09.11.04
Las
espinas de cactus de la ruta de Guayaquil a Tucson
Fuente:
Centro de medios independientes
En Guayaquil, la policía reprimió a cerca de diez mil
manifestantes contra el TLC que intentaban expresarse en el enclave
Hilton Colón donde se celebró la quinta ronda de negociaciones.
Con gases lacrimógenos,
helicópteros y bolillo se ratificó la frase del tambaleante Lucio
Gutiérrez. "el destino de Ecuador es TLC o TLC", que aceptará
cualquier cosa que Tío Sam proponga en aras de granjearse el apoyo
para enfrentar a la oposición política que lo acosa. La situación
ecuatoriana es análoga a la de los otros países andinos negociadores:
mientras la sociedad se pronuncia y resiste contra el Tratado, los
gobiernos desoyen y van en loca carrera hacia la suscripción del
mismo.
En el movimiento "Ecuador decide" participan las vertientes indígenas,
el sindicalismo, las federaciones agrarias campesinas, los movimientos
sociales, incluidos los de género y ambientales, intelectuales como el
economista Alberto Acosta o como el decano de jurisprudencia de la
Universidad de Guayaquil, Alfredo Ruiz, ex ministros del régimen,
empresarios de la farmacéutica y agrícolas, ex magistrados,
estudiantes, maestros y empleados de la salud y las asociaciones
médicas, todos bajo la batuta de Eduardo Delgado, ex rector de la
Universidad Pontificia Salesiana, unidos en un haz para hacer una
consulta al pueblo sobre la conveniencia del TLC.
En Colombia es incontable el número de sectores que ha expresado o
bien el rechazo al TLC o bien grandes reservas frente al resultado de
las negociaciones. Vale mencionar a los arroceros, los trabajadores y
obreros, los gestores de cultura, reputados académicos, los
transportadores, los indígenas, las organizaciones de consumidores, de
mujeres, de campesinos y miles de productores agrícolas, avicultores y
trigueros. Los cultivadores de caña para azúcar y panela han reiterado
su vulnerabilidad frente al negocio, los rectores de las universidades
y la Iglesia Católica insisten en señalar los respectivos puntos
innegociables, así como la industria farmacéutica, la petroquímica y
de plásticos; la autom! otriz y la de autopartes tiemblan ante la
avalancha de carros usados extranjeros. Igualmente reclaman su
exclusión los contadores públicos, distintas ramas de ingenieros,
desde civiles hasta hidráulicos y eléctricos, grupos ambientales, los
arquitectos, los canales privados de televisión y las empresas de
telecomunicaciones de larga distancia y de celulares, pese a "los
acuerdos" logrados. El sector financiero y las firmas de seguros piden
poner mojones al establecimiento de la competencia estadounidense. El
alcalde de Bogotá y los gobernadores "deshojan margaritas". Nadie, con
excepción de Hommes y pocos tecnócratas que han hecho del TLC un
negocio de consultoría, se abraza con el tratado. Hasta César Gaviria
previno en el congreso de FENALCO en Cali: "el TLC no traería
crecimiento económico".
En el Perú la lluvia de opositores tampoco escampa. Las industrias
nacionales de medicamentos hacen graves denuncias contra conductas de
las multinacionales, cuyos productos valen en promedio tres veces más
que los locales, uno de sus representantes fue expulsado del "cuarto
de al lado" por advertir sobre las amenazas que se ciernen sobre la
salud pública de los peruanos, del mismo sitio se retiró la
Coordinadora Nacional de PYMES y ha amenazado con hacerlo la coalición
agraria más importante, CONVERAGRO. Distintos voceros solicitan
colocar límites a las exigencias norteamericanas a cambio de mantener
las preferencias del ATPDEA y oficiales dicen que al ! menos se
requieren más rondas si se quiere lograr algo.
En ese ambiente regional, los negociadores andinos irán a TUCSON
(Arizona), con Bush reelegido, a la penúltima ronda programada. Allí,
en esta ciudad del desierto que "consume, traga, exprime y ahoga", de
cactus, estilo "oeste", con temperaturas de 100 grados Fahrenheit,
donde miles de inmigrantes son capturados o mueren deshidratados,
donde está una de las bases militares aéreas más grandes del US AIR
FORCE, en el centro principal de persecución de ilegales, los
delegados de Colombia, Perú y Ecuador, serán incitados por Regina
Vargo a desbloquear las negociaciones, entregándole lo que aún no
hayan atendido de sus requisitorias. En esta ocasión jamás será tan
oportuna aquella descripción del periodista David Aponte sobre Tucson:
"allí conviven las ilusiones con el engaño, el dinero con la
necesidad, la esperanza con la ignorancia, la riqueza con las miserias
humanas". La contradicción en torno al TLC entre la pantomima de la
imposición y la entrega y la Resistencia Civil de los pueblos de los
Andes se acentuará, el desenlace está por verse.
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