La cita se desarrolló del 7 al 12 de este mes en
esa ciudad colombiana, capital del norteño departamento de Bolívar,
con la presencia de poco más de mil 500 delegados de los cuatro
países, quienes al final no pudieron mencionar acuerdos concretos.
Por ello, lo más relevante resultó la masiva
asistencia de los habitantes de este país a las marchas convocadas
para oponerse a ese acuerdo, al considerar que el mismo entregaría la
soberanía nacional a los grandes monopolios.
En las protestas, miles de colombianos solicitaron
un referendo para que sea el pueblo quien decida si el gobierno debe o
no firmar el TLC, pues son los ciudadanos quienes sufrirán sus
consecuencias.
La intención hegemónica de Washington se manifestó
al insistir en que se le permita vender ropa usada a los países
andinos y la inclusión de la telefonía móvil en el tratado.
En el primer caso, Estados Unidos pretende
venderles a los andinos esas prendas, hecho que han rechazado
Colombia, Ecuador y Perú desde un principio.
Al respecto, el jefe de la delegación peruana,
Pablo de la Flor, exigió a Washington una definición clara sobre ese
punto, que de admitirse pondrá en riesgo la existencia de cientos de
pequeñas y medianas empresas tanto en su país, como en Colombia y
Ecuador.
La complejidad creciente de las discusiones en ese
tema y otros como el agrícola y el de la propiedad intelectual tuvo la
consecuencia lógica de un nuevo aplazamiento del plazo en el que se
aspira a terminar la negociación del TLC.
Si hace dos meses, los cuatro países estimaban que
el pasado 20 de enero terminarían las conversaciones, al final de la
VII Ronda lo único que se acordó fue realizar mini rondas para abordar
esos asuntos y al menos dos reuniones generales más, con lo cual el
TLC no estaría concluido hasta el 30 de junio venidero, como mínimo.
En Cartagena, ni siquiera las mesas de comercio
electrónico y competencia, que eran las candidatas fuertes para sellar
un acuerdo, pasaron la prueba.
Esos temas también están pendientes, al igual que
el de la importación de los demás bienes usados, rechazada por el
Consejo Gremial en pleno.
También quedaron en el aire asuntos espinosos en
agricultura, propiedad intelectual, reglas de origen, inversión,
servicios financieros, problemas sanitarios y fitosanitarios, entre
muchos otros.
En tal sentido, el jefe de la delegación de
Ecuador, Cristian Espinosa, expresó su molestia porque Estados Unidos
no ha respondido a los esfuerzos de su país para poner sobre la mesa
agropecuaria propuestas que intentan resolver las dificultades
presentes desde el inicio de este proceso.
Por todo lo anterior, la única conclusión cierta de
la VII Ronda en Cartagena es que Estados Unidos no tiene interés
alguno en firmar un acuerdo recíproco con los países andinos.
Y los pueblos tienen razón en rechazarlo, pues sólo
traerá más desempleo, hambre y miseria.