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COLUMNISTAS 4.0 | “AMO LA PAZ DE LOS FILÓSOFOS Y HUMANISTAS”

El profesor Francisco Tamayo propone una reflexión sobre la paz desde una perspectiva coyuntural y analítica. Ingresa en el mundo de la filosofía y las humanidades a través de nuestras nuevas columnas 4.0

Por: Francisco José Tamayo Collins – Docente de la Escuela de Filosofía y Humanidades de la Universidad Sergio Arboleda | Licenciado en Filosofía y Humanidades – Publicista. Especialista en docencia universitaria. Candidato a maestro en historia. Profesor de literatura y Coordinador de promoción.

Amo la paz de los filósofos, esa que nace del corazón, de manera libre y espontánea. Una paz limpia, cuyo fundamento es la vida y el reconocimiento de la dignidad de las personas.

Amo la paz de los humanistas, esa que impulsa la Justicia, la iniciativa de los individuos y el trabajo como ruta para alcanzar el progreso. Una paz con fundamento, que estimula la educación y la creación de empresas, que promueve los valores, la cultura, la investigación y favorece la creatividad en beneficio del desarrollo social.

Amo la paz de los filósofos, esa que respeta a los niños y a los jóvenes, y no los confunde con ideologías perversas que atacan los principios esenciales de la humanidad. Una paz que abraza y garantiza una formación cívica que se basa en el precioso e insustituible valor de cada ser humano.

Amo la paz humilde de los humanistas, esa que no grita ni persigue. Una paz en donde prevalece el diálogo, la disposición amable de escuchar los argumentos de quienes no piensan igual, una paz que respeta y es respetada en medio del debate.

Amo la paz honesta de los filósofos, esa que brota del alma sin dobleces ni ambages. Una paz que se manifiesta en los hechos y en la palabra empeñada, la cual se constituye en testimonio de sana convivencia.

Amo la paz de los humanistas, esa que trasciende, porque no se burla de Dios ni de quienes creen en un Ser Superior, y encuentra en la dimensión espiritual su más hermoso destino. Una paz que se comparte en catedrales, capillas, oratorios, sinagogas, mezquitas y templos, porque es patrimonio de todos, no de unos pocos.

Amo la paz fraterna de los filósofos, que vincula a los seres humanos libres, en la construcción de su futuro; una paz que se opone a la lucha de clases, la violencia revolucionaria y la mentira encapuchada del totalitarismo.

Amo la paz de los humanistas, porque es fruto del perdón, ese que nace desde el fondo del alma. Una paz adornada por el arrepentimiento y la nobleza de quienes saben que son responsables de crímenes que se deben pagar y resarcir con grandeza.

Amo la paz de los filósofos, pues no necesita ser explicada, porque es una paz sencilla, que se acepta a la luz de la razón y del sentido común.

Amo la paz de los humanistas, esa que respeta el trabajo y lo construido con los esfuerzos de generaciones enteras y no expropia ni se mete con el bolsillo de la gente; una paz que huye de cualquier tipo de abuso de autoridad.

Después de casi cuatro semestres de pandemia, de escuchar, enseñar y aprender de mis estudiantes y colegas, amo la paz de los filósofos y humanistas, porque acoge con afecto la esperanza que palpita en el corazón de hombres y mujeres buenos, que suman y multiplican con su obra de vida.

#ColumnaParaSeguir Adelante