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RAMIRO NACIÓ A LA VIDA ETERNA… Y NOS HARÁ FALTA

Palabras pronunciadas en el sepelio de Don Ramiro De La Espriella por Juvenal Infante

ramiro de la espriellaVivió su vida intensamente, usufructuó de ella cada segundo, cada instante, con el alma abierta al infinito y el corazón contento. Siempre con el legado indisoluble del Caribe en cada paso recorrido, en cada palabra pronunciada, en cada pensamiento y en todos sus sueños.

Hombre coherente, fiel a sus ideas e ideales de una sociedad en la que todos los seres vivan en armonía y con igualdad de oportunidades, que él convirtió en sus principios y sostén de su carácter indómito. Hombre gallardo, de cultura universal, leal y veraz a sus afectos y desafectos, cuya elegancia de sus opiniones, aún las controvertibles, exponía con fino humor, el ingenio agudo a flor de piel de los espíritus brillantes.

Periodista profundo, analítico, incisivo, clarividente y revelador; historiador noble, incontrastable, minucioso y conocedor de los detalles verídicos que componen la escena; abogado ilustre, hijo de la tradición clásica del Derecho; siempre humanista, dispuesto a la tertulia amena, franca e ilustrativa, mas no carente de picardía y a ratos de mordacidad. Fue Ramiro De La Espriella maestro lúcido, ocurrente y jovial de la ironía y la sátira sutil, que él manejaba con pertinencia, tino y garbo. Siempre dijo lo que tenía que decir sin caer en la calumnia ni en la amargura; decía lo que debía ser dicho, sin timidez, sin reverencias, como lo hacen los hombres grandes, los hombres de valor y dimensión superior.

En la Sergio Arboleda, su casa de los últimos quince años, le dio rienda suelta a su inteligencia prodigiosa. Encarnó en ella una visión humanista, libre, renacentista, como profesor de Instituciones Políticas de la Escuela Mayor de Derecho y como ilustre Director de nuestra revista insignia, “Crónica Universitaria”, cuyas ediciones trimestrales eran esperadas con fruición por sus agradecidos lectores.

Ramiro De La Espriella, para muchos de nosotros Rami, fue una pluma ágil, prolija, contundente, excepcional, de grandes valores literarios propios, y cuyo rigor se combinaba de manera notable con el amor y respeto insondables que él rendía a la lengua castellana, la que en él encontraba su aliado, su mejor intérprete.

Como político insumiso, alerta y brioso, líder innato de su visión genuina de la sociedad, sobresalió por la nitidez de sus argumentos y convicciones íntimas inalienables, llenando el escenario público de momentos memorables. De su vida política, el anecdotario de Rami es inacabable.

Mis sentidas condolencias a todos sus familiares y amigos presentes, y a todos aquellos a quienes no les fue posible estar hoy aquí entre nosotros. A su hija adorada Claudia, le extiendo un fuerte abrazo de solidaridad en la pena, a título personal y junto con mi familia, pero en especial de parte de mi hijo Julián, que cuando estaba chiquito me acompañaba a hacerle visitas a Rami y Rami se las hacía gozar. También en nombre de su querida Universidad Sergio Arboleda, de sus directivas, de todos sus colegas y amigos, y en particular de su Rector, el doctor Rodrigo Noguera Calderón, a quien la noticia del fallecimiento de su dilecto amigo lo tomó fuera de la ciudad. El doctor Noguera Calderón me recomendó mucho que de manera especial presentara a todos ustedes un sentido saludo de condolencias en compañía de Zaida, y a Claudia le manifestara la sincera adhesión y afecto de ellos en estos momentos de aflicción y desconsuelo.

El amigo Rami fue especial. Paz para él, ahora y siempre.

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