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El legado de lucha de Jaime Garzón*

Introducción
En el presente texto pretendo dar a conocer el legado de lucha de Jaime Garzón en su constante búsqueda por la convivencia pacífica en Colombia. Para desarrollar su ejemplar pensamiento tendré como fundamento el concepto de paz del politólogo bogotano y, en segunda instancia, sus manifestaciones y acciones cotidianas que se explicarán desde la perspectiva de la Estética de la Fortaleza.

Finalmente, el propósito de este texto es analizar las expresiones de lucha en la vida de Jaime Garzón y su influencia sobre el desarrollo de la política en Colombia.

Luego de un acercamiento a la vida y obra de Jaime Garzón y, de igual manera, a sus convicciones y anhelos, se hace necesario preguntarse por la razón motivante de desafiar la clase política del país y convertirse en líder del cambio social.

El legado de Jaime Garzón
Cretive Commons /Lucas González

Al mismo tiempo, a lo largo del escrito justificaré la importancia de su trabajo como periodista en Colombia; e identificaré el significado del humor que transmite en sus mensajes como también el grado de influencia de sus palabras sobre los ciudadanos.

Una vida con capacidad de entrega
Ahora bien, para entender sus razones de lucha es inevitable tener que contextualizar el entorno en el que Garzón vivió y se desenvolvió. Retrocederemos entonces a los años ochenta, cuando fue estudiante de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia y comenzó a preocuparse por las situaciones de corrupción, inseguridad y falta de cultura política en el país.

Después de involucrarse con el ELN y militar por tres meses junto al grupo guerrillero, comprendió que los problemas que Colombia afrontaba no debían ser solucionados con violencia sino con palabras; por lo que abandonó el Frente José Solano Sepúlveda y empezó a construir su camino como pacifista político.

Su carrera en los medios inició gracias a su habilidad para imitar y, a su vez, criticar constructivamente a los personajes políticos del momento. Fue así como transmitió a los colombianos su deseo por ver que la afabilidad se tomara todos los rincones del país, y por concientizar al pueblo mediante el humor político y la sátira.

De esta manera, después de investigar su trayectoria como orientador de opinión pública puedo plantear la siguiente hipótesis: Jaime Garzón tenía un espíritu imparable y ansioso por hacer de Colombia un país menos violento; su lucha contra la arrogancia y los abusos de los represores se expresó en toda su capacidad de entrega logrando que los colombianos sintieran indignación y rechazo hacia este hecho.

Y aunque murió sin ver la patria en paz que tanto soñó, quedó en la historia como un guerrero al que, según el periodista Antonio Morales Riveira, le dolía la guerra.

El concepto de paz
Así pues, he mencionado hasta el momento el deseo de Jaime Garzón por ver a Colombia en paz y por construir, como lo mencionó alguna vez en una carta al General Jorge Enrique Mora, una patria digna y grande en la que se conviviera y aprendiera del conflicto.

Para Jaime Garzón la paz era más que un estado de quietud en donde no hay perturbaciones; la paz significaba trabajo arduo, un estímulo de vida y una razón para afrontar a los enemigos políticos y arriesgar su vida a diario. Aunque era un hombre soñador y optimista, tenía muy clara la diferencia entre el concepto utópico de paz y la definición aplicada a la realidad que vivía Colombia en ese entonces.

Sabía que el luchar por un propósito tan humano como la paz no era una tarea fácil, pues los intereses de la clase política y de las Fuerzas Armadas, que se enriquecen del negocio de la guerra, iban en contravía de esa ideología. El escritor colombiano Estanislao Zuleta concuerda con Garzón, al sostener en su escrito Sobre la guerra que «… una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos» (2001, 73)

De este modo, Garzón proponía entender la paz como un proceso que inicia en la conciencia del individuo y se convierte en la máxima culminación del hombre. Pues para el atrevido comediante como para muchos otros pacifistas era un reto y un proyecto de vida al que se consagró en cuerpo y alma y por el cual murió.

La manera en la que buscó la paz en Colombia fue innovadora pues hizo del humor el vehículo para expresar y comunicar las verdades que la política intentaba ocultar a los ciudadanos. A través de los medios de comunicación emprendió la misión de generar opinión y cambiar el concepto que la sociedad asimilaba por paz, un concepto errado que les impedía aprender a vivir en el conflicto y coexistir con las diferencias de pensamiento.

La Estética de la Fortaleza que reside en su corazón
Jaime Garzón era un intelectual que proponía repensar el país con toda su problemática para entender las situaciones que agobiaban al pueblo colombiano e iniciar con la construcción de una sociedad más agradable, en el que el uso de las palabras prevaleciera sobre el de la coacción.

El periodista Yamid Amat, uno de sus amigos y compañero de trabajo en Radionet describió a Jaime como «…un tipo muy culto e inquieto que tenía la idea mesiánica de lograr la paz, y cuya obra en televisión, en teatro y en radio estaba dirigida a la crítica de la guerra y la defensa de la paz» (2013). Tal como lo expresa Amat, Garzón trabajaba todos los días por estar más cerca de su propósito y conseguir que los bandos de la guerra buscaran caminos razonables para defender sus convicciones sin recurrir a actos violentos que perjudicaran la integridad de personas ajenas al conflicto.

Por otra parte, el periodista emprendió su lucha pacífica contra los grupos armados interviniendo en la liberación de secuestrados y actuando como un activista defensor de los Derechos Humanos.
Tuvo que enfrentarse a las acusaciones que afirmaban que él colaboraba con las FARC y se lucraba del dinero de las extorsiones que cobraba la guerrilla, a la vez, fue desprestigiado y perseguido debido a sus convicciones.

Los medios de difusión masiva, en manos de la clase dirigente, lo convirtieron en el villano de la historia pretendiendo quitarle credibilidad frente a la población. Las negociaciones que Jaime inició con las bandas criminales y sus intenciones de realizar diálogos de paz trajeron consigo amenazas por parte de los inconformes con sus ideas, incluido el jefe paramilitar Carlos Castaño Gil y agentes del DAS. Allí empezaría uno de los desafíos más grandes para Garzón: seguir con su lucha por la paz sin importar las posibles represalias de sus enemigos.

Así, Jaime Garzón ejemplificó en carne propia el concepto de Estética de la Fortaleza. Su irreverencia le permitió enfrentarse a los acontecimientos nacionales, con su audacia sacó provecho de los medios de comunicación para transmitir sus ideales. Fue una voz crítica que se alzó contra las injusticias y, un académico que le enseñó a reflexionar a los colombianos.

Su importancia radicaba allí, en su ingenio para fascinar al público con sus personajes y en la facilidad con la que se servía de la sátira para criticar la escena política. En palabras del periodista Eduardo Arias:

Garzón en el terreno de las ideas, los argumentos y los debates no sólo hacía gala de sus cualidades innatas para comunicarse con elocuencia, sino que tenía una visión muy lúcida del país. Lo que se reflejaba en el fondo y la forma de sus parodias. (ARIAS, 2010)

Su participación en los programas ¡Quac! El Noticiero, Zoociedad y La Lechuza con sus respectivos personajes: Godofredo Cínico Caspa y Dioselina Tibaná, Émerson de Francisco y Heriberto de la Calle son los más recordados.

Sin duda alguna, el lustrador de botas que no sólo brillaba los zapatos de las figuras de la política de los años noventa sino que también les interrogaba abiertamente, es el personaje más representativo y significativo de Jaime Garzón pues bajó del pedestal a la clase corrompida que dirigía al país, logrando reírse del poder y colocando en duda los intereses de los políticos.

Con gran empeño y pasión, Jaime se convirtió en un crítico de la realidad, a la cual a pesar de su desencanto, amaba profundamente y por la cual se desafiaba a continuar su camino hacia la paz. Llegó a las mentes de un pueblo manipulado por la propaganda barata que vendían los políticos,un pueblo que reaccionó con el humor y la fuerza de las palabras del periodista, y que ahora busca continuar el legado de Garzón desde la revolución de las cosas pequeñas.

A modo de conclusión
Otras de las reflexiones que Jaime Garzón realizaba en sus conferencias y campañas pedagógicas se basaban en la falta de identidad y compromiso de los colombianos. Después de charlar con los estudiantes y, por lo general, reflejar en una de sus historias la naturaleza del hombre y en especial el comportamiento de sus compatriotas; se daba a la tarea de analizar la realidad política, cultural y social del momento.

A través de la cotidianidad ejemplificaba las principales causas de los problemas de la sociedad, agregándole siempre un toque de humor y camaradería. En una ocasión dijo «… yo no he visto ciudadanos del mundo más cómodos que los colombianos. Somos comodísimos, la ley del menor esfuerzo y un pesimismo…  A las ocho es la cita pero ¿Para qué llego a las ocho si nadie va a llegar?».

Palabras que reafirmaban la carencia de carácter y entrega de las personas que, aunque reían y disfrutaban de los comentarios, se motivaban a repensar las problemáticas del país. Jaime tenía el don de crear conciencia e incitar a la introspección y evaluación personal.

Así mismo, el humorista político más querido en la historia de Colombia dedicó su vida a culturizar, le quitó la venda de los ojos a un pueblo que le rendía pleitesía a la clase dirigente y construyó conciencia política en el país.

En medio de una conferencia hizo una reflexión sobre el papel de los funcionarios públicos en el país y la imagen que el pueblo tiene de ellos. «Nosotros nombramos funcionarios públicos, funcionario público es para que le funcione al público, y terminamos haciéndoles venias, es decir, todos sirviéndole a ellos. Es un absurdo» (1997).

Para Jaime Garzón se necesitaba de liderazgo y compromiso para luchar contra esa «franja pequeña» que se había tomado los medios de comunicación, y los usaba como máquinas de manipulación masiva. Según el activista y abogado, los jóvenes somos los que contamos con esas cualidades y con la capacidad de renovación necesaria para superar la corrupción, los malos manejos y, sobre todo, la violencia.

De este modo, la labor que ahora debemos desarrollar es hacernos cargo de nuestro país y comprometernos políticamente. En mi caso particular, como estudiante de Comunicación Social y Periodismo es, al igual que Garzón, no temer a las represalias de los injustos y ser la voz de aquellos que no son escuchados.

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*Este texto fue presentado al Departamento de Lectura y Escritura Académicas para la clase del docente Carlos A. Moreno 2014-1 Universidad Sergio Arboleda.

Referencias bibliográficas
Alzate, J. (2013) Recordando a Jaime Garzón. El Tiempo. Recuperado de http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13012923

Amat, Y. (2013) El Jaime Garzón que no conocimos. Revista Cromos. Recuperado de http://www.cromos.com.co/personajes/actualidad/articulo-147856-el-jaime-garzon-no-conocimos

Angulo, G. (2012) Jaime Garzón, la sonrisa sin dientes. Ciudad viva. Recuperado de http://www.ciudadviva.gov.co/noviembre09/magazine/1/

Arias, E. (2010) El Jaime Garzón que yo conocí. El Tiempo. Recuperado dehttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7779941

Garzón, J. (1997). Conferencia de Jaime Garzón en la Corporación Universitaria Autónoma de Occidente. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=RBjm0dTL7EE

Moreno, C.A. (2014). Estética de la fortaleza. Bogotá. LEA II. Universidad Sergio Arboleda.

Ramírez, C (2012) Antonio Morales recuerda a Jaime Garzón 13 años después de su muerte. Rcn radio. Recuperado denhttp://www.rcnradio.com/audios/antonio-morales-recuerda-jaime-garzon-13-anos-despues-de-su-muerte-15394

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