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Qué hacemos
Pymes
Exportadoras de
Colombia es
un proyecto del
Grupo Internet
de la
Universidad
Sergio Arboleda
en Bogotá
Colombia.
Los sitios web
de las empresas
listadas en este
portal, tienen
en común la
aplicación de
buenas prácticas
de comunicación
web,
orientadas a un
objetivo
específico de
comunicación:
Establecer
contactos de
negocio
orientados a a
la exportación
de sus
productos.
Mas
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Lo que no se debe
hacer al exportar
Herminio Hernández Ramírez,
Consejero Comercial de México en Los Ángeles. Tomado de la Revista
Negocios Internacionales, Bancomext,Año 11, número 128, noviembre 2002.
Exportar es una decisión importante
dentro de la estrategia de negocios de una empresa. Implica continuar
participando e incrementando sus ventas en el mercado local, a la vez que
expande sus opciones a los mercados internacionales.
En muchos casos, cuando las empresas nacen exportando la totalidad de su
producción o ventas, se trata de aumentar su penetración en un mercado o
diversificar sus exportaciones a otros países.
En todo caso, cuando se toma la decisión de exportar, es importante partir
de tres premisas:
1. Es una decisión compartida en la empresa: los dueños, personal de
producción, ventas, diseño, están comprometidos en ello.
2. Se trata de exportar como un estrategia de largo alcance; no se trata
de exportar ocasionalmente excedentes, sino una línea de acción
permanente, una diversificación de mercados: el local y el internacional.
3. Dedicarse a las ventas al exterior significa inversión y los
accionistas de la empresa están de acuerdo en orientar recursos para
adaptar la producción a las exigencias y requisitos del mercado meta:
regulaciones, empaque, embalaje, adecuación de la presentación del
producto, diseño, entre otros aspectos.
Para hablar de lo que no se debe hacer al exportar, lo más conveniente es
encauzar los comentarios que los compradores normalmente hacen.
En este sentido, el lugar más común es la falta de honestidad; no cumplir
con lo que se prometió: desde una simple cotización, hasta el envío de
muestras, la entrega de un embarque en fecha y hora convenidos, la calidad
del producto respecto a la muestra original.
No hay queja más cotidiana que la falta de responsabilidad hacia los
compromisos adquiridos. Esto no daña únicamente a la empresa que incumple,
sino que se generaliza a todas las empresas colombianas y finalmente, al
país.
Para entenderlo mejor veamos un ejemplo:
Una compañía californiana que distribuye productos en Estados Unidos y
Asia buscó afanosamente un fabricante de muebles mexicano que pudiera
manufacturarle muebles conforme a sus especificaciones.
La disyuntiva consistía en fabricarlos en México o en China, dado que el
Gerente de Compras es mexicano, había un especial interés por hacerlo en
México.
Una vez que hubo aceptación sobre las especificaciones exigidas, se pidió
la cotización y ahí empezaron los problemas.
A pesar de establecer diversos contactos, ésta no se entregó en dos ni en
tres semanas, sino en dos meses. Resultó alta, pero ante la experiencia,
el comercializador no quiso seguir invirtiendo tiempo en solicitar una
nueva propuesta por los plazos de entrega que tenía y el proyecto se fue a
China.
La falta de respuesta es otro problema. Ya sea como resultado de la
participación en un evento internacional o de al visita a un mercado en
particular, se adquiere el compromiso de enviar a un posible cliente
extranjero, una cotización por volúmenes requeridos, muestras conforme a
diseños entregados por dicho comprador potencial o un calendario de
entregas parciales. Puede ser en realidad cualquier cosa que implique un
compromiso adquirido.
Pasa el tiempo y la empresa no responde. El empresario extranjero se
acerca nuevamente a el vendedor para encontrarse que por una o diversas
razones ya no desea continuar con las negociaciones.
El empresario estadounidense cuida muchísimo su tiempo; ve una oportunidad
de negocio y la sigue; si el exportador le indica que ya no le interesa
por alguna causa, no va a pasar nada.
El importador dejará de llamar y se quedará la puerta abierta para otras
empresas mexicanas. Lo importante es que exista comunicación. Después de
todo, "si pide una cotización, en Asia le responden en dos días y tiene
respuesta inmediata".
En Estados Unidos funciona todavía mucho el compromiso verbal. Debe
tomarse esto muy en cuenta cuando este se adquiere porque se espera que se
cumpla.
No traer consigo tarjetas de presentación en inglés (con las claves de
larga distancia a la localidad de la empresa mexicana), cotizaciones,
políticas de descuento establecidas, conocimiento técnico de los productos
que se desea exportar y de la empresa en sí, así como enviar a las
entrevistas a ejecutivos que no tengan poder de decisón o que no hablen
inglés, son circunstancias que desembocan también en una mala imagen y en
la fuerte sensación de pérdida de tiempo por parte del empresario
estadounidense.
Ligado con la parte anterior está el punto del idioma. El importador
estadounidense va esperar que al establecer contacto con una empresa
mexicana con la que desea hacer negocios, exista personal que pueda
responderle en inglés.
Estos son en forma muy distinta a algunos de los principales comentarios
de importadores respecto a compañías mexicanas.
Desde luego, existen muchas experiencias también positivas, pero de lo que
se trata en esta ocasión es aprender del error ajeno y esperamos que esta
contribución sirva para ello.
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