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EL EMPLEO EN LAS NUEVAS ECONOMÍAS.

Las transformaciones económicas globales, la lucha por la eficiencia y los cambios tecnológicos influyen en el desarrollo de las nuevas economías. El docente Carlos Meneses de la Escuela de Economía analiza la influencia de estos cambios en el ámbito laboral.

docente Carlos Meneses

La transformación de la hegemonía económica global, producto de la cuarta revolución industrial, permite hablar de una desbordante productividad que se ha gestado a lo largo del desarrollo del crecimiento industrial y de la persistencia por alcanzar tales eficiencias. Lograr economías de escala, lidiar con los rendimientos decrecientes y la reducción de los costos de producción ha sido el propósito de las empresas y es el eje central de la enseñanza en la mayoría de escuelas de negocios a nivel mundial.

Un punto de partida para entender esta lucha por la eficiencia puede ser la aparición de la imprenta y, posteriormente, la revolución industrial que trajo consigo la creación de diferentes máquinas a vapor, entre ellas la locomotora y las máquinas de hilar. A partir de entonces, aparece la contundente imposición de los modos de producción y de consumo que hoy conocemos con los niveles de sofisticación de cada época. Esta revolución no solo se refiere a la industria, sino también al pensamiento y al funcionamiento y raciocinio de la mente humana.

La imprenta en especial y su modo de operar, ejerció una presión importante en nuestro modo de pensar y actuar. Como lo afirma Jeremy Rifkin, cada vez más lineal, causal y vertical; igual al funcionamiento de una empresa manufacturera bajo el enfoque tradicional. El negocio de la impresión es uno de los más antiguos y en ocasiones no se ve su similitud con otros procesos productivos, por ejemplo con la industria textil, autopartes, la formación académica, una panadería e innumerables procesos que obedecen a un diseño, un molde y a la producción masiva de réplicas. Desde la academia, históricamente, la educación se ha basado en la creación de un modelo de ciudadano notable, culto e intelectualmente productivo: un molde. No obstante, también trajo consigo la alfabetización, la producción alimentaria a gran escala, las medicinas y todo lo que hoy conocemos, que de un modo u otro ha impactado la vida humana.

En el proceso de producción participa tanto el capital humano como el capital físico. Su óptima combinación ha permitido a las empresas generar el mayor nivel de producción posible, dadas las restricciones presupuestales o normativas que estén implicadas. Cuando el progreso tecnológico impacta alguna de estas dos variables las hace más eficientes y por tanto la producción crece, dando continuidad a un ciclo que tiende a ser perpetuo. Un mayor trabajo y/o mayor capital generará una mayor producción, o también las ahorrará, ya que una nueva tecnología permitirá un menor uso de alguna de las dos variables. Ahora bien, los economistas clásicos han estructurado que la tasa de crecimiento de la producción puede dividirse en componentes asociados a la acumulación de factores y al progreso tecnológico y a definir que la misma eficiencia genera mayor producción y por ende mayor uso del factor trabajo, situación donde cabe cuestionarse si el trabajo crece a la misma tasa que la productividad.

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