En la casa de mi Padre muchas moradas hay…
Juan: 14, 1,4.
Del libro Flor de Zarzas
Autor: Alfonso Noguera Aarón.
Oh, cielo taladrado de estrellas,
tímidas lucecitas que titilan,
en la insondable noche tú destellas,
relumbra el universo en mis pupilas;
torbellinos de mundos que divagan,
moradas de expiaciones y de pruebas,
orbes que brillan y otros ya se apagan
en cómica y eterna lanzadera;
el alma retrocede si no avanza,
lazo del espíritu y la materia,
rutilante cumbre el Amor alcanza,
caminando manso sobre la tierra;
bendita luz que al Amor nos lanza…
¡Ay, a conquistar todas las esferas!
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