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RAÚL ANDRÉS JOYA OLARTE

Por Carlos Julio González

En los últimos meses sus amigos lo vieron más distraído e inquieto que de costumbre y no era para menos, lo embargaba ese cúmulo de emociones que experimentan los hombres de ciencia cuando culminan un proyecto y entra en esa fase de espera por los resultados de las rigurosas pruebas, que son las que finalmente dictaminan si se ha perdido o no el largo y azaroso camino re- corrido. En su oficina, ubicada un piso más abajo de donde esta la cúpula que alberga uno de los observatorios astronómicos más moderno de Colombia, no se le ve un instante quieto. Rodeado de mapas, cámaras y cajas con decenas de fotos de la Tierra, la Luna y las estrellas, revisa documentos y cambia impresiones con su equipo de colaboradores, acerca del proyecto que desde hace mucho vienen trabajando: el satélite Libertad 1, que de un sueño dibujado en la imaginación hace dos años, hoy es una emocionante realidad que fue lanzada al espacio desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán.
Nos referimos a Raúl Andrés Joya Olarte, un hombre que ha dedicado su vida al conocimiento, a la investigación y a la academia. Con rigor y un extremado apasionamiento, con su equipo, luchó por vencer los obstáculos y sacar este proyecto de investigación adelante, la primera experiencia de este género en la joven Universidad y en Colombia.
Este ingeniero mecánico y astrónomo lleva muchos años escudriñando los misterios de la bóveda celeste. Su hobby ha sido observar el firmamento, contemplarlo, estudiarlo. Desde los 11 años de edad, cuando vivía en una finca en Puerto López (Meta), en compañía de sus padres, se dedicó a mirar las estrellas y el paso de los satélites artificiales. Con el correr del tiempo, y una vez tuvo definido que sus estudios los iba a dedicar a esta ciencia, con una mayor profundidad prosiguió su observación del firmamento desde los alrededores de la represa de Tominé y de las afueras Bogotá. Desde temprana edad también se dio a la tarea de coleccionar libros antiguos de astronomía y meteoritos y a tomar fotografías de paisajes.
Joya Olarte, ingeniero de la Universidad de América, es el director del Observatorio Astronómico de la Universidad Sergio Arboleda, donde también ha sido alumno y profesor. Cuenta con una Maestría en Docencia e Investigación Universitaria, de nuestra institución y una Especialización en Astronomía, de la Universidad Nacional de Colombia. Es miembro de la Comisión Colombia del Espacio, miembro de la junta directiva de la Asociación para el Avance de la Ciencia, director del proyecto Picosatélite Libertad 1 y también ha ocupado la presidencia de la Asociación de Astrónomos Autodidactas de Colombia- Asasac, en el período 1998-2002. Ha sido profesor de pregrado en las Universidades La Salle, Nacional de Colombia y Jorge Tadeo Lozano.
Con conocimientos en la fabricación de instrumentación astronómica, Astronomía posicional, Astronomía observacional y toma de imágenes, Joya Olarte cuenta con mucha experiencia y desarrolla múltiples actividades. Ha participado en Expociencia, en Jornadas de Observación Astronómicas en Bogotá; en los Festivales de Astronomía, ya famosos internacionalmente y que se llevan a cabo en Villa de Leyva (Boyacá); asiduo invitado a tomar parte de Congresos de Astronomía, simposios y conferencias de Astrofísica. Notable también ha sido su apoyo en la formación de grupos de astronomía, conferencias, observaciones solares y nocturnas en distintas universidades y colegios de la capital del país.
Este destacado y carismático profesor, tiene en mente establecer un observatorio astronómico de alta montaña y apoyar un próximo proyecto de tipo satelital, objetivos que sin duda llevará a feliz término. Es de esos hombres de ciencia que como Carl Sagan, otro apasionado por las estrellas desde cuando niño captó por primera vez que las estrellas eran soles poderosos, siempre pensó que a pesar de las abundantes oportunidades de mal uso, la ciencia puede ser el camino dorado para que las naciones en vías de desarrollo salgan de la pobreza y el atraso.

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