Universidad Sergio Arboleda
 
 
 
 
 
El cigarrillo
 

21 de junio de 2007
Ayer, leyendo la revista Arbolea
Se me ocurrió este modesto soneto.

Del libro Flor de Zarzas
Autor: Alfonso Noguera Aarón

 

Ávido aspiras tóxicas volutas
que en el aire se retuercen azulosas,
si el buen Sócrates apura su cicuta
va al Empíreo, más tú a una fosa.

Monóxidos, plomo, formol, cianuro
y gases infernales te envenenan,
y mientras contaminas el aire puro
te carcome por dentro un enfisema.

Disfrazado de mil frivolidades Satán
se ofrece tan cándido y sencillo
que te presume con poses de galán

las delicias del humo en un castillo,
te ofrenda nicotina y alquitrán…
¡Mientras te mata un maldito cigarrillo!


 

 


 

 

 


 

 

 

 

 

 
 
 
 
 

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