El espíritu emprendedor
Por: David Puyana
Escuela de Negocios y Ciencias empresariales
Universidad Sergio Arboleda
Al referirse en su editorial a ‘Las mediciones académicas’,
PORTAFOLIO ha llamado muy acertadamente la atención de los
colombianos sobre la necesidad de inculcar y desarrollar en los
estudiantes el espíritu empresarial o sea la vocación para crear
nuevas fuentes de trabajo sostenibles, a través de la creación de
empresas, a partir de ideas de negocio innovadoras con proyección
internacional.
En efecto, nadie desconoce la cruel realidad de que las actuales
fuentes de empleo no pueden ofrecer trabajo a todos los que lo están
buscando, ya que Colombia, como los demás países en vía de
desarrollo, es una nación de gente en edad productiva y las fuentes
de empleo generadas hasta el momento y las que se prevén no son
suficientes para todos ellos. ¿Qué se necesita para resolver este
gravísimo problema que conlleva a los elevados porcentajes de
pobreza y de indigencia que muestra el país?
Sólo hay una respuesta: abrir nuevos negocios a través del
Emprendimiento y hay un controvertido hecho que así lo confirma,
como es el vertiginoso crecimiento de la economía informal, donde
miles de personas se refugian ante el desempleo. Pero ir del
desempleo al subempleo es un factor de supervivencia, no de
emprendimiento, ya que alguien que pertenece a la economía informal
no es un emprendedor, porque le faltan dos elementos que son
indispensables: compromiso, es decir, el que el emprendedor hace
consigo mismo, con un grupo de colaboradores y con la sociedad en
general, a través de su negocio nuevo y legal, que contribuye al
enriquecimiento de su país y visión, es decir esa calificación que
lo lleve a construir una empresa sólida, mediante métodos de trabajo
y estrategias empresariales.
Ante estas circunstancias, la generación de nuevas fuentes de
trabajo, como PORTAFOLIO lo señala, por parte de los jóvenes
estudiantes, tecnólogos y universitarios, con espíritu empresarial,
nacido de un ‘revolcón’ en la estructura educativa del país, como lo
propone el proyecto ley radicado en la Cámara de Representantes, es
el principio para construir un modelo de educación y aprendizaje que
cambie el tradicional y actual proceso formativo, orientado al
estatus del empleo de por vida, por uno orientado al cambio, a la
innovación, al empresario, a la creatividad y a las nuevas
situaciones, que se traduzcan en el nacimiento de las nuevas fuentes
de trabajo, capaces de producir riqueza económica y social que
urgentemente requiere el país.