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La debilidad del corazón roto de Karen Carpenter

La tragedia, el desamor, el fantasma de la fama y la lucha contra su propio ser, la llevó a sufrir consecuencias a los 32 años. 

Karen Carpenter, considerada por muchos como una de las voces representantes de la década de 1970, nació en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, el 2 de marzo de 1950 en un hogar conservador de clase media, conformado por su madre Agnes Tatum, una mujer que regía su familia por estrictos y sofocantes cánones; su padre Harold Bertram Carpenter, un apasionado por la música, que no mostraba mucho interés o afecto por sus hijos, pero sí una unión muy fuerte producto de la música; y su hermano mayor Richard, un ególatra, sagaz y talentoso en el piano, con quien saltaría a la fama formando el dúo de “The Carpenters.” 

Karen y Richard eran el ejemplo a seguir de las familias conservadoras para sus hijos para la década de los 70, eran decentes, unidos, tímidos y bien vestidos en contraste con el rock y el punk que emergió en esa década; pero el trasfondo que enfrentaban los hermanos era muy distinto a un ejemplo a seguir. 

Desde que era pequeña, Karen siempre quiso tener la aprobación y el cariño de su madre, pero siempre estuvo a la sombra de su hermano mayor, porque Richard era el favorito de la familia, era quien se llevaba los elogios y cumplidos de las personas que los rodeaban. Incluso, cuando Richard demostró su talento en el piano, Agnes decidió que la familia se mudara a California para que su hijo tuviera más oportunidades. Y así fue, vendieron su casa en New Haven y se mudaron a Downey, California en 1963. 

Karen y Richard comenzaron su vida artística en 1965 en la banda Richard Carpenter Trio junto a Wes Jacobs, un amigo de Richard, tocando Jazz y composiciones del propio Richard en diversos clubes de Hollywood hasta que en 1966 decidieron inscribirse en el Battle Of The Bands en el Hollywood Bowl, donde ganaron y firmaron un contrato por unos cuantos meses con RCA Records, que lamentablemente no dio fruto alguno porque no lograron sacar ningún disco. Como consecuencia, Jacobs abandonó el proyecto dejando a los hermanos solos. 

A pesar de que su contrato con RCA Records fue efímero como polvo en el viento, no fue sino hasta 1969 que lograron firmar un contrato con A&M Records, donde tuvieron la libertad creativa de componer y sacar lo que quisieran. 

Con esta libertad sacaron su primer álbum “Offering” en el que estaría un cover de la canción “Ticket to Ride” de  The Beatles, canción que no logró lo que esperaban, llegando al #54 del Billboard Hot 100. 

Sin embargo, había una canción que tenía el potencial que necesitaba la banda, “They long to be close to you (Close To You)” la cual fue lanzada en 1970, disparando la fama que caería sobre The Carpenters, posicionándolos en la cima con el #1 en el Billboard Hot 100 de ese año. Tal fue el despegue de la carrera de Karen que fue invitada junto a su hermano a tocar en la casa blanca en 1972, por el presidente de ese entonces, Richard Nixon. 

Musicalmente hablando eran inofensivos, eran lo que buscaban los medios conservadores como figura pública, pero mientras los ojos de los medios estaban sobre The Carpenters, Karen empezó a sufrir el acoso que reciben las celebridades. A puertas afuera eran la familia americana ideal, aquellos que aparentemente son talentosos, perfectos y sin problemas, pero lo que ocurría puertas adentro era otra realidad. Richard era adicto a la metacualona, un medicamento para combatir el insomnio; y Karen poseía un estrés y una frustración incontenible, que a pesar de ser admirados y reconocidos por las personas, Karen no lograba sentirse bien. 

Tras recibir tanta presión por intentar ser una mujer de la talla de su talento, y por querer ser reconocida por su madre, en 1973 Karen comenzó a mostrar síntomas de una anorexia nerviosa, una enfermedad que, para ese entonces, era desconocida y muy poco vista para el ojo público. Siendo Karen Carpenter una de las primeras celebridades en padecer este trastorno mental, que a sus ojos podía verse gorda o “rellenita”, pero a los ojos externos era esquelética. 

Los medios la trataron de gorda y de estar pasada de peso, lo que ocasionó que Karen adquiriera un desorden alimenticio y un consumo excesivo de laxantes, pastillas para adelgazar, y del jarabe Ipecacuana, que es utilizado para provocar vómito. Tales decisiones la llevarían a la muerte diez años después. 

Karen estaba tan preocupada por su apariencia que llegó a tomar 90 pastillas por día, simplemente porque no quería ser reconocida como la baterista o cantante gorda. Además, se volvió una persona obsesiva por el ejercicio, a tal punto que en sus giras llevaba a un entrenador personal e  implementos de gimnasia para no subir de peso. 

La fama de Karen Carpenter siguió en incremento a tal punto que en 1975, la revista Playboy la eligió como la baterista del año, posicionándose como un foco de atención para el público. 

Ya para el año de 1979, The Carpenters se disolvió temporalmente debido a que Richard estaba combatiendo su adicción y se internó en una clínica de rehabilitación. Pero Karen no se quedó quieta, era su oportunidad de hacer su carrera de solista y junto a la ayuda del reconocido productor Phil Ramone hicieron y terminaron un disco a inicios de 1980. Crearon un disco de medio millón de dólares que aumentaría la frustración desgarrante de Karen, ya que los ejecutivos del sello lo denominaron “poco apropiado” para la época y decidieron darle de baja. 

Consumida por la depresión, Karen se sentía en un mundo que se caía a pedazos, pero en junio de 1981, conoció a Tom Burris, un trabajador de inmobiliaria, que había dejado a su mujer para casarse con Karen. Dos meses después, Karen y Tom se casaron. 

El matrimonio no fue un escape para Karen, fue más bien una tortura, porque uno de los sueños que tenía era formar una familia con hijos, pero una semana antes de la boda, Tom le dijo a Karen que se había hecho la vasectomía, lo que hizo que ella quisiera cancelar la boda porque se sentía traicionada, pero Agnes no permitió que se cancelara la boda y forzó a Karen a casarse porque ya estaba todo preparado. 

El matrimonio se efectuó y Karen se sentía cada vez peor porque su esposo, además de maltratarla psicológicamente por su apariencia delgada, sólo sacaba provecho de su cuenta bancaria. Un año después estarían haciendo los trámites del divorcio.  

En 1980, el trastorno de Karen fue evidente para el ojo público, ya que en un intento de comprar enormes cantidades de laxante en una gira por Europa, quedó expuesta a la crítica y se formó un escándalo. Cuando la enviaron a Nueva York, el experto en desórdenes alimenticios, Steven Levenkron la atendió, y al ver la gravedad de la situación, convocó una intervención familiar donde no se le dio la importancia al trastorno de Karen y simplemente lo minimizaban como si se tratara de un resfriado, diciendo que Karen solo lo hacía porque querían llevarle la contraria a los padres, y, asimismo, llamar la atención de ellos. 

A raíz del divorcio, y la falta de comprensión por parte de sus padres, Karen se adentró y enfocó en su carrera, su hermano ya había salido de rehabilitación y se disponían a sacar su último álbum llamado “Made in America”. 

En 1982, Karen fue internada en un hospital en Nueva York, donde se logró recuperar un poco por medio de alimentación intravenosa, lo cual logró buenos resultados porque Karen ya consumía alimentos sólidos y subió de peso.  

Ya para el 3 de febrero 1983, con una familia rota y sin comprensión, una carrera frustrada, un historial agobiante y un matrimonio fallido, Karen se encontraba en la casa de sus padres con el objetivo de que al otro día firmaría los papeles restantes del divorcio para cerrar esa etapa de su vida. Esa noche se sentía muy débil, por lo cual decidió que se quedaría en la casa de sus progenitores. 

Para la mañana del 4 de febrero de 1984, la madre de Karen se encontraba golpeando la madera de la puerta a un ritmo desesperado, cuando logró abrir la puerta, se encontró a su hija en el suelo inconsciente. La llevaron de urgencia al hospital pero, era inútil, Karen había sufrido un paro cardíaco por el abuso constante durante años de medicamentos que utilizaba para adelgazar, lo que provocó que su músculo cardíaco se fuera debilitando, a tal punto que dio su último pálpito aquella mañana del 4 de febrero de 1983. 

Karen Carpenter, en sus primeros años de carrera era una chica tímida que se escondía detrás de la batería cantando canciones de su hermano. Era imposible no darse cuenta que, con el paso del tiempo cuando ella se subía a cantar, era la reina del escenario, donde la seguridad era su prenda de vestir y el carisma, su personalidad, dejando su legado en alto (hasta el punto que Jhon Lennon se lo dijo en persona antes de su muerte) como una de las voces más angelicales, tranquilas y distintivas de la década de 1970.  

Karen podía tener millones de admiradores alrededor del mundo, pero simplemente quería tener la aprobación de su familia, marcando así la primera herida de infancia que se iría acumulando a lo largo de su vida como si se tratara de una bola de nieve que va creciendo a medida que baja por una montaña nevada. 

En marzo 2 de este año, habría cumplido 72 años. 

 

Por: Miguel Cristóbal Higuera Mesa.

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