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por:
Catalina Jiménez *
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1.
Introducción
Las personas se han unido y
organizado en distintas épocas históricas para intentar cambiar aquellos
aspectos que han desmejorado su calidad de vida. La Revolución Francesa, los
movimientos sufragistas, la lucha por los derechos civiles o el movimiento
Zapatista son ejemplos claros de este argumento.
Ahora bien, la evolución de los acontecimientos sociales,
políticos, económicos y culturales del mundo en los últimos años ha llevado a la
consolidación del capitalismo y la democracia como los únicos escenarios
posibles para el desarrollo de los países, que enmarcados en un proceso de
globalización de la producción, el comercio y la tecnología han abierto sus
fronteras físicas y culturales a nuevos actores que han puesto en jaque a los
Estados nacionales y su tradicional concepto de la soberanía.
Esta apertura,
que ha contado con la ayuda de los medios de comunicación, ha significado para
las sociedades la adaptación a nuevos patrones culturales y socioeconómicos que
en muchas ocasiones en vez de mejorar erosionan su calidad de vida. Estamos
entonces ante la aparición y revitalización de conflictos que hacen que los
ciudadanos se muevan a través de formas organizativas horizontales,
participativas y solidarias, con un alto nivel de integración simbólica y un
bajo nivel de especificación de sus roles.
En ese orden de
ideas, los movimientos sociales surgidos en los últimos años se enfrentan a
temas como: derechos humanos, género, fuentes de trabajo, migración o pobreza,
que tienen un impacto transnacional y necesitan acciones que puedan ser
entendidas por todos los actores políticos mundiales para que su objetivo pueda
llegar a cumplirse.
Y es que
cumplir los objetivos significa la búsqueda de recursos que permitan abrir
espacios de denuncia, debate e intercambio de información. El Internet se ha
convertido en una herramienta útil para esta operación, ya que permite a las
organizaciones la toma de decisiones en cortos intervalos de tiempo, con un
impacto global que no deja a ninguno de los interesados desinformado sobre las
estrategias de movilización.
He escogido
entonces el movimiento de Comercio Justo, que se define como “Una
sociedad de comercio, basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, que
busca mayor equidad en el comercio internacional, contribuyendo al desarrollo
sustentable, al ofrecer mejores condiciones comerciales a los productores y
trabajadores marginales, especialmente en el Sur, respetando sus derechos”.
Analizaremos
este movimiento desde el enfoque de la estructura de oportunidades políticas, el
repertorio de la acción colectiva y las estructuras de movilización y formas de
organización.
Debemos entender
la estructura de oportunidades políticas como las dimensiones consistentes del
entorno político que fomentan o desincentivan la acción colectiva; es decir, que
se pone énfasis en los recursos “exteriores” al grupo que reducen el costo de la
acción, descubren aliados potenciales y muestran en que aspecto son vulnerables
las autoridades a sus demandas y presiones; además, estas oportunidades suelen
aparecer cuando se producen coyunturas de cambio externas.
El repertorio de
acción son las rutinas de acción colectiva que emplean los movimientos; en
cuanto a la estructura de movilización, son los conductos colectivos tanto
formales como informales a través de los cuales la gente se mueve. Por último,
se hablará de las consecuencias e incidencias reales de todo este proceso.
2. El
comercio justo en la estructura de oportunidades políticas
El fin de la
segunda guerra mundial significó para el mundo el ascenso de dos sistemas
políticos, económicos y sociales con características diferentes que utilizaron
cualquier tipo de estrategia en la consolidación de su poder hegemónico.
Significó
además el nacimiento de múltiples organizaciones multilaterales que pretendían
sentar legislación sobre todos los temas que afectarán a la sociedad. De esa
manera se inician rondas de negociación para normativizar ámbitos como el
comercio mundial.
Firmar un
acuerdo donde se regule el comercio entre los países con distintos niveles de
desarrollo empieza a hacer parte de las agendas de los dirigentes de los países
y por ende de sus partidos políticos; sin embargo, el margen de negociación de
los países en desarrollo es muy limitado, razón por la cual los sistemas de
comercio crean reglas que protegen a los productores dejando en desventaja a la
mayoría de la población mundial que vive de la comercialización de productos
agropecuarios.
Esta situación
hace que muchos países consideren tres estrategias: En primer lugar, la
formación de procesos de integración comercial de tipo regional que les permitan
ampliar sus exportaciones en un contexto más equitativo. En segundo lugar, los
países del tercer mundo enmarcados en el movimiento de los No Alineados (NOAL)
y en su mayoría controlados por gobiernos nacionales como resultado de la lucha
por la descolonización, presionaron bajo el lema "Comercio, No Ayuda", en
la primera conferencia de la UNCTAD celebrada en Ginebra en 1964.
En tercer lugar,
surgen otro tipo de organizaciones sociales e independientes del aparato estatal
que con el paso del tiempo serán conocidas como el movimiento por un Comercio
Justo. Estas primeras organizaciones de comercio alternativo llamadas (ATOS)
son creadas en Estados Unidos en los años cincuenta y llegan a través de la
organización OXFAM (sobre la cual hablaremos más adelante) al Reino Unido y a
otros lugares de Europa.
Tenemos entonces
un movimiento social que se puede identificar como un “doble movimiento” de
presiones.
“Desde arriba”, las élites y burocracias gubernamentales buscaban crear a
través de estos foros nuevos acuerdos favorables para sus intereses y “Desde
abajo”, iniciativas de la sociedad civil como las del comercio alternativo
buscaban transformar la normatividad y los contextos en los que se estaba
creando.
Ahora bien, ese
“doble movimiento” se puede leer también desde la EOP, ya que el nacimiento de
dos sistemas económicos significó un cambio en las reglas políticas que
permitieron a una parte de las élites gubernamentales de los países en
desarrollo (especialmente los sectores nacionalistas), tener una posición para
movilizar y presionar por un comercio justo para sus productos en el ámbito
nacional e internacional; Además, algunos líderes políticos se convirtieron en
aliados influyentes de esta iniciativa como fue el caso de Nasser o Nehru.
De otra parte, el nacimiento del movimiento por un Comercio
Justo se dio en una coyuntura internacional favorable en Europa occidental hacía
los movimientos sociales alternativos durante los años sesenta, expresado en una
preocupación solidaria con los países subdesarrollados y con la aparición de
nuevos actores como la iglesia de la Teología de la Liberación y las
organizaciones de cooperación y ayuda internacional.
Reconocemos
entonces que el movimiento de Comercio Justo emergió y se consolidó cuando todos
esos recursos exteriores permitieron que el costo de la movilización de los
individuos fuera menor, en la medida en que la coyuntura les dio la posibilidad
de crear acciones colectivas que darían a conocer el conflicto que querían
resolver y las estrategias para llegar a solucionarlo.
3.
El
Comercio Justo en el repertorio de la Acción Colectiva
El movimiento social de Comercio Justo ha apelado a variadas
rutinas de acción colectiva que le han permitido ser, en mi opinión, uno de los
más creativos en el espectro de movimientos que luchan por transformar problemas
estructurales que afectan a una sociedad que se denomina a sí misma global.
Este movimiento inició con dos formas de acción: La primera,
campañas de sensibilización sobre la inequidad del comercio mundial para los
agricultores gracias a las medidas que la UNCTAD había tomado sobre el acceso de
estos productos a los mercados de los países desarrollados. A esto se sumaron
cartas de protesta y apoyo que llegaban a las mesas de negociación de los
diferentes países.
La segunda, es
la creación de espacios donde se puedan vender productos como café, cacao, maíz
o cereales de estos países a un precio que le permita al agricultor o artesano
tener ganancias sobre su trabajo; Las primeras ventas fueron a través de
catálogos, iglesias y grupos de solidaridad. En 1969 se abrió la primera tienda
de comercio justo o tiendas de la solidaridad en el pueblo holandés de
Breukelen y a partir de allí llegaron a ser 120 tiendas.
Aunque la
apertura de tiendas fue una nueva rutina para el movimiento social, en los años
ochenta se crearon nuevas memorias de acción colectiva como las campañas de
promoción y sensibilización para los consumidores sobre los productos que
se importaban a las tiendas, llegando en 1988 a crear una marca nueva o sellos
de origen para estos productos llamado Max Havelaar.
Otro tipo de
rutinas de acción que se dirigían no a los consumidores sino a los
productores es la llamada "prima social", un
incentivo positivo que se les da cuando venden a los socios de comercio justo en
Europa, invirtiendo este en proyectos de la comunidad, como la construcción de
pozos y escuelas. Y cuando el precio del producto(s) cae(n) a escala mundial,
los agricultores siguen teniendo unos ingresos seguros.
La creación de
estas rutinas necesita de una seria difusión y comercialización de los
productos, razón por la que se crea una profunda relación con los medios de
comunicación. Este hecho es aprovechado por el movimiento para seguir creando a
través de múltiples recursos como el Internet, informes sobre el estado actual
del comercio o acciones como la que se hizo en la reunión de UNCTAD en Sao Paulo
en junio del 2004, cuando cafetaleros de Brasil llegaron con varios sacos de
café cargados por dos burros para pedir al secretario general Rubens Ricupero su
apoyo a la campaña Haz oír tu voz por el Comercio Justo.
Es claro
entonces que este movimiento posee una amplia gama de rutinas de acción que han
permitido la difusión y defensa de sus objetivos, informando constantemente a
sus miembros y a aquellos que quieran serlo, pero que no se han decidido, sobre
el estado de la movilización, la organización y su relación con otras
organizaciones.
Y es que el
movimiento del Comercio Justo ha creado en los últimos años lazos de cooperación
con otras organizaciones, que les ha permitido crear una plataforma común para
presionar a los grupos multilaterales sobre la urgente necesidad de cambiar las
reglas de comercio que permitirán a su vez atacar el grave problema de la
pobreza y la desigualdad.
4. El
Comercio Justo en las estructuras de movilización y formas de organización
Si por algo
se ha caracterizado el movimiento de Comercio Justo desde sus inicios es por su
estructura organizativa que le ha permitido obtener recursos y construir redes
para potencializar la movilización, consolidándose como una de las
organizaciones más relevantes en los temas de comercio y pobreza en las
relaciones Norte-Sur.
Comercio Justo tiene entonces desde el enfoque del neoinstitucionalismo, un
“núcleo duro”; es decir, un grupo que ejerce una función de liderazgo que le da
al movimiento coherencia en las propuestas y que se relaciona con el entorno
organizacional.
El núcleo duro de este movimiento lo conforman la Asociación
Europea de Comercio Justo, la Red Europea de Tiendas del Mundo y la Federación
Internacional de Comercio Alternativo; tres organizaciones que se crearon a
fines de los años ochenta y los noventa con el objetivo de mejorar la gestión de
la importación de los productos agrícolas y artesanales, el desarrollo de nuevas
campañas educativas y la coordinación de esfuerzos con nuevos movimientos que
luchaban contra la pobreza y la desigualdad.
Paralelo al trabajo que desarrollan estas asociaciones, Comercio Justo trabaja
con otras en el resto del mundo a través de Internet con el propósito de crear
foros de discusión o coordinar actividades y campañas con grupos que tienen una
gran trayectoria y respeto en el ámbito internacional como Oxfam, con quien crea
redes asociativas que le permiten conseguir nuevos miembros y aliados como es el
caso de actores y cantantes como Colin Firth y Michael Stipe que junto a 16
reconocidos personajes se unieron al movimiento.
Otra red asociativa es la
Red Latinoamericana de Comercialización Comunitaria, que tiene como objetivo
movilizar a estas pequeñas comunidades y nutrir los lazos con el movimiento en
general.
Finalmente, esta organización se ha convertido en los
diferentes foros económicos y comerciales en un actor importante en el momento
de discusión y adopción de políticas mundiales.
5.
A
modo de conclusiones
·
El movimiento de Comercio Justo nace cuando
durante la Guerra Fría se da un cambio en la política mundial, debido a la pugna
de dos sistemas por consolidarse en el escenario multilateral de comercio que se
estaba creando, situación que le permite a otros actores (gubernamentales y
sociales) iniciar un movimiento que exige un comercio justo para que los
países en desarrollo se beneficien del intercambio de sus productos, porque
de esa forma se lograría el desarrollo económico y combatir la pobreza de los
productores de esos bienes agrícolas y del país en general, como un
movimiento abanderado del cambio en las reglas de comercio.
·
Si hay algo que caracterice al movimiento de
Comercio Justo es la constante creación de rutinas de acción colectiva, que han
incluido la creación de tiendas donde hay una práctica comercial paralela a la
existente y que demuestra con el volumen de ventas qué es posible hacerse.
También que puede llegar a ser una alternativa real de desarrollo económico para
los productores de los países en vías de desarrollo y los consumidores
de los países desarrollados.
·
Comercio Justo se ha caracterizado por la
regularidad de su estructura de movilización al crear núcleos que han permitido
cambiar las formas de organización, sin que el movimiento se quiebre o pierda
miembros; esto nos deja claro el grado de coherencia de este movimiento tanto en
su estructura interna como en la externa.
·
Después de conocer los últimos informes sobre
el incremento de la pobreza y los altos grados de desigualdad e inequidad, es
claro que hay una enorme brecha entre las políticas de los que tienen y de los
que no; razón por la que movimientos como Comercio Justo tienen una legitimidad
y un papel determinante en la formación de políticas que una vez por todas
permitan pensar en términos de igualdad y respeto acabando así con este viejo
conflicto.
* Historiadora de la
Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, con Maestría en Estudios
Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca (España). Profesora de la
Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio
Arboleda en las cátedras Historia de las civilizaciones, Historia de los
procesos políticos latinoamericanos e Acción y Movimientos Sociales - Directora de la cátedra de estudios regionales y del observatorio
andino de prensa.
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