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EDUCACIÓN 4.0: CÓMO LA TECNOLOGÍA TRANSFORMA EL ROL DE LOS DOCENTES

Los cambios que ha vivido la sociedad en los últimos tiempos han replanteado la educación; ahora el docente es el epicentro en los procesos de enseñanza y aprendizaje y los medios digitales su mayor herramienta para lograrlo.

Sergio Rodríguez decano de Educación Universidad Sergio Arboleda tecnología didáctica digital aprendizaje enseñanza

El desarrollo de software educativo y plataformas virtuales, sin duda, son algunos de los beneficios que representan las nuevas tecnologías para los procesos de aprendizaje y enseñanza en los estudiantes. En este camino, los docentes reciben el importante reto de capacitarse en estas nuevas formas de transformar el ejercicio de su labor.

Con el propósito de dar respuesta al gran desafío de los docentes en la era digital, la Universidad Sergio Arboleda presentó su nueva Escuela de Educación 4.0, una iniciativa académica que busca posicionar a los maestros en el centro de los procesos de aprendizaje y enseñanza de sus estudiantes; encaminarlos a aplicar innovación y creatividad en estos, y contribuir al desarrollo de sus habilidades y capacidades digitales.

En tal sentido, la Licenciatura en Pedagogía Digital para la Primera Infancia y la Maestría en Didáctica Digital, hacen parte de la Escuela de Educación 4.0, liderada por Sergio Rodríguez Jerez, decano de esta Escuela y Ph.D. en Sociedad del Conocimiento y Acción, en los ámbitos de la educación, la comunicación, los derechos y las nuevas tecnologías de la Universidad Internacional de la Rioja, de España.

En entrevista con la Dirección de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de la Universidad Sergio Arboleda, Sergio Rodríguez Jerez compartió sus apreciaciones acerca del impacto de las tecnologías 4.0 en la educación, en la misión docente y en los procesos de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes.

¿El impacto de las nuevas tecnologías en la educación es reciente o desde cuándo se observa esta transformación?

Hay un hito importante para mirar cómo las nuevas tecnologías empezaron a impactar a la humanidad y, por ende, a la educación. Este momento histórico se dio cuando apareció la famosa Deep Blue, una supercomputadora desarrollada por IBM, con la idea de ganarle al mejor ajedrecista del momento, el maestro ruso Garri Kaspárov. Así, el 10 de febrero de 1996, una máquina venció a un ser humano en un ejercicio basado en inteligencia y pensamiento estratégico.

Dado los acontecimientos, el mundo empezó a reconsiderar la funcionalidad de la máquina, no solo como repetidora de acciones establecidas sino como dispositivos que pueden simular comportamientos humanos y que, en alguna medida, tienen la capacidad también de solventar problemas y necesidades cotidianas, dada su inteligencia artificial. En la educación, por ejemplo, entre 1995 y 1998, empezaron a aparecer los primeros Sistemas de Gestión del Aprendizaje (Learning Management Systems-LMS), con la idea de optimizar procesos de enseñanza y aprendizaje mediante el uso tecnológico.

¿Cómo se ha transformado el rol del educador por cuenta de las tecnologías 4.0?

Para entender esto, es clave hacer una distinción entre enseñante y educador. La etimología nos dice que la diferencia entre el que enseña y el que educa es que el primero pone en signos (in-signare) una serie de información para que otro la convierta en conocimiento, y el segundo saca de sí (educere) a una persona para que pase de un estado a otro.

Con la llegada de internet, las personas pueden acceder a la información en cuestión de microsegundos. Por ende, podríamos decir que los medios digitales ponen en signos la información para que nosotros la convirtamos en conocimiento. Empero, el exceso de datos requiere que los docentes no se concentren tanto en enseñar sino en educar.

Esto significa que los docentes deben trabajar y formar a sus estudiantes para que hagan un uso adecuado de la información y logren aprender lo requerido, a partir de los nuevos recursos que tenemos en la civilización digital. Esta idea educativa la propuso el reconocido semiólogo Umberto Eco, quien dijo:

“En el futuro, la educación tendrá como objetivo aprender el arte del filtro. Ya no hará falta enseñar dónde queda Katmandú o quién fue el primer rey de Francia, porque eso se encuentra en todas partes. En cambio, habría que pedirles a los estudiantes que analicen quince sitios para determinar cuál es para ellos el más confiable. Habría que enseñarles la técnica de la comparación”.

¿Cómo son los espacios educativos de hoy y cuáles son las diferencias sustanciales con los de antaño?

Con la aparición de las nuevas tecnologías como la realidad virtual, la proyección lumínica y holográfica, el internet, entre otras soluciones, los espacios educativos ahora se pueden resolver, por ejemplo, en una pantalla de pocas pulgadas. Incluso es posible, gracias al modelamiento en 3D, recrear cualquier escenario que deseemos o, diseñar espacios educativos propios, dependiendo de las necesidades pedagógicas.

No obstante, en esencia, el salón de clases siempre será un espacio en donde se facilita el aprendizaje; bajo este escenario, las nuevas tecnologías nos brindan herramientas para mejorarlos, mas siempre será importante entender que es el educador quien dispone de estos, según los resultados de aprendizaje esperados que él mismo diseñó.

No se puede decir que con más tecnología mejora el aprendizaje. Realmente el éxito educativo se logra cuando hay una armonización entre conocimiento tecnológico, didáctico, de contenido y del entorno. Lo anterior, por ejemplo, es la base del modelo educativo TPACK, el cual es reconocido mundialmente en el ámbito pedagógico.

Entonces, ¿cómo consolidar una didáctica digital efectiva?

Lo primero es saber que la didáctica es el arte que optimiza el aprendizaje en los estudiantes. Y al decir esto, no hacemos referencia a la educación virtual, hablamos de optimizar el aprendizaje a partir del desarrollo científico de la civilización digital.

Tenemos, por tanto, una integración entre los últimos descubrimientos de la neurociencia del aprendizaje, el desarrollo de las nuevas tecnologías y los avances en materia de didáctica de las disciplinas. Neurociencia más tecnología más didáctica sería una forma sencilla de resumir la didáctica digital.

Lo anterior demanda que los profesores nos adentremos en el conocimiento de la manera en la que aprenden nuestros estudiantes, en la habilidad de integración tecnológica en el aula y en la profundización de estrategias didácticas de impacto, según cada área de conocimiento.

¿Cuáles cree que son esas habilidades digitales que debe tener el docente del siglo XXI?

Más que hablar de habilidades digitales, creo que los docentes debemos integrar las competencias que, por ejemplo, propone la Universidad Sergio Arboleda para desarrollar nuestras prácticas pedagógicas. Estas competencias son clave: el humanismo integral, la innovación y el espíritu emprendedor, y el conocimiento digital.

En principio, si un docente hace de sus clases un espacio para que los estudiantes comprendan la pluridimensionalidad humana, la solidaridad y nuestra trascendencia en el mundo, se estaría avanzando en el primero y más importante escalón para alcanzar el objetivo de una enseñanza basada en el ser.

Adicionalmente, la planeación, el diseño, la implementación y la evaluación de nuestras innovaciones didácticas se convierten en el segundo escalón para cristalizar ese espíritu Sergista que propende por el emprendimiento y la creatividad.

Por último, está el conocimiento digital, que hace referencia al pensamiento complejo, al enfoque investigativo y a la conexión digital que debemos tener los docentes para enseñar y educar en esta civilización.

¿Cómo percibe al estudiante de hoy y a la Generación Alfa?

Esta pregunta es muy importante. Reconocer a quien se le enseña es la clave de una práctica pedagógica adecuada. En este momento, podemos dividir a las nuevas generaciones de aprendizaje en tres grupos: Millennials, Centennials y Generación Touch o Alfa.

A propósito de los millennials, los nacidos entre 1981 y 1999, su carácter psicopedagógico lo determina una alfabetización digital, es decir, son personas que migraron a los medios digitales a principios del nuevo milenio; se caracterizan por su propensión a la innovación y al pensamiento disruptivo y porque buscan su desarrollo personal en la práctica profesional.

Los Centennials, por su parte, que son los nacidos entre 2000 y 2010, poseen un esquema psicopedagógico centrado en la innovación y el pragmatismo. A diferencia de la generación anterior, estos nacieron en un ambiente 100% digital y por eso se les identifica como nativos digitales. Su esquema de aprendizaje se caracteriza por la multicanalidad en la que se apoyan para transmitir la información; tienen el control para aprender porque la pantalla les da el dominio sobre la información que adquieren.

En la Generación Touch o Alfa se ubican los niños que han nacido desde 2011. Se caracterizan por una dependencia tecnológica en alto grado. Las pantallas hicieron que los lóbulos prefrontales de estos niños procesaran la información de una manera particular e, incluso, con altos niveles de agilidad. Por lo anterior, uno de los elementos que más investiga la didáctica digital es la comprensión de los esquemas psicopedagógicos de esta generación para crear experiencias de aprendizaje adecuadas y correspondientes con los diversos contextos y necesidades.

¿Cómo visualiza los desafíos para avanzar con éxito en la misión de educar?

La pandemia nos mostró el sino educativo. Enseñar y educar en la civilización digital implica replantear las maneras de enseñar y de aprender. De ahí la importancia y la urgencia de continuar trabajando en pro de la alfabetización digital docente, es decir, avanzar en el dominio tecnológico como una premisa que deben tener los profesores para enseñar a las nuevas generaciones, sin descuidar, por supuesto, el desarrollo de nuevas estrategias didácticas, basadas en avances científicos propios de la civilización digital.

Particularmente, las neurociencias, el desarrollo tecnológico y los progresos en la forma de enseñar, nos marcan un interesante derrotero para recorrer. La propuesta de la Universidad Sergio Arboleda, por ejemplo, que nos invita a configurar un cuerpo docente con grandes valores como el humanismo integral, la innovación y el espíritu emprendedor, sumado al conocimiento digital, constituye una excelente iniciativa para afrontar estos retos educativos de la educación de hoy y del mañana.


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