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LUTERO Y SU INFLUENCIA EN LA APARICIÓN DE LA MODERNIDAD

El impacto de la Reforma Protestante no sólo se sintió en el ámbito religioso, sino también influyó en la política, la cultura y la economía, abriendo las puertas al surgimiento de la modernidad

La Escuela de Filosofía y Humanidades de la Universidad Sergio Arboleda a través de su Departamento de Historia y el Área de Cultura e Historia de las Religiones, celebró con éxito el pasado 17 de noviembre, el foro “Lutero y la irrupción de la modernidad. El evento contó con la participación de siete académicos expertos en diversas áreas, los cuales enriquecieron el diálogo y el debate, ellos fueron: el Dr. Pbro. Mauricio Uribe Blanco, decano de la Escuela de Filosofía y Humanidades; el Dr. José Ángel Hernández, director del Departamento de Historia y de la Maestría en Historia con énfasis en Historia Contemporánea de la Escuela de Filosofía y Humanidades; el Dr. Ignacio Restrepo, politólogo, director del Centro de Pensamiento de la Universidad Sergio Arboleda; Monseñor Pedro Fernando Mercado, Ph. D. en Filosofía, presidente del Tribunal Eclesiástico de Bogotá; Reverendo Atahualpa Hernández, obispo de la Iglesia Evangélica Luterana de Colombia; Fabián Salazar, director fundador de InterFe y el Dr. Mauricio Andrés González Zapata, teólogo y periodista, director del Área de Cultura e Historia de las Religiones.

Este foro se caracterizó por un formato dinámico en el que ponentes y auditorio participaron ávidamente. También cabe destacar la presencia del Dr. Germán Quintero Andrade, Vicerrector Académico de la Universidad Sergio Arboleda, quien resaltó la importancia de realizar este tipo de eventos académicos en sus palabras de apertura, además señaló algunos rasgos importantes sobre la persona de Martín Lutero y el momento histórico en el que vivió.

En la primera parte de la mañana se realizaron dos sendas conferencias, la primera estuvo a cargo del Dr. Restrepo, quien aseguró que “Lutero en sus famosas 95 tesis en el año de 1917 contrariaba la concesión de indulgencias y a la vez impugnaba la autoridad del papa León X para concederlas, pero en el fondo lo que rechazaba era la autoridad del papado en general, elemento esencial de unidad del Sacro Imperio Romano Germánico. Su rechazo coincide con el descontento de muchos príncipes alemanes por las frecuentes erogaciones que debían hacer en Roma tales como los diezmos y demás contribuciones que el papa requería para el mantenimiento y la administración de la curia romana, pero sobre todo para la construcción de la Basílica de San Pedro”. En otras palabras, la rebelión de Lutero ayudó a romper la unidad religiosa del Sacro Imperio que en realidad era el lazo más fuerte de aquella enorme unidad política.

Por su parte, el Dr. Hernández, quien fue el encargado del desarrollo de la segunda conferencia, afirmó que “cuando comenzaba el siglo XVI el mundo geopolítico germano era el más extenso…por aquellos años surgen las corrientes de índole humanista y materialista, estas corrientes laicas fueron aprovechadas por Lutero para atacar el escolasticismo que por aquella época era lo que se practicaba en las universidades, por otro lado, el éxito de las tesis luteranas sorprendió al mismo Lutero y su expansión fue posible por la reciente aparición de la imprenta; León X lo excomulgó en el año 1520 y Lutero reaccionó quemando la orden papal para deleite de aquellos que lo observaron. En el año 1521 el emperador Carlos V convocó la Dieta de Worms, en la que le pidió a Lutero retractarse de sus tesis, a lo que este se negó, finalmente el emperador lo declaró hereje”.

El padre Uribe destacó que a pesar de la herida que causó la ruptura en el siglo XVI a causa de la reforma, también podemos contemplar que “dicha reforma provocó la Reforma Católica con el Concilio de Trento, importantísimo ya que puso muchas cosas en su sitio. Algo que los teólogos también vemos o contemplamos, a lo largo de la historia, es cómo al compás de muchas cosas que podríamos llamar cismas se van aclarando dudas dentro de esa evolución homogénea de la fe; hoy hay que pasar de la confrontación a la comunión, al diálogo, a la clarificación y al trabajo conjunto, sobretodo en dos aspectos; el primero relacionado con el servicio de los más pobres, de los más necesitados, y el segundo con el trabajo y defensa conjunta en aquellos países donde católicos, luteranos y otras confesiones religiosas somos discriminados por ser ciudadanos de segunda categoría”.

Martín Lutero fue una figura magna, que marcó un antes y un después en la cristiandad, cuya reforma realizada en el siglo XVI fue un hito en el desarrollo de la civilización occidental, para muchos Lutero es un precursor de la modernidad, dio paso a una mentalidad que favoreció, desde finales del siglo XVII, el triunfo del Estado Moderno y sus tesis evolucionaron a tal punto que permearon todas las esferas de la sociedad.

Luego del receso se realizó un conversatorio denominado Pasado, Presente y Futuro del Diálogo Ecuménico entre Católicos y Luteranos moderado por el Dr. González quien en las palabras de apertura, señalando la importancia de los estudios humanísticos dentro de los cuales se enmarca este tipo de actos académicos, afirmó que “los desafíos contemporáneos nos exigen tener una capacidad de apertura y diálogo ya que ha quedado demostrado que imponer arbitrariamente ideales de vida personales a los otros es un absurdo con resultados nefastos. Pero ese diálogo no es posible si no conocemos realmente cómo es el mundo, la diversidad de expresiones culturales y experiencias religiosas. Es un imperativo, hoy como nunca, acercarnos al otro y entenderlo hasta donde sea posible y dar el paso a un auténtico respeto en términos de encuentro propositivo”. Destacó también que “en los últimos tiempos ha habido un esfuerzo conjunto para buscar, por lo menos, un acercamiento que coloque en camino a la unidad las iglesias históricas, Católicos, Ortodoxos, Luteranos y Anglicanos, y superar siglos de separación y discordia”. Indicó además que “el Concilio Vaticano II marcó oficialmente el inicio del ecumenismo en la iglesia con enormes consecuencias por el nuevo modo como los católicos se relacionaron con los demás cristianos y sus comunidades”.

Finalmente el profesor Mauricio González abrió el diálogo con los panelistas y pidió que aclararan en qué consiste el diálogo ecuménico, tras explicar que una cosa es éste y otra cosa el diálogo inter religioso.

Para Monseñor Mercado en las comunidades cristianas se percibía necesidad de transformar un pasado de confrontación que dividió la historia de Europa en dos, “hubo posiciones tan centradas en sí mismas que fueron incapaces de ver lo que los unía, lamentablemente con tantos intereses la religión quedó marcada por un reguero de sangre”. También afirmó que “antes del concilio hubo unas iniciativas privadas y regionales en favor del ecumenismo en las que se reconoció de manera incompleta una comunión eclesial entre todos los bautizados”. Para el presidente del Tribunal Eclesiástico de Bogotá “el papa Francisco tiene una manera distinta de acercarse a los problemas sin renunciar a la búsqueda común de la verdad, de una verdad participativa, que no necesariamente tiene que ser una, el papa apuesta más por un ecumenismo existencial, es decir no tantas palabras, si no encontrar entre todos un principio de acción”.

Según el reverendo Atahualpa Hernández, con el fin de obtener el bienestar de la casa común debemos trabajar y articularnos de forma conjunta con todas aquellas que están nuestro alrededor, “la historia reciente puede hablar de esfuerzos que se han hecho entre personas de confesiones de fe diferente para trabajar y servir unidos”. “En el presente hay un entendimiento de cómo el ecumenismo se lleva a hechos concretos, no sólo nos reunimos y conversamos, sino que además de eso vamos y atendemos situaciones específicas que se viven en nuestro país, cómo por ejemplo, la crisis con los desplazados o los actuales diálogos de paz, son tareas muy concretas que se han venido haciendo de cara a las necesidades del ser humano”.

Para el director fundador de Interfe Fabián Salazar “lo que ha creado guerra es el desconocimiento, el miedo al otro y el creer que tenemos la verdad absoluta. El camino del luteranismo, actualmente ya no se preocupa de qué apellido religioso tiene el otro, se preocupa por la persona”, también afirmó que “el diálogo ecuménico es recordarnos que a pesar de nuestras diferencias, hay un solo Señor y que como hermanos no debemos matarnos”. “La paz no nos la da el mundo, nos la da cristo, una paz que comienza con la coherencia y termina con la acción y el gran desafío es que el ecumenismo comience el trabajo de formación con los niños y niñas de nuestro país”.

Al finalizar el acto los asistentes tuvieron la oportunidad de intervenir y realizar preguntas a los panelistas. En este foro se examinó la figura del reformador religioso alemán desde una perspectiva histórica, con el fin de acercar más, a los profesores y estudiantes que asistieron al acto académico, a las consecuencias políticas, económicas y religiosas que trajo la división generada por Lutero.

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