LA OTRA BANCADA Agosto 2007
        

 Una publicación de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda - Bogotá, Colombia


 

LA OTRA BANCADA

 

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¿Qué le depara la salud de Fidel Castro a Cuba?

Por: Ana María Espinel Suárez*

“Patria o muerte, venceremos”. Este ha sido el eslogan que por cuarenta y siete años el líder cubano Fidel Castro ha utilizado para mantener viva la revolución y los ideales del socialismo dentro del pueblo cubano.

En los últimos meses la isla ha pasado por una situación de incertidumbre, causada por el mal estado de salud del presidente de su régimen comunista y la posible muerte que problemas de cáncer intestinal llegarían a propinarle. A raíz de la delegación temporal del poder a su hermano Raúl Castro, el 31 de julio de 2006, la situación del carismático revolucionario ha provocado una serie de especulaciones a nivel nacional e internacional, con relación al futuro que le espera a la isla. El debate se sitúa entre la posibilidad real de mantener -fortalecido o no- un régimen socialista más allá de la figura de Castro, y la transición hacia una democracia representativa

¿Qué había precedido al régimen castrista en la isla?

Durante la época colonial, Cuba fue la última isla de la monarquía española en América, por lo que impulsada por los procesos independistas ya multiplicados en el continente, y por la explotación de sus territorios y su pueblo, inició un proceso que los llevara a conseguir la libertad, la soberanía y la autonomía total.

Con esta motivación surgieron en 1868 en la isla una serie de personajes patriotas, que tomaron las riendas del proceso emancipador, tal como José Martí (1853-1895), quien en 1898 gana la guerra con la cual el pueblo cubano logró liberarse de España. El proceso –hoy parece curioso- había tenido éxito gracias a la ayuda del gobierno norteamericano, finalizando la guerra y prometiendo al ejército cubano la liberación colonial a cambio de un favorecimiento a la figura protectoral sobre la isla (junto con Filipinas y Puerto Rico), sus tierras y una capacidad intervencionista.

Así surgieron en Cuba personajes como Gerardo Machado y Fulgencio Batista, quienes por medio de dictaduras corruptas respaldaron en gran medida los intereses norteamericanos e hicieron surgir nuevos ideales revolucionarios entre la población.

El 26 de julio de 1953 con Fidel Castro el ejército revolucionario da sus primeros pasos y después de haber conseguido algunas derrotas, logró triunfar el 1 de enero de 1959 contra la dictadura de Batista. Posteriormente Castro asumió el poder, y con apoyo popular y la ayuda de la Unión Soviética dentro del contexto de la Guerra Fría, fue elegido jefe de Estado durante la primera Asamblea popular legislativa, consolidado en el cargo durante la década de 1970, siendo oficialmente instaurado un régimen comunista en la isla.
¿Cómo está el pueblo con Fidel?

La figura de Castro es controvertible desde el punto de vista donde se le examine. “Sólo ama el poder, el poder y una vez más el poder, y escogió el camino del comunismo porque era el sistema que le permitía sobrevivir como dictador”, son por ejemplo las declaraciones que su hermana Juana Castro, exiliada en Miami, hizo a la revista “Life” ya en 1964; afirmando y reconociendo la naturaleza de la dictadura que lideraba su hermano, del que también afirmaba no tenía ningún interés por los derechos de los trabajadores. Sin embargo, para muchos cubanos y latinoamericanos, Castro ha representado la reivindicación de la lucha contra el imperialismo en la región y la dignificación de las condiciones de vida de los oprimidos.

Este es la figura que ha gobernado Cuba por varios años. Pero un examen a la realidad, muestra que el líder que en principio fue el único capaz y visible de dar fin a una situación de corrupción y explotación, a través del tiempo se ha ido convirtiendo precisamente en una figura totalitaria. De querer implantar en Cuba un régimen de todos, se ha pasado en buena medida al gobierno de uno, monolítico, alrededor del cual se ha venido asociando una oligarquía revolucionaria que no permite diferenciar los valores de la libertad y la democracia con la supuesta lucha contra la pobreza, la miseria o el miedo. A pesar de que la base social cubana cuente con un cubrimiento mínimo de las necesidades básicas, condiciones como la libertad de expresión, pensamiento, desplazamiento o convicción están reducidas o limitadas por completo.

A los cubanos les ha sido restringido el derecho a la disidencia, bajo la forma de la amenaza como contención política. A pesar de esto, la valentía de algunos sectores ha dado inicio a la manifestaciones abiertas en busca de un cambio pacífico en el régimen, incluyendo principalmente la libertad de asociación, prensa, empresa, relaciones y preferencias políticas, así como de elecciones libres que den un respiro y un nuevo rumbo al país. Encontramos así caso como el del Proyecto Varela, por medio del cual muchos cubanos han manifestado su inconformidad y las carencias en la representación de distintos intereses.

¿Y si Castro muere?


Tras una posible muerte de Fidel Castro se han contemplado tres posibles escenarios:

 - La sucesión definitiva del poder a su hermano Raúl Castro y la conversión de éste en un nuevo dictador, más radical y autoritario, como lo propone Stephen Johnson (especialista en Latinoamérica de la Fundación Heritage): “lo que se espera de Raúl es que extienda el régimen de hierro durante algún tiempo, con el apoyo de las fuerzas armadas".

 - La transición hacia el modelo Chino. La liberalización de la economía y la apertura económica abriría las puertas para la adopción de esquema comercial del país asiático, manteniendo internamente los ideales comunistas al mismo tiempo, pero mostrando al exterior una dinámica capitalista.

- La transición hacia la democracia con la implementación de un modelo representativo plural, que implique la reconstrucción del régimen, de la infraestructura y las estructuras económicas, políticas y sociales de la isla.

¿Cómo está Fidel?

A pesar de los rumores sobre el mal estado de salud del líder cubano, si bien le han impedido en la práctica seguir al frente del gobierno, no obstaculizaron que se convirtiera en un octogenario y en una figura histórica del siglo XX sobreviviente en el nuevo milenio. En su momento un informe secreto de la CIA filtrado reveló a mediados de noviembre de 2005 que Castro sufría el mal de Parkinson desde 1998, poniendo además un cuadro clínico mental inestable. En igual sentido el médico Marcelo Fernández afirmó que a Castro le había sido practicada una complicada intervención quirúrgica para liquidar consecuencias de una hemorragia cerebral en 1989, en la clínica egipcia del Profesor Ahmed Shafik, diagnosticándosele en aquella misma ocasión cáncer del recto.

Estos y muchos otros rumores han surgido, pero el verdadero estado de salud de Fidel Castro es un secreto del gobierno, por lo que incluso el pueblo cubano y la comunidad internacional desconocen una situación que no se puede estimar con precisión hasta cuando se mantendrá. En todo caso, Castro se ha dejado ver repetidamente junto al presidente venezolano Hugo Chávez, considerado por muchos su heredero político, o junto a amigos de referencia mundial como el escritor Gabriel García Márquez.

Así los más fieles seguidores del régimen e inclusive él mismo dicen que se encuentra en un proceso muy exitoso de recuperación, y que pronto estará en la mayor parte del mando político nuevamente. Por otra parte, los disidentes del régimen, gran parte de la prensa mundial, y en especial la originada en los Estados Unidos, han calificado de terminal su enfermedad, viendo muy pocas esperanzas para el regreso de un poder dictatorial en Cuba.

Si Castro está en condiciones de regresar a su lugar o no, no lo conocemos, pero lo único cierto es que su posible muerte y su edad sean vistas en un corto plazo por gran cantidad de cubanos y de la comunidad internacional como la mejor y más viable oportunidad para que la isla vire hacia un cambio definitivo; que muchos anhelan como un régimen democrático que instaure los derechos de libertad, verdad y justicia que por tantos años han sido restringidos y no puestos en práctica real desde la propia emancipación de España a finales del siglo XIX.

* Estudiante de la Escuela de Política y Relaciones
   Internacionales - Universidad Sergio Arboleda.

Derechos Reservados © 2006

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