LA OTRA BANCADA

Semestre II -2009 - 4

   

 

   

 Una publicación de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda - Bogotá, Colombia


LA OTRA BANCADA

 
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ISSN:  2145-034X

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Los pueblos indígenas de las zonas de frontera

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    Por: Diego Iván Niño Ramírez *

Introducción

Dentro de las líneas de acción y cambios requeridos para el diseño de la política exterior colombiana hacia 2019, se ha contemplado el fortalecimiento regional del Estado, a partir de su localización geográfica como herramienta de integración. Para ello se valida la importancia para ese propósito del reconocimiento y papel que pueden tener los pueblos indígenas y sus territorios en las zonas de frontera[1].

Este marco institucional devela un punto de inflexión sobre los asuntos estratégicos del país a nivel internacional, en el marco inmediato de las relaciones culturales y ambientales que se desprenden de las múltiples movilidades y construcciones sociales del territorio en las regiones limítrofes.

Por tanto, surge la necesidad de profundizar desde los estudios internacionales las realidades complejas de estas poblaciones y su incidencia en la agenda interméstica de la política exterior colombiana, es decir, como factores de análisis del ámbito interno que afecta las relaciones internacionales del Estado, pero que a su vez son objeto e interés de los actores de la escena  intergubernamental[2].

Es importante señalar que esta iniciativa se incuba en el Grupo de Migraciones del IAED de la Maestría de Problemas Políticos de la Universidad Externado, cuyo referente inicial es realizar una aproximación a las condiciones de vulnerabilidad de los colombianos en el exterior y la respuesta institucional del Estado a esta problemática. Particularmente, este trabajo tiene la pretensión de iniciar los estudios de análisis internacionales étnicos de la región andina, como espectro de interés de la política exterior sobre los asuntos de población, territorio y economía en clave cultural diferenciada.

Este trabajo, comparte la tesis de que si bien existe un compromiso del Estado en temas étnicos en zonas de frontera, no obstante, se necesita aunar esfuerzos interinstitucionales y acuerdos binacionales que propicien la inserción positiva del país desde el ámbito de lo étnico fronterizo, como herramienta de integración cultural de la región andina.

 

I.                   Acciones institucionales para los grupos étnicos de frontera

  1. Caracterización geográfica

Las regiones de frontera de Colombia tienen dos características biogeográficas de singular importancia. La mayor parte de las fronteras corresponde a la región Amazónica y al denominado corredor del Pacifico, conformada por extensos territorios cubiertos de selva y bosques, que representa un poco mas del 60% de los bosques naturales del país. La otra parte de la frontera comprende el territorio semidesértico de La Guajira colombiana.

Colombia es un país calificado como de la mayor complejidad en materia fronteriza, en la medida que comparte fronteras terrestres con cinco Estados: Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador y Panamá, y marítimas, en dos océanos, con siete: Panamá, Costa Rica, Ecuador, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela e Inglaterra (Islas Caimán). Los límites terrestres de Colombia suman 6.371 kilómetros, distribuidos de la siguiente manera: con Venezuela, 2.219 kms; con Brasil, 1645 kms; con Perú, 1.626; con Ecuador 586 kms; y con Panamá, 295.5 kms. Las delimitaciones marítimas se aproximan a la extensión emergida del país, ya que merced a los tratados suscritos, poseemos 540.876 kms cuadrados en el Océano Atlántico y 339.500 kms cuadrados, en el Pacífico[3].

La frontera de Colombia está conformada por 13 departamentos, 12 terrestres y uno insular: Amazonas, Arauca, Boyacá, Chocó, Cesar, Guajira, Guainía, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Vaupés y Vichada; 67 municipios y 11 corregimientos departamentales, con una población estimada en 5.7 millones de personas para el año 2001.

Algunas de estas áreas presentan una baja densidad poblacional y grandes distancias respecto a los mercados nacionales. Abundan las concentraciones de bosques tropicales; manglares, playas y arrecifes; numerosos grupos indígenas e importantes recursos en suelos y aguas que acrecientan su potencial para el desarrollo sostenible.

Estos espacios fronterizos internacionales comparten en todo o en parte la calidad de frontera interior, entendida como aquellos espacios no vinculados total o efectivamente a la acción del gobierno central y/o regional donde se dificulta el desarrollo de las actividades humanas y productivas por su distancia del núcleo vital y geohistórico del país; la ausencia de vías de comunicación, influencia económica y cultural y la percepción ciudadana colectiva en cada uno de los espacios geográficos de constituir un ente diferente, separado y postergado del resto de la población nacional, y que no alcanza a disfrutar del bienestar general debido a factores geográficos diversos.

En 1991 varios artículos de la Constitución Política consagran aspectos relacionados con el tema de frontera, los cuales serán desarrollados posteriormente por medio de la Ley 191 de 1995, conocida como la Ley de Fronteras. En relación con los pueblos indígenas la Constitución Política establece la posibilidad de conceder la nacionalidad colombiana por adopción a los miembros de los pueblos indígenas que comparten territorios fronterizos.[4]

 

  1. Marco normativo

El articulo 2° de la Constitución Política establece como fines esenciales del Estado "...defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacifica y la vigilancia de un orden justo..."; el inciso final del articulo 9 recogió los fundamentos de las relaciones internacionales y contempla que la política exterior estará orientada hacia la integración de Latinoamérica y del Caribe. Además, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 80, 96, literal c) 285, 289, 300, 309, 310, 337 y 42 transitorio, en la Constitución Política se establecen normas que regulan la cooperación con los países limítrofes para la protección de los ecosistemas en las fronteras; conceden el derecho a la doble nacionalidad a las personas de los pueblos indígenas que comparten las zonas fronterizas; facultan a las asambleas departamentales para dictar normas legales para el desarrollo de las zonas de frontera y establecen la posibilidad de expedir disposiciones especiales en materia económica y social para promover el desarrollo de estas zonas. Sobre esta base -principalmente en el articulo 337 de la Constitución Política -, se expidió la Ley 191 de 1995, mediante la cual se dictan disposiciones sobre zonas de frontera[5].

En general, esta ley tiene por objeto promover y facilitar el desarrollo económico, social, científico, tecnológico, cultural y propugnar por la defensa y protección de los derechos humanos.

En relación con los grupos étnicos, el articulo 3° de la Ley 191 establece que, con el fin de mejorar la calidad de vida de las comunidades negras e indígenas, localizadas en las Zonas de Frontera, el Estado apoyara las iniciativas de dichas comunidades y de sus autoridades, referentes a las actividades y programas de promoción de los derechos humanos, desarrollo institucional, investigación, fortalecimiento y desarrollo de tecnologías propias o transferencias de tecnologías apropiadas para su desarrollo socioeconómico y para el aprovechamiento cultural y ambientalmente sustentable de los recursos naturales[6].

La Ley de fronteras contiene otros artículos a favor de los pueblos indígenas, pero parece ser contradictoria o de difícil aplicación al hacer énfasis en el diseño de políticas homogéneas orientadas hacia los estímulos para las exportaciones, la competitividad, el crédito y la financiación de planes y programas agroindustriales y no tener en cuenta las condiciones concretas, sociales, culturales de los pueblos y comunidades indígenas, su participación y sus aspiraciones.

  1. La población indígena en las zonas de frontera

El Cuadro 1 se registra la población de Colombia y de los países limítrofes y la población total indígena estimada para cada país. De los 275 millones de habitantes que albergan estos países cerca del 7% corresponde a población indígena. A pesar de que en todos estos países hay presencia de población indígena en las zonas de frontera, no se dispone de información sobre la misma, salvo, los casos de Colombia y en parte, Venezuela.

     Cuadro 1. Población nacional y población indígena estimada en Colombia y los países limítrofes

 

País

Población Nacional

Población Indígena Estimada

Porcentaje

Perú

27.013.000

12.696.110

47,00

Ecuador

12.920.000

5.555.600

43,00

Colombia

42.975.715

760.908

1,83

Venezuela

23.542.649

470.852

2,00

Brasil

166.113.000

332.226

0,20

Panamá

2.808.268

168.496

6,00

Total

275.372.632

19.984192

7,27

        Fuente: Los Pueblos Indígenas de Colombia en el umbral del nuevo milenio. DNP. 2004

 

El Cuadro 2, contiene la población total de los departamentos fronterizos y el área  con la misma información para los pueblos indígenas que viven en estos departamentos -incluye el departamento de Boyacá con un solo municipio que conforma la parte de la frontera-. En el cuadro 3, se puede apreciar los pueblos indígenas y el número de etnias existentes en los departamentos fronterizos.

Cuadro 2. Población departamental e indígena

 

Departamentos

Población Departamento

Población

Indígena

% Población Indígena

Área Total -hectáreas-

Área Indígena -hectáreas-

Amazonas

72.350

10.936

28,36

10.966.500

9.145.937

Arauca

247.444

3.052

1,45

2.381.800

128.167

Boyacá

1.373.028

2.792

0,34

2.318.900

220.275

Cesar

978.650

23.555

1,83

2.290.500

230.455

Choco

408.965

37.607

8,99

4.653.000

1.222.444

Guainia

38.236

14.438

37,48

7.223.800

7.083.742

La guajira

491.222

146.759

31,77

1.989.000

1.466.424

Nariño

1.658.043

83.742

5,27

2.165.800

332.419

Norte de Santander

1.372.073

4.047

0,30

3.326.800

122.200

Putumayo

340.911

17.871

7,15

2.488.500

143.299

Vaupés

30.529

18.591

70,44

6.526.800

4.120.897

Vichada

85.921

24.412

22,96

10.024.200

1.996.336

Total Fronteras

7.097.372

387.802

5,78

56.335.100

26.212.595

        Fuente: Los Pueblos Indígenas de Colombia en el umbral del nuevo milenio. DNP. 2004

                     Cuadro 3.  Etnias por Departamentos  Fronterizos

 

División Político Administrativa

Número de Etnias  

Etnias

 

Amazonas

 

22

Andoke, Barasana, Bora, Cocama, Inga, Karijona, Kawiyari, Kubeo, Letuama, Makuna,Matapi, Miraii,Nonuya., Ocaina, Tanimuka, Tariano, Tikuna, Uitoto, Yagua, Yauna, Yukuna, Yuri.

Vaupés

19

Bara, Barasana, Carapana, Desano, Kawiyari, Kubeo, Kurripako, Makun, Nukak, Piratapuyo, Pisamira, Siriano, Taiwano, Tariano, Tatuyo, Tucano, Tuyuka, Wanan, Yuruti

Putumayo

10

Awa, Coreguaje, Embera, Embera Katio, Inga, Kamentsa, Kofa, Nasa, Siona

Vichada

6

Kurripako, Piapoco, Piaroa, Puinave, Saliba, Sikuani

Guainía

4

Kurripako Piapoco Puinave Sikuani

Cesar

4

Arhuaco Kogui Wiwa Yuko

Nariño

6

Awa, Embera, Eperara Siapidara, Inga, Kofan, Pasto

La Guajira

4

Arhuaco Kogui Wayuu Wiwa

Chocó

5

Embera Katio, Tule, Waunan, Embera Embera Chami

Norte de Santander

2

U'wa, Motilon

Boyacá

1

U'wa

        Fuente: Los Pueblos Indígenas de Colombia en el umbral del nuevo milenio. DNP. 2004

 

II.                Hoja de ruta frente a las poblaciones indígenas fronterizas

A. Política pública para pueblos indígenas de fronteras. CONPES 3115 de 2002

Con fundamento en la Ley 191 de 1995 y el decreto 569 de 2001, el Consejo Nacional de Política Económica y Social, aprobó un documento sobre "Lineamientos de la Política de Integración y Desarrollo Fronterizo", en desarrollo de la política exterior y de la profundización de la descentralización. El ámbito territorial de aplicación de esta política comprende los departamentos de Amazonas, Arauca, Boyacá, Cesar, Choco, Guainía, La Guajira, Nariño, Norte de Santander, Vaupés y Vichada. La política reconoce que las zonas fronterizas son cultural, social, ambiental, geográfica y étnicamente heterogéneas. Por ello, recomienda no legislar sobre el fenómeno fronterizo de una manera homogénea y abrir la posibilidad de que existan regulaciones específicas[7].

Igualmente, en la parte de estrategia, se propone a los Ministerios del Interior Protección  Social, Medio Ambiente, Educación, Minas y Energía y al Incoder, las siguientes recomendaciones específicas para los grupos étnicos:

·       Promover el mejoramiento de las condiciones de vida de la población nativa, migrante y desplazada en las zonas de frontera.

·       Fortalecer los procesos organizativos y de ordenamiento de los territorios colectivos de comunidades negras e indígenas.

·       Orientar los procesos de colonización de acuerdo a la vocación y uso del suelo.

·       Promocionar el uso sostenible y la conservación de la biodiversidad, contribuyendo a la seguridad alimentaria de la población.

·       Impulsar procesos de concertación e integración con el fin de armonizar la prestación de servicios de salud a la población que habita en las fronteras, respetando la diversidad cultural, usos y costumbres de los grupos étnicos.

·       Estudiar los acuerdos binacionales de educación en el marco de la cooperación solidaria, aprovechando indistintamente los planteles educativos de uno y u otro país, asumiendo el concepto de pueblo y territorio para el caso especifico de los grupos étnicos.

·       Impulsar la conformación de redes de conocimiento etnoeducativo a través de intercambios académicos.

·       Expedir directrices especiales para la atención de la familia y la niñez de los grupos étnicos que viven en la zona de frontera.

·       Promover procesos participativos para que las comunidades indígenas asentadas en las fronteras, se beneficien de los proyectos de la Política de Integración y Desarrollo Fronterizo.

 

B. Sistemas de información para los pueblos étnicos de fronteras 

El interés de identificar la diversidad cultural del país, conocer su volumen, la distribución, la estructura etárea, la composición por sexo y la situación económica y cultural constituyen los principios de equidad, solidaridad y respeto en marcados en la Constitución Política. Sin embargo, la medición de la etnicidad en general y, particularmente de los pueblos indígenas de fronteras, se a visto afectada por diversos factores tales como: la relación desigual de interculturalidad que ha subestimado ha dichas poblaciones, los procesos de aculturación que tienden a anular las características distintivas de estas poblaciones, las características culturales disímiles existentes entre ellos, la variedad de datos provenientes de diferentes conceptos y denominaciones utilizadas o bien en la  ausencia de consensos entre las mismas poblaciones para definir rasgos de identidad que  les permita reconocerse como pertenecientes a una etnia especifica.[8]

Generar información con cobertura universal en las zonas de frontera para conocer con desagregación la condiciones sociodemográficas de los grupos étnicos va a ser posible con los resultados del Censo General 2005. La búsqueda, selección y confrontación de los contrastes espaciales, de los diversos indicadores sociodemográficos y el reconocimiento de mayor o menor grado en que afectan las condiciones expresadas por los mismos, respecto a las condiciones de vida de la sociedad, son algunos de los mecanismos que pueden contribuir a mejorar las posibilidades de integrar el conocimiento de las interrelaciones entre población y desarrollo, y los factores que lo determinan, para de esa manera, contribuir con elementos que ayuden a un mejoramiento efectivo de las condiciones de v ida de los grupos afectados[9].

Por ello, es necesario recalcar lo que es vox populi en los medio académicos e institucionales, la precariedad de datos existentes sobre estudios de profundidad sobre los pueblos indígenas a nivel nacional y aquellos de fronteras a nivel particular.  No hay duda, que desde distintos medios y organizaciones se ofrecen datos sobre temas de derechos humanos, movilidad humana y cuantificación de las poblaciones indígenas fronterizas, pero ¿hasta que punto pueden ser confiables, cuando la realidad existente por razones de la amenaza sobre la vida y  la seguridad de estas poblaciones, surgen como elementos de confrontación estratégico hacia el Estado, por las razones políticas inherentes ante la ausencia de información que contraste de forma confiable y validada técnicamente?

Sin lugar a dudas, se cuenta con lugares comunes en los medios de información sobre “catástrofes humanitarias en las zonas de frontera”, “desplazamientos fronterizos de comunidades indígenas hacia los países vecinos de Venezuela, Ecuador y Panamá”, pero que no resisten a un mínimo examen de falsabilidad para validar a través de cifras estadísticas sobre  volúmenes y dinámicas poblacionales que se ven sometidas a esta lógica de migración[10].

Sin embargo, es importante matizar la discusión, y pensar en escenarios de reconocimiento sistemático de la situación real de las poblaciones indígenas en fronteras a través de la implementación de sistemas de información que den cuenta de este fenómeno.[11]

* Diego Iván Niño Ramírez - Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, con estudios en Maestría en el Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo (IAED) de Bogotá. Ha sido miembro del Grupo de Investigación sobre Migraciones y de Análisis Electoral del IAED y la Universidad Externado.


[1] Diseñar una política exterior acorde con un mundo en transformación. Visión Colombia II Centenario. Presidencia de la República, DNP, Ministerio de Relaciones Exteriores. Pág. 16. 2006.

[2] Colombia y la Política Exterior en el siglo XXI. Los Nuevos Flujos Poblacionales y la Política Exterior Colombiana. Martha Ardila. Fescol-CEREC. 2005

[3] Hacen parte también del territorio colombiano el espacio aéreo y la órbita geoestacionaria.

[4] Constitución Política de Colombia, artículo 96, literal c.

[5] La Ley 191 establece un régimen especial para las Zonas de Frontera. Clasifica diferentes tipos de entidades territoriales de frontera, así como sus posibilidades jurídicas, que se pueden llegar a constituir en nuestro país. Ellas son las siguientes: Zonas de Frontera (ZF): Por estas se entienden aquellos municipios y corregimientos especiales de los departamentos fronterizos colindantes con los límites de la República. Unidades Especiales de Desarrollo Fronterizo (UEDF). Se trata de municipios, corregimientos especiales y áreas metropolitanas pertenecientes a las Zonas de Fronteras, en los que se hace indispensable crear condiciones especiales para el desarrollo económico y social mediante la facilitación de la integración con las comunidades fronterizas de los países vecinos, el establecimiento de las actividades productivas, el intercambio de bienes y servicios, y la libre  circulación de personas y vehículos. Zonas de Integración Fronteriza (ZIF): Estas son aquellas áreas de los departamentos fronterizos cuyas características geográficas, ambientales, culturales y socioeconómicas, aconsejan la planeación y la acción conjunta de las autoridades fronterizas y en las que de común acuerdo con el país vecino, se adelantaran las acciones que convengan para promover su desarrollo  y fortalecer el intercambio bilateral e internacional.

[6] Los Pueblos Indígenas de Colombia en el umbral del nuevo milenio. DNP. 2004

[7] Colombia y sus fronteras: políticas de frontera, caracterización regional socioeconómica comparada por países y departamentos fronterizos. Dirección de Desarrollo Territorial – DNP. (Documento Borrador)  No. 42 2001

[8] Véase, La diversidad cultural en los censos de población y vivienda. Yolanda Bodnar, en Cátedra Abierta en Población. Universidad Externado de Colombia-PNUD. 2003.

[9] Véase, La información censal como insumo para la clasificación sociodemográfica de la población agrupada en contextos geográficos. Miyerlandi Fajardo, en Cátedra Abierta en Población. Universidad Externado de Colombia-PNUD. 2003.

[10] Es pertinente mencionar estudios investigativos de ONG`s que han trabajado la situación indígena y sus problemas conexos sobre derechos humanos y desplazamiento, tales como el de la  Violencia política contra los pueblos indígenas en Colombia.1974-2004. Altovuelo Editores. Medellín. 2005. Publicación elaborada por CECOIN (Centro de Cooperación al Indígena), la OIA (Organización Indígena de Antioquia) y IWGIA (Grupo internacional de trabajo sobre asuntos indígenas); el estudio La Agonía del Jaguar: situación de derechos humanos de los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana. 2003, producido por ALDHU (Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos) y por el equipo de investigación de Darío Villamizar; Los indígenas en Colombia: entre el hambre, el miedo y el dolor. 2004. Documento coordinado  por el antropólogo Diego Henao para CODHES; el libro Desafíos para construir nación 1995-2005, de la Conferencia Episcopal de Colombia; los trabajos de la ONG nórdica PCS (Consejería de Proyectos Oficina-Colombia) como son los documentos Asilo y Refugio en las fronteras de Colombia. 2003, y el texto Colombia. Comunidades Confinadas. 2004.

[11] El DANE, a través del Centro de Altos Estudios Andinos CAN-DANE, se propone implementar un Sistema de Información Étnico de Colombia, que ofrezca información fidedigna a partir de estudios especializados y en profundidad. Lo cual abriría las puertas de información de primera mano y oportuna para resolver científicamente las problemáticas de estas poblaciones, haciendo abstracción del juego político al cual determinadas agencias internacionales y ONG`s, han sobredimensionado políticamente la situación de estos grupos vulnerables.

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