Critican la iniciativa de un asesor del Ministerio de
Agricultura que busca apoyo irrestricto para las políticas de este
despacho.
Además, están en máxima alerta por el exceso de oferta
de algunos productos agrícolas y la consecuente caída de sus cotizaciones,
así como por la indefinición del Gobierno sobre el mantenimiento o no de
la franja de precios en el Tratado de Libre Comercio (TLC) que se negocia
con Estados Unidos.
Según la SAC, Samuel Gómez es el funcionario que está
aprovechando su posición para recolectar firmas en una carta en la que los
distintos gremios agropecuarios respaldan por completo la política
sectorial. La SAC considera que esta iniciativa es coercitiva, pues
restringe su independencia y libertad de opinión.
Gómez es el representante del Ministerio en las juntas
directivas de los fondos parafiscales (que son los que recaudan los pagos
obligatorios que hacen los gremios para financiar programas de fomento) y
por lo tanto es ordenador del gasto. "Su propuesta descalifica las
diferencias de opinión que existen entre el sector privado y la Cartera de
Agricultura", considera la SAC.
Según el presidente de la SAC, Rafael Mejía, se aumentó
la oferta de algodón, maíz, arroz y leche, entre otros alimentos y los
precios han descendido, pero no por la revaluación del peso, que es la
explicación del ministro del ramo, Carlos Gustavo Cano, sino porque no se
estudió el comportamiento de la demanda.
Diferencias
Ese manejo de la política agropecuaria es apenas una de
las diferencias de la SAC con Cano. Otra tiene que ver con la cerrada
defensa que, de cara al TLC, hace el Ministro de las franjas de precios,
que corrigen las distorsiones ocasionadas por las ayudas y subsidios
estatales que reciben los agricultores de los países desarrollados.
El gremio, dijo su presidente, está de acuerdo con las
franjas como un mecanismo de defensa de la producción nacional, pero se
aparta del énfasis que se le ha dado al "todo o nada", de que sin franjas
no hay TLC.
La SAC, según Mejía, está abierta a mirar opciones
diferentes a las franjas, que sean iguales o mejores a estas para
contrarrestar los millonarios subsidios estadounidenses.
Estas molestias sumadas a la propuesta de Gómez
motivaron a que ayer Mejía intentara comunicarse telefónicamente con Cano,
para ponerlo al tanto de lo que estaba sucediendo.
Sin embargo, no lo logró y decidió enviarle una carta
en la que reitera que la recolección de las firmas busca
desinstitucionalizar al sector y descalificar a las entidades y personas
"que dentro del marco democrático hacemos críticas constructivas y
legítimas".