos los días, el precio de bienes duraderos ha presentado importantes correcciones a la baja, confirmando un patrón de comportamiento global que ha sido desinflacionario en las últimas tres recesiones. Este escenario es un poco menos claro en Europa, donde la posición del ECB frente a la crisis, que mantiene sus tasas de referencia inalteradas, ha sido consistente con una visión de largo plazo con respecto a los precios. Por último, las economías emergentes, y en especial aquellas con esquemas de IO, deberán mantener políticas monetarias estrictas en búsqueda del cumplimiento de sus metas de precios que el año pasado no fueron alcanzadas.

Sin embargo, los problemas inflacionarios de corto plazo persisten, así como el impacto que este comportamiento implica sobre el bienestar, lo que indica que las futuras decisiones de política deberán ser muy cuidadosas para evitar una escalada inflacionaria nociva que limite la efectividad de la política monetaria. Hasta el momento parece que han sido acertadas, al igual que las medidas de ciertas economías emergentes atadas a IO, las decisiones de mantener las tasas de referencia elevadas para contrarrestar las presiones inflacionarias, a pesar de que estas han sido ampliamente criticadas por parte del BCE. Ambos comportamientos, rechazados por los sectores productivos de estas economías, pretenden establecer unas condiciones de política acordes como respuesta a la inflación global.

En resumen, el panorama reciente de inflación implica varios riesgos, tanto para las economías desarrolladas como para aquellas en vía de desarrollo que están sufriendo el impacto reciente en los precios de la energía, los alimentos y otros commodities en un escenario de política monetaria permisiva. Esta situación ha llevado, incluso, a cuestionar el esquema de Inflación Objetivo y a generar preocupación con respecto a las posibles respuestas de los gobiernos con políticas de protección que podrían limitar el libre comercio debido a que estas, como ya se había mencionado, son medidas inherentemente inflacionarias.

Los siguientes informes buscarán profundizar en dos de los determinantes del comportamiento global de la inflación debido a su impacto directo sobre el bienestar global. En primera instancia, se hará una revisión detallada del precio de los commodities y del impacto sobre la demanda de energía global. En este caso el papel del petróleo es fundamental debido a su característica de ser un recurso limitado,  el cual determina el sistema global de transporte. La demanda global podría aumentar 150% si las economías emergentes alcanzan niveles de consumo cercanos a los del mundo desarrollado.

En este escenario se adiciona el problema de la búsqueda de alternativas energéticas que ha encontrado una fuente en los bio-combustibles. Estos han condicionado de manera directa la evolución del precio de los alimentos afectando la oferta global y poniendo en tela de juicio la capacidad de la economía de producir energía y alimentos al mismo tiempo usando los mismos recursos.

La importancia de estos temas radica en el impacto macroeconómico sobre la producción y las implicaciones para el bienestar de los agentes, de altos niveles de precios de la energía con riesgos en la seguridad alimentaria.

 

 

(1) http://www.federalreserve.gov/monetarypolicy/files/fomcminutes20080430.pdf

(2) La política monetaria del Reino Unido es de Inflación Objetivo (IO) y su meta es de 2%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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