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EL TLC Y SU IMPACTO SOCIOECONÓMICO
Por: Ivanov Russi Urbano*

He sido siempre un firme creyente de la liberalización comercial y de la integración, a todos los niveles, entre los pueblos. Considero que la evidencia económica es irrebatible en cuanto a los beneficios que se obtienen producto de la internacionalización. Todos los países que tienen unas economías abiertas a la inversión extranjera y un mayor volumen de comercio internacional per capita (exportaciones per capita + importaciones per capita) logran unos niveles de desarrollo humano, calidad de vida y crecimiento económico, superiores a sus similares. Ahora, no por ello debemos creer que cualquier tipo de liberalización, integración e internacionalización es buena per se.

Tomemos el caso del actual TLC que se negocia entre los países andinos y Estados Unidos. Un acuerdo de este tipo es benéfico siempre y cuando en su conjunto –nunca sectorialmente- arroje un resultado neto positivo, es decir, que al sumar todo lo bueno y restar todo lo malo, se obtenga una utilidad para el país. Hasta el momento de acuerdo a lo acordado en los textos de mesa de la negociación el resultado neto que estamos obteniendo seria a mi parecer difícil de esclarecer. Veamos primero cuales serian los efectos positivos que obtendríamos con lo negociado hasta el momento y después revisemos cuales serian los negativos, de forma que el lector pueda hacer su propio balance y decidir si vamos teniendo perdidas o ganancias en el TLC.

De un lado como efectos positivos del Tratado tendríamos:
1. Un acceso sin aranceles a los Estados Unidos para casi el 100 por ciento de la oferta industrial colombiana exportable -no solo para la actual sino para la potencial que ha quedado con las puertas abiertas en ese mercado- lo cual debe no solo mantener el empleo actual en el sector sino generar nuevas plazas. (Aunque Alejandro Gaviria del CEDE estima que el TLC reduciría el desempleo total en escasos 0.3 puntos porcentuales).

2. La generación de estabilidad jurídica para los inversionistas y el posicionamiento como una plataforma de entrada a los EEUU para los empresarios de terceros países, lo cual se debe traducir en mayor inversión nacional y extranjera en la nación, aunque en un monto difícil –imposible diría yo- de cuantificar con exactitud. (El CIDE lo estima en un monto inferior a los 200 millones de dólares, cifra a todas luces mínima)

3. El aporte de algunos puntos porcentuales al crecimiento económico. La cifra también permanece sin consenso. Mauricio Cárdenas de Fedesarrollo la estima en 1.3 puntos porcentuales adicionales por efecto del TLC.

4. El crecimiento del volumen de comercio internacional del país, tanto en exportaciones como en importaciones. El DNP calcula que las exportaciones crecerían un 6.44 por ciento mientras que las importaciones lo harían en un 11.92 por ciento (vale la pena anotar que este crecimiento en las importaciones lejos de ser lesivo es benéfico para el país dadas las características de complementariedad económica entre las 2 naciones. Estas son en su mayoría bienes de capital e insumos necesarios no producidos nacionalmente). Sin embargo el CIDE estima que en 10 años las exportaciones totales serán superiores a las importaciones totales.

5. La mejora de la percepción internacional que se tiene de Colombia en el exterior lo cual debe reducir en algo el riesgo país y el costo de endeudarse en el exterior.

6. El acceso -en una proporción difícil de precisar- de las empresas colombianas a las compras del sector publico estadounidense.

7. El fortalecimiento de los controles a la biopiratería, lo cual debe mejorar la protección de nuestra biodiversidad y demás conocimientos tradicionales.

8. El acceso a capacitación, asistencia técnica y transferencia de tecnológica, en unos cuantos ámbitos, en el marco de los proyectos de cooperación internacional pactados en el TLC (esto debe hacer a las empresas beneficiadas mas competitivas y productivas)

9. Y finalmente, el facilitar en alguna medida el acceso de algunos de nuestros profesionales a los Estados Unidos con el fin de prestar servicios.

Vistos los impactos positivos, pasemos ahora a los negativos. Entre ellos encontramos:

1. El ingreso de algunos bienes industriales norteamericanos a nuestro mercado frente a los cuales tendríamos una competitividad nula (aunque vale la pena aclarar que existe un alto grado de complementariedad entre los 2 países y por ello me atrevería a decir que no mas de un 3 o un 4 por ciento de la estructura productiva nacional sufriría de este problema)

2. El acceso de las empresas norteamericanas a las compras de nuestro sector publico. En este punto soy particularmente negativo debido a que las empresas de EEUU son mucho mayores a las colombianas y son capaces de generar grandes economías de escala, por lo cual, en una licitación abierta, difícilmente se les podría competir en precio y en muchos casos en calidad.

3. El eventualmente someternos a fuertes sanciones económicas y comerciales por incumplir la legislación laboral y generar dumping social. (En lo personal no considero este punto negativo ya que va a forzar a las empresas del país a respetar los derechos de sindicalización y los derechos humanos y laborales en general).

4. La posibilidad de comprar varios tipos de seguros a compañías norteamericanas se puede convertir en un problema para las instituciones financieras y compañías del sector y en un factor de inestabilidad para el país. En este tema han expresado sus reservas personas como Juan Camilo Ochoa de Suramericana y recientemente el ex presidente Ernesto Samper en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores.

5. El endurecimiento de las normas de propiedad intelectual sin duda representaran el mayor costo económico en este Tratado. En un reciente estudio de la OPS –descalificado por el Gobierno Nacional- se estimó en 400 millones de dólares el costo económico de prolongar la protección de las patentes en solo el sector farmacéutico. Además, se estimo que el aumentar el espectro de patentabilidad generaría un costo para la población de 1200 millones de dólares. A todo eso tendríamos que sumarle el costo de la prolongación de la protección de las patentes, derechos de autor y similares, en los otros sectores productivos. La cifra, si bien es muy difícil de cuantificar, no debe generarnos dudas sobre el alto impacto que tendrá en la población colombiana.

6. En el tema de las telecomunicaciones, Eduardo Pizano, como vocero de las compañías del sector, ha expresado múltiples reservas en temas como el uso de las redes por parte de privados, el trafico de llamadas internacionales y la prestación transfronteriza del servicio, entre otros, los cuales pueden conllevar problemas para compañías como EPM, ETB y Telecom, de las cuales los colombianos somos dueños y posibles damnificados.

7. Finalmente, por el lado de los ingresos tributarios aun no se tiene claridad sobre que podría suceder. El DNP estima que con la disminución de los aranceles el fisco nacional tendría una perdida de 600 millones de dólares lo cual parecería a todas luces negativo dada la actual situación de déficit fiscal, pero el CIDE estima que lo que se perdería por concepto arancelario se recuperaría vía IVA e impuesto de renta –sin necesidad de aumentar la tasa impositiva- como producto de un mayor dinamismo en la economía, un creciente intercambio comercial y unas mayores tasas de crecimiento.

Como se puede observar el tema es vasto y complejo y por ello es difícil hacer apreciaciones acertadas. En lo personal considero que en el balance neto estamos obteniendo una mínima ganancia, muy lejos de la que se esperaba al iniciar este proceso. Sin embargo aun tenemos tiempo de inclinar aun mas la balanza a nuestro favor alcanzando objetivos como la homologación de nuestros títulos en los Estados Unidos, el pactar normas de origen aun mas flexibles para nuestros exportadores, el ampliar el monto total del fondo de capital de riesgo que se va a crear, y –tal vez la mas importante de todas- la creación de un comité bilateral permanente con carácter decisorio que brinde un acceso real a nuestras exportaciones agrícolas (en esta materia aun no conseguimos nada, pero tampoco hemos cedido un centímetro), de forma que podamos explotar intensivamente nuestras ventajas comparativas –los recursos naturales- y crear ventajas competitivas sostenibles en el tiempo, que irriguen empleo y riqueza en toda la nación.

ivanovrussi@hotmail.com

* Ex funcionario de la Gerencia de Acuerdos Comerciales de Antioquia. Ponente en varios seminarios acerca del TLC. Autor del libro "El Pasado, el Presente y el Futuro vistos por Apolinar Díaz Callejas". Ha publicado varios artículos en periódicos como: El Espectador; El Siglo de Panamá; El Heraldo; El Universal y El Catolicismo, entre otros. Además, ha sido tema de varias columnas y artículos en: El Tiempo; El Siglo de Panamá; Portafolio; El Heraldo; El Universal; El Tabloide de Tuluá y El Periódico de Buga

 
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