El presidente de la Federación Nacional de Avicultores
(FENAVI), Jorge Enrique Bedoya, afirmó hoy que si se acepta la entrada de
los trozos de pollo de Estados Unidos no sólo perderá su sector, sino
otros trabajadores agrícolas.
Bedoya aseguró que un levantamiento de las
restricciones a ese producto debido al Tratado de Libre Comercio (TLC) que
actualmente discuten Bogotá y Washington, afectará también a maiceros,
soyeros, porcicultores e, incluso, a ganaderos colombianos.
De acuerdo con el presidente de FENAVI, los trozos de
pollo (pierna-pernil y rabadilla) no son consumidos por los
estadounidenses, quienes los consideran un desecho que puede ser vendido a
precios de feria en el mercado internacional.
Bedoya recordó que los últimos cuatro gobiernos
colombianos, incluido el actual, han reconocido la hipersensibilidad del
tema de los trozos de pollo frente al interés comercial de Estados Unidos
y han implementado medidas para enfrentar exitosamente el problema.
Asimismo, destacó, los empresarios han hecho esfuerzos
que se reflejan en el crecimiento competitivo de la avicultura en los
últimos 15 años, asegurando así el mayor consumo de pollo y huevo entre
los colombianos con productos de primera calidad y a precios favorables.
Por ello, el directivo de FENAVI no ve ninguna razón
por la cual el gobierno vaya a levantar, al negociar con Washington el
TLC, esas medidas, las cuales tienen toda la justificación para
mantenerse.
El equipo norteamericano busca imponer que en la
negociación no haya cabida para que las medidas que hoy nos defienden de
la distorsión estructural del consumo del pollo en ese país sigan vigentes
una vez se implemente ese acuerdo, denunció Bedoya.
Apuntó que tras siete rondas de conversaciones, la hora
de la verdad está por llegar el mes entrante durante la octava sesión de
negociaciones del TLC entre Colombia, Perú y Ecuador con Estados Unidos,
que se realizará en Lima.
Según Bedoya, la estrategia del equipo negociador de
Estados Unidos es “demorar, demorar y demorar la negociación, tal vez
buscando ejercer una presión política hacia el final de la misma, cuando
las decisiones van a tener que tomarse de una manera rápida y podemos caer
en un mal acuerdo”.
En un año con alto contenido electoral y con la presión
política que impondrán los norteamericanos, resulta oportuno para que el
gobierno colombiano no ceda a la presión del tiempo en un tema tan
delicado, que definirá la suerte de más de 250 mil compatriotas.
El presidente de FENAVI aseveró que sus miembros están
dispuestos a crear condiciones de acceso a los estadounidenses en otros
productos de su interés, bajo los cuales se perderán muchos empleos
nacionales, pero frente a los trozos de pollo somos verticales.
Los avicultores colombianos le han pedido al gobierno
extrema cautela en la negociación y que reconozca la hipersensibilidad del
sector, algo que el equipo norteamericano ha reconocido.
Pero, señaló Bedoya, la delegación estadounidense no ha
ido más allá de ese reconocimiento y sobre la mesa está, como principio
general aceptado por Colombia, Ecuador y Perú, que ningún sector será
excluido de la negociación.