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Violencia sexual de las Farc, una guerra en el cuerpo de las mujeres

1963. En ese año se produjo el primer caso de abuso sexual por parte de las Farc, según la Fiscalía General de la Nación. Más de medio siglo después, todavía es poco lo que se conoce de este crimen que, en el 98% de los casos, queda impune.

El libro digital, Violencia sexual como crimen internacional perpetrado por las Farc, lanzado este 9 de abril en el marco del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, es un esfuerzo de los investigadores Andrés Fajardo y Rosa Yineth Valoyes por contribuir al esclarecimiento de este delito que, según cifras de algunas organizaciones, en la última década ha dejado cerca de 500 mil víctimas.

“A diferencia de los crímenes que se cometen, como el reclutamiento forzado u otros que han sido objeto de PREMIO INVESTIGACIONmúltiples investigaciones y por tanto han sido visibilizados, el tema de la violencia sexual es un crimen soterrado, que ningún jefe militar de un grupo como las Farc está dispuesto a aceptar, por tanto la cuestión de encontrar máximos responsables es muy compleja”, explica Fajardo.

Las mujeres civiles no son las únicas víctimas de este crimen. Las integrantes de las Farc también padecen actos de violencia sexual, que ni siquiera están tipificados en el derecho penal colombiano.

“La violencia que sufren las guerrilleras es prácticamente desconocida, porque ellas, a menos que se desmovilicen completamente, no quieren contar lo que les está pasando o sienten que lo que les ocurre es normal porque hace parte de las reglas del grupo”, destaca el también director del Departamento de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Universidad Sergio Arboleda.

Esterilización forzada, esclavitud sexual y aborto forzado son algunos de los actos de violencia sexual que sufren las integrantes de las filas guerrilleras y que al interior del grupo son consideradas como prácticas normales, propias de la naturaleza del servicio de la mujer.

Lo más paradójico – destaca el autor- es que este tipo de situaciones ocurran en una organización subversiva que pregona la igualdad entre hombres y mujeres. “En el discurso, las Farc hablan de la libertad de las mujeres, pero lo que hemos podido analizar en los múltiples relatos de mujeres desmovilizadas, inclusive en el diario de la guerrillera holandesa, Tanja Nijmeijer, es que la mujer no es libre, no es igual que un hombre, no tiene los mismos derechos”, señala.

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“La sexualidad de las mujeres se considera una herramienta, un bien del grupo. Hay casos investigados en los que las mujeres son obligadas a prostituirse en algunos lugares para obtener inteligencia militar del enemigo“, afirma. También explica que en algunos bloques se implementa lo que se conoce como miércoles sexual, que consiste en que el guerrillero con mejor desempeño de la semana puede escoger la mujer del grupo con la que se quiere acostar.

“Tenemos que tener en cuenta que muchas de las mujeres que hacen parte de las filas de las Farc, que hoy son guerrilleras, en realidad entraron allí como víctimas del reclutamiento forzado, son víctimas constantes de violencia sexual y el país también tiene que pensar en ellas”, agrega.

“Una batalla entre hombres que se libra en los cuerpos de las mujeres”
Así define la ONU la violencia sexual que se ejerce contra las mujeres civiles y explica que el objetivo de esta práctica se considera un medio para humillar al enemigo. “Es un mensaje de castración y mutilación”, señala el organismo internacional, citado en la publicación de Fajardo y Valoyes.

“Esa situación se da de forma muy, muy grave, con las mujeres afrodescendientes e indígenas, en su gran mayoría niñas y adolescentes, que son violadas básicamente por demostrar el control territorial”, asegura Fajardo.

Y si bien el Estado colombiano ha hecho esfuerzos importantes por desarrollar mecanismos jurídicos de protección, la ley se queda corta.

“El Estado tiene una obligación con las mujeres, se llama enfoque de género, y se trata de responder con las normas a las necesidades sociales que existen como castigar este tipo de delitos y no dejar impune este tipo de crímenes que son tan graves”, concluye Fajardo.

Aunque falta mucho por conocer de este crimen, el libro de Valoyes y Fajardo propende por contribuir a la comprensión de este horror, en uno de los momentos más coyunturales del conflicto armado colombiano.

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