Ya lo decía el
vals de Villamil: "amigo cuánto tienes,
cuánto vales". Principio oropélico por el
que parecen acercarse a Venezuela sus
"aliados". El amigo rico que, de ñapa,
resulta ser enemigo de mi enemigo. Fidel,
Evo, Daniel, Néstor, Majmud y hasta Vladimir;
sin olvidar a Gustavo, el de acá. Me vendes
petróleo por debajo del precio y fiado; me
prestas plata o me compras deuda a buenos
precios, con bajo margen de riesgo (spread);
nos metemos en aventuradas empresas
petroquímicas; me compras armas (muchas
armas: aviones caza, submarinos... y hasta
helicópteros, además de los 100.000 fusiles
para el ejército de 25.000); me dices que
vas a hacer allá lo que yo quisiera hacer
acá.
Recién llegado de su gira por las Rusias y
Persia (Rusia, Bielorrusia e Irán), ahora le
dio a Chávez por pelear con medio MERCOSUR,
también. Se salió de la CAN para meterse en
MERCOSUR y, ahora, ni el pan ni el queso. El
ultimátum fue claro: o los congresos
brasileño y paraguayo aprueban antes de
septiembre el ingreso de Venezuela al bloque
o retira la solicitud; es decir: "¡me voy
con mis petrobolívares para dónde sí los
quieran!".
La pregunta es
para dónde: para ¿Nicaragua?, ¿Cuba?,
¿Irán?, ¿Rusia? Porque ya son pocas las
opciones regionales que le quedan: Argentina
y Uruguay, y sus socios pobres del Alba. En
realidad la Alba, por aquello de la
Alternativa. El club de los 3 pobres y el
rico. Eso, parece demostrar la historia, no
funciona muy bien... no funciona. Apuesta
Chávez a la ideología y deja de lado el
pragmatismo que mostró hace un año largo
cuando propuso el oleoducto suramericano.
Por ahora, lo único claro sobre la política
exterior del socialismo del siglo XXI es la
contestación frente a EE.UU., una especie de
adversae polum. Para cada Chávez su Bush.
¿Qué sería del guapo del barrio sin un
contrincante con quien pelear? y ¿quién
mejor para ser el antagonista que,
precisamente, el matón del barrio? La
estrategia hasta ahora: diatriba
interminable (¡interminable!), así en
singular, porque ha sido una sola desde el
comienzo de su primer gobierno. Chávez
contra el imperio, contra el "diablo" que va
dejando un tufo sulfúreo por donde pasa,
incluso por la Asamblea General de la ONU.
Pareciera que el plan de Chávez es matar a
Bush... de aburrimiento.
Al archi-enemigo hay que sumar los aliados
circunstanciales: Lula (el padrino), Uribe
(el vecino) y Correa (el ahijado). Cada
cual, a su manera, maneja la relación con
Chávez en forma alternada, pendular: se
acerca, se aleja, se vuelve a acercar... A
ninguno le conviene acercarse demasiado,
como tampocó alejarse definitivamente. Para
estos tres es claro que las relaciones con
Venezuela no son cuestión de ideologías,
sino de pragmatismo puro.
Ah, ¡pero cómo deben extrañar a Venezuela
los chicos de la CAN ahora que hay esta
orgía de consumo en la república
neo-socialista! Sin embargo, es tal el
consumo que Venezuela sigue siendo buen
negocio, aun por fuera de la Comunidad. De
todas maneras no sería raro que viéramos
pronto un re-ingreso de la república
bolivariana al grupo de los andinos. Al fin
y al cabo la razón principal por la que dijo
abandornarlo, los TLC bilaterales con EE.UU.,
poco a poco ha hecho agua, por lo menos con
tres de los cinco miembros actuales.
El único consejo que se atreve uno a darle
al hombre del sultanado petro-bolivo-socialista-sudamericano
es el mismo que debió alguien darle a su
vecino del otro lado del Arauca: no olvide
que en otros países sí hay división de
poderes, y no basta con congraciarse y
negociar con el ejecutivo, hay también que
convencer al legislativo... sobra decir, sin
ultimátum.