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SERGIO ANDRÉS SÁNCHEZ EN EL TOP DE LOS MEJORES

Si en La Sergio lleváramos el registro de los que baten records, sin duda alguna Sergio Andrés Sánchez Sanjuan encabezaría la lista como el estudian- te por excelencia. Terminó el primer semestre de Ingeniería Electrónica con un promedio acumulado de 5, prueba de su inteligencia, dedicación y esfuerzo. Tiene 18 años, nació en Ocaña, Norte de Santander, y a pesar de las limitaciones económicas ha sabido salir adelante. Nos contó acerca de su vida, sus metas y lo que piensa del futuro.

Arbolea: Cuéntenos sobre su familia, cómo transcurrió su infancia…
Sergio Andrés: Vengo de una familia muy unida, conformada por mi papá, Alfredo, y mi mamá Yolanda. Tengo una hermana mayor de 24 años. Estudié bachillerato en el Instituto Técnico Alfonso López. Desde niño he sentido atracción por las matemáticas y la física. He sido buen estudiante y espero seguir así. Mi vida ha sido un proceso de continuo aprendizaje. A pesar de las dificultades y problemas siempre he contado con el apoyo de mis padres.

¿Cómo conoció la Sergio?
Por primera vez leí sobre esta Universidad en un concurso llamado Maratón ICFES que organizaba un periódico. Entre los patrocinadores aparecía La Sergio. Como estaba próximo a terminar mi bachillerato, empecé a buscar información y encontré que esta Universidad fue la pionera en Latinoamérica en enviar un satélite al espacio. Está hazaña sonaba como una utopía, pero al saber que acá sí se pudo desarrollar entendí que podía esperar grandes cosas que, como estudiante, aprovecharía y explotaría. Después me enteré de que, por los resultados que obtuve en el ICFES, me daban una beca.

¿Qué puesto ocupó?
El segundo; y representó para mí una inmensa alegría, porque significa que aproveché el tiempo en el colegio y que en verdad sí se demostró el empeño de mis años de bachillerato. Obviamente, para el colegio fue una gran noticia.

¿Cómo lo ha tratado Bogotá?
Bien. Vine por primera vez a esta
gran ciudad para presentar la entrevista de ingreso. Sentí un miedo grande,
porque Ocaña es pequeña y, por supuesto, fácil de conocer. De inmediato
tuve que aprender qué cuidados tener,
cómo ubicarme, temores que se fueron superando poco a poco. Bueno, y
si a esto le agregó el susto de llegar a
una gran Universidad… Bogotá es una
ciudad de oportunidades, porque capital es capital.

¿Hasta el momento la carrera y la Universidad han colmado sus expectativas?
Sí. Mi carrera es super interesante. Definitivamente, todo lo que tenga que ver con ciencia y tecnología me ha llamado siempre la atención. Gracias a la Electrónica hemos avanzado. Tal y como nos lo dice el profesor Miguel Ariza: “Aquel que es capaz de crear electrónica es capaz de cambiar el mundo”. Si se concentra en un punto alto podrá ser precursor de una sociedad. Hace sólo 100 años nos comunicábamos por cartas que se demoraban hasta tres meses; hoy, con un clic podemos llegar a donde queramos.

¿Cómo hace un estudiante para terminar semestre con un 5 de promedio?
No hay secretos. La clave es el amor a lo que se hace. A mi modo de ver, cada ejercicio, cada parcial es una oportunidad más para crecer; y es necesario esforzarse para hacerlo bien, sin importar los sacrificios.

¿Cómo es su relación con los compañeros?
Por lo general se tiende a pensar que en las universidades privadas se ve discriminación. Pero la verdad es que desde que llegué acá me he sentido aceptado tanto por mis compañeros como por mis profesores. Me he adaptado a todo. Tengo amigos no sólo de mi Escuela, sino de otras como Finanzas, Marketing y Comunicación Social. Las relaciones humanas también son importantes para el estudiante.

¿Qué espera del próximo semestre?
Espero seguir como venía. No me gusta adelantarme a los hechos, pero haré todo lo posible para seguir con empeño y que se vea reflejado en buenos resultados.

¿Y del futuro?
Aunque aún tengo mucho camino por recorrer para ser profesional, y saber a qué me quiero dedicar, mi sueño, el más grande, es ser ingeniero de la NASA. Desde niño lo he soñado y si Dios quiere se puede alcanzar.

¿Ha visitado nuestro Observatorio Astronómico?
Sí, incluso me contactaron para ayudar en mi tiempo libre. La idea es que aprenda a manejar el planetario y muchas cosas más. Y es preciso para mí, porque amo las ciencias espaciales. La verdad, me halagaron con la propuesta. Una de las personas que más admiro es César Ocampo. Lo último que supe de él fue que participó en el equipo que descubrió agua en la Luna. Cuando supe que está vinculado con la Universidad y con el Observatorio me pareció increíble.

¿Ya lo conociste?
No, aún no. Me han comentado que pronto vendrá y estoy impaciente esperando ese día.
Y si se da la oportunidad ¿qué le diría?
Que es mi gran ídolo. Que es un duro, porque ha contribuido a la ciencia de una manera sorprendente; y le pediré un autógrafo, porque quiero llevar el recuerdo de haber conocido a un hombre que ha contri- buido a desarrollar así la ciencia.

¿Cuando regresa a Ocaña habla de su experiencia con sus amigos?
Muchos de mis compañeros, por la misma limitación económica, no han salido de Ocaña. Estudian en la Francisco de Paula Santander. Casi siempre les hablo acerca de lo maravilloso que son Bogotá y la Universidad. Los motivo para que cuando terminen sus carreras tengan la posibilidad de especializarse acá.
Viene de una ciudad muy alegre ¿le gusta la rumba?
Bueno, yo casi no salgo a bailar. Prefiero dedicar mi tiempo libre a otras cosas.
¿Cuál es su consejo para ser un buen estudiante?
Que amen su carrera, que persigan ideales y propósitos y que tengan siempre la conciencia que si trabajan por esos ideales, se pueden alcanzar. Como dijo una vez mi profesor de matemáticas en el colegio y que me grabé para siempre: No hay excelencia sin exigencia. En el estudio se debe exigir a si mismo. Un excelente promedio, perfecto en todo, lo inspira y motiva para seguir esforzándose y luchando por mantenerlo.
Pronto iniciará su segundo semestre y estamos seguros de que con su empuje y seguridad seguirá demostrando que cuando realmente algo nos gusta es fácil llegar a ser el mejor.

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