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“En Colombia, uno patea una piedra y encuentra una historia” Arturo Wallace

Arturo Wallace, periodista chileno, llegó a Colombia para quedarse unos seis meses y ya lleva más de tres años. Trabaja como corresponsal de la BBC en Colombia y considera que en este país la materia prima de periodismo, las historias se encuentran hasta debajo de las piedras.

Los temas de los que escribe Wallace son variados y van desde la explicación de la estratificación económica y la muerte de Gabriel García Márquez, hasta los indígenas y los deportistas más importantes del país. 

  • ¿Cómo llega usted al periodismo?

Porque era la fila más corta en la universidad para matricularse (risas). Bueno, la verdad que siempre me gustó escribir y esta fue mi puerta de entrada, quería una profesión que me permitiera explotar ese gusto y saciar la curiosidad de conocer el mundo.

  • ¿Cuál es el objetivo de un corresponsal internacional?

El objetivo de un corresponsal internacional es ser los ojos y los oídos de un medio de comunicación en un país determinado. Usualmente, a uno le gusta contar aquellos hechos que uno puede ver, tocar y oler; eso a lo que uno tiene la posibilidad de acercarse directamente y que al mundo le interesa saber.

  • ¿De qué manera se convierte en corresponsal de la BBC en Colombia?

Yo llegué a la BBC a finales del 2000 mientras hacía una maestría en Comunicación en la London School of Economic. Había una vacante en el servicio para América Latina, me postulé más por curiosidad que por cualquier otra cosa y obtuve el empleo. Luego regresé a Nicaragua, país en el que crecí, para seguir haciendo periodismo y me quedé como colaborador de esta cadena de noticias, ya que ellos no tenían mucha presencia en esta región.

En 2010, vuelvo a Londres y la BBC me propone la corresponsalía en Colombia pues, desde el 2000 no había corresponsal permanente y, en este país estaban pasando demasiadas cosas como los diálogos de paz con las FARC.

  • ¿Cómo es hacer periodismo en Colombia?

En primer lugar, este es un país muy interesante, ya que la realidad siempre proporciona historias y eso facilita el trabajo. En Colombia, uno patea una piedra y encuentra una historia. Además, ha adquirido mayor importancia en el continente de acuerdo al momento económico que atraviesa.

  • ¿Qué tan accesibles son para usted las instituciones públicas?

De acuerdo a esto siento que, por lo menos a nivel de Bogotá, las instituciones públicas y privadas tienen muy consolidado el Departamento de Comunicaciones, lo que las hace más accesibles y facilita el trabajo. Aunque, el periodismo es un juego entre alguien que quiere información y, muchas veces, personas que no desean que los datos se sepan, pero aquí por lo menos contestan el correo o responden al teléfono.

Digamos, cuando comparo las notas con el corresponsal de la BBC en Caracas, Venezuela él me envidia y yo me muero de la risa, pues aquí hay mucho más acceso a fuentes oficiales y la información, sin ser perfecto, aclaro.

  • ¿Considera que el periodismo que se hace en este país es bueno?

Hay mejores periodistas que periodismo en Colombia. También cuenta con medios de comunicación muy fuertes y buenos que cubren la mayor parte del país, comparado con el contexto latinoamericano. Estos medios hacen un trabajo de base muy útil para un corresponsal internacional, ya que para nosotros es muy difícil estar en todo momento y lugar; lo que hacen los medios nacionales es poner el foco en los temas más importantes.

  • ¿Qué es lo más complicado de hacer periodismo en Colombia?

Por un lado, el tamaño, pues es un país muy grande y con realidades muy diferentes dependiendo de las regiones, entonces es una  frustración constante no poder estar en todos los lugares. Otro problema es la violencia y el conflicto, la existencia de bandas criminales y todo lo que esto involucra; asimismo, la constante de usar la violencia para callar y censurar. Aunque Colombia ha tenido avances importantes en este sentido, la dificultad sigue existiendo.

Pero, digamos que nosotros, como medio internacional, no somos un foco de amenaza; es decir, por la importancia no suelen atacarnos agentes de violencia o cosas así. Lo que no significa que no se deba tener cuidado, más que todo con las fuentes que proveen la información; ya que ellas son las que se quedan en el contexto.

 

 

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