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por: Diana Marcela Mantilla *
Como
todos sabemos, estamos viviendo una crisis mundial en la que potencias como
Estados Unidos, Japón y los países europeos han visto fuertemente golpeadas sus
finanzas, no obstante que los países en vía de desarrollo también están
sufriendo un deterioro económico que ha ocasionado el aumento del desempleo y la
pobreza.
Pero esta
no ha sido la única crisis que ha existido. Recordemos por ejemplo que en 1929
se hundió la bolsa de Nueva York empezando así la Gran Depresión y muriendo los
felices años 20. En 1973 se produjo la del petróleo en la que países árabes
decidieron limitar las exportaciones a los gobiernos que apoyaron la guerra del
Ramadam o Yom Kippur, desestabilizándose de este modo la economía internacional
por el ascenso de los precios del petróleo.
Así como
las crisis han venido, después de un tiempo se han ido. Pero esta, ¿cuánto
durará? En el caso específico de España, ¿Existe alguna luz al tener dicho país
el mayor número de parados y estar 0.5 puntos por debajo de la media europea?
Nadie tiene una respuesta. Ni siquiera los mejores analistas y expertos en el
tema conocen cuándo será el fin de este período de recesión. Habría que esperar
y comprobar si las previsiones de Paul Krugman, premio Nobel
de economía 2009, se cumplen o no.
En el
caso español, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero augura que
a finales del 2009 la situación mejorará pero ante tal afirmación existen
ciertas dudas. Y las hay porque en el primer trimestre de 2009 se notó el
declive de la economía contrayéndose el PIB un 1,9% en comparación con el
trimestre anterior, y un 3% al cotejarse con el primer trimestre de 2008.
Si hacemos un poco de memoria, ciudadanos principalmente
latinoamericanos y africanos venían a España para mejorar su calidad de vida y
poder adquisitivo. Los resultados eran óptimos porque podían ahorrar sumas
considerables para comprar vivienda en sus países y enviar dinero a sus
familias. Hoy sigue ocurriendo lo mismo, pero solo para quienes han conservado
sus puestos de trabajo porque quienes se han sumado al paro viven la
incertidumbre entre regresar a sus continentes o esperar un poco a que se
estabilice la situación; por lo que han tenido que realizar trabajos informales
que les permiten vivir modestamente pero con bajo nivel de ahorro.
España se
está enfrentando a problemas como el hundimiento del mercado inmobiliario,
siendo este uno de los sectores mas comprometidos. En el año 2008 las familias
destinaron el 46,2% de
sus ingresos a financiar la compra de viviendas mientras que en el
2005 el porcentaje de renta destinado
no sobrepasaba el 36,4%.
Los españoles recibieron créditos bancarios para obtener
inmuebles que ahora son impagables por los riesgos del tipo de interés y el
desempleo, lo que ha causado un alto nivel de endeudamiento y morosidad.
Ante tal
situación, los créditos se han restringido un poco ante la posibilidad de
insolvencia y la tendencia a una baja en la capacidad de financiación de las
entidades financieras. Así mismo, se han visto perjudicados
sectores como el de los servicios, la construcción y la industria. En el caso de
los electrodomésticos, las personas ahora prefieren arreglar las viejas
maquinarias que comprar unas nuevas, lo que significa que también ha habido una
reducción en el consumo.
Aún siguen
siendo visitados los almacenes, pero en menor medida si se realiza una
comparación con años anteriores. Esto se debe a que la gente prefiere destinar
su dinero al pago de las deudas, al ahorro y por ello prefieren comprar lo
necesario mientras llevan a cabo una recomposición de sus balances. Los
españoles ahora acuden en mayor medida a las tiendas durante los dos periodos de
rebajas que hay durante el año, ya que existe una buena cantidad de productos en
los que sus precios se han disminuido en un 50 y 70 %, lo cual es sumamente
tentador para los bolsillos de todos.
Otra forma en
la que se ahorra dinero es mediante la adquisición de marcas blancas a través de
las cuales supermercados como Carrefour, Mercadona y Día fabrican productos de
buena calidad como aceite de oliva, aceitunas, gulas, quesos etc, con el
etiquetado de la empresa y los venden a precios menores a los de las marcas
tradicionales. De otra parte, el transporte y el turismo también han sido
víctimas de la baja demanda, aunque durante la época de Semana Santa y el verano
se han reactivado por el flujo de viajeros que quieren disfrutar de sus
vacaciones y por la llegada de extranjeros que desean conocer las bellas
ciudades españolas.
A pesar
de que han sido cerradas algunas empresas y otras han acudido a recortes de
personal, en el mes de junio la economía ha mejorado según los
registros de las oficinas de los Servicios de Empleo, que han indicado un
descenso de 55.250 personas paradas (-1.5%) respecto al mes anterior situándose
un total de 3.564.889 de desempleados. Si comparamos la cantidad de parados con
las cifras de desempleo de algunos países latinoamericanos, encontraremos que si
bien es cierto que España está viviendo una nueva mala situación en sus
finanzas, la calidad de vida y las oportunidades de salir adelante aún existen y
son mayores que las de muchos lugares de América Latina.
Ahora solo resta esperar que las políticas del
Gobierno como ayudas públicas a empresas automovilísticas y sectores en
dificultades, el plan de obras municipales con el que se pretende crear puestos
de empleo, los créditos del ICO para más de 12.000 proyectos, la “economía
innovadora”, entre otras, arrojen resultados positivos y sean igual de acertadas
a las medidas adoptadas por el resto de países que también tratan de frenar la
desaceleración de sus economías.
Bibliografía:
- Instituto de Estudios
Económicos de Madrid – Coyuntura Económica No. 50, julio de 2009.
- Periódicos El País, el Mundo,
ABC.
- Ministerio de Economía y
Hacienda.
- Ministerio de Trabajo e Inmigración
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Diana Marcela Mantilla - Espinosa. Abogada Universidad Sergio Arboleda. Master
en Medio Ambiente, Dimensiones Humanas y Socioeconómicas Universidad Complutense
de Madrid.
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