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VIOLENCIA DE GÉNERO DESDE LAS CAMPAÑAS MEDIÁTICAS

Por: Mariana Bustos y Diana Socha Hernández

La Violencia de Género es uno de los temas más relevantes de la agenda nacional. Motivada fuertemente por las indeseables y crecientes cifras que agobian a nuestro país, pero también por una apertura de diferentes medios y escenarios para que las mujeres expongan sus vivencias, dolores e ideas.

La violencia dejó hace muchos años de ser un acto privado y personal, actualmente “ha dejado de ser considerada por los actores, los testigos y los poderes públicos como un asunto reservado a los azares de la vida en pareja, para pasar a engrosar la lista de las agendas políticas”, como lo aseguran en el libro Campañas de Prevención de la Violencia de Género en Colombia y España, escrito por varios autores, editado por: Florentino Moreno, Jaime Carmona, Diego Ocampo, Ancízar Vargas y Sara Alvarado, en el 2019.

Si bien, se entiende que los comportamientos de las personas se han transmitido de generación en generación, pero que esto no depende solo de las familias y las personas que hacen parte de su grupo social, también están vinculados los otros, los que hacen parte de la sociedad que lo rodea. Estos actos se desarrollan muchas veces a puerta cerrada, pero “el tema es de interés público, en tanto tiene fuertes repercusiones en los sistemas de salud, de justicia y, en general, en el desarrollo de un país” enfatizan los autores de este libro.

Hoy existe la posibilidad de dar a conocer historias u opiniones sin mayores restricciones. Eso no necesariamente se ve reflejado en la práctica de denunciar oportunamente.

Según Medicina Legal, entre enero de 2018 y el 20 de febrero, iban 1.080 asesinatos de mujeres, 12 más que en el mismo periodo del año 2017. En presuntos abusos sexuales, el incremento marca el 9,5%. De las cinco formas de violencia contra la mujer que analiza el instituto forense en lo que va del año, solo una de ellas, la violencia de pareja ha bajado. En los otros casos, como homicidios, los delitos sexuales, la violencia interpersonal y la intrafamiliar, aumentaron considerablemente. Con un agravante: la impunidad es una constante en este tipo de delitos.

El Gobierno Nacional asegura que entre el 25 de marzo y el 11 de abril la línea 155 atendió cerca de 1674 reportes de violencia intrafamiliar, 982 más que el año pasado.

En este sentido y buscando disminuir estas cifras han surgido en Colombia movimientos e iniciativas que buscan en primer lugar visibilizar qué, cómo y cuáles, son las formas de maltrato. Se ha entendido a lo largo de la historia que es indispensable una agresión física para que se considere maltrato, pero hoy es claro que un constante abuso psicológico es una poderosa arma en detrimento de la autoestima y estabilidad mental y física de una persona.

No es suficiente con intentar cambiar estos comportamientos que durante años han sido aceptados tanto por hombres como por mujeres, argumentando que “así es él y lo que tengo que hacer es no hacerlo enfadar”; para cambiar es importante modificar las leyes, castigar o sancionar este tipo de comportamientos, pero también es fundamental transformar esas actitudes.

Tipos de Violencia

Es importante hablar de los tipos de violencia, porque tal y como se muestra en la campaña anteriormente mencionada, en Colombia se habla de violencia intrafamiliar, violencia sexual basada en el género, trata de personas, (con fines laborales, familiares, tráfico de órganos) homicidios, violencia a partir del conflicto armado.

Estas son algunas de las categorías en donde se busca ubicar cada caso. La razón de esta subdivisión es que se ataquen contundentemente todos los posibles escenarios de maltrato para que ninguno quede fuera del campo de acción y así se puedan tomar medidas. En Colombia hay legislación y jurisprudencia en cuanto a los temas de maltrato se refiere, pero como en todos los escenarios en los que interviene la justicia, es ahí en donde se pierde el hilo y trabajo de estas iniciativas.

Desde hace varios años se ha trabajado por medio de campañas publicitarias, programas y proyectos de diferentes entidades para que la gente conozca y rechace la violencia de género. Pero para que dichas campañas sean efectivas: “deben elaborarse conociendo apropiadamente las circunstancias de la población a la que van dirigidas y empleando herramientas adecuadas para el fin previsto” como lo aseguran Moreno y Carmona en la introducción del libro Campañas de Prevención de la Violencia de Género en Colombia y España.

La comunicación entonces juega un papel fundamental para que dichas campañas logren el efecto que se quiere. Para muchas personas la comunicación está interpretada únicamente con los medios de comunicación, en donde podemos encontrar comerciales, información y entretenimiento; aunque para algunos también es un lugar de educación.

Pero la comunicación no solo se ejerce de esa manera, también encontramos la comunicación en un trabajo comunitario con un interés común, en donde se crean estrategias y productos comunicativos con el fin de responder a problemas sociales y es aquí donde se puede trabajar este tema sin ningún interés comercial.

Es importante entonces trabajar con una idea clara del mensaje qué se quiere mostrar al público, es decir, el lenguaje que utilizaré y en la calidad en que se construye, y para ello, al ver que el tema es tan complejo, entre más claro, mejor interpretación tendrá en la persona que lo reciba. Para esto también es fundamental conocer el público al que me voy a dirigir, sin esto, la campaña no tendrá éxito. El modo en la que lo voy a transmitir y los limitantes que se presentan en cada uno de los medios que decido usar. Es fundamental ser constantes y repetitivos en el mensaje, para que este genere interpretación, análisis y propiedad en cada uno de los receptores del mensaje.

Algunas Campañas

Se trabajan campañas en todos los medios: radio, prensa, televisión y por supuesto, Internet. En esta oportunidad hablaremos de algunas realizadas por el medio audiovisual, vistas en la televisión colombiana.

En un primer acercamiento a los diferentes tipos de campañas o contenidos audiovisuales se puede aseverar que en Colombia prevalecen los documentales, programas de investigación o notas periodísticas, más que los cortos, dramatizados, representaciones. A diferencia de países como Argentina y Chile que son quienes más contenido al respecto poseen. Por otra parte, México de la mano de empresas como Avon y entidades gubernamentales, han desarrollado cortos de 2 minutos donde recrean escenas de diferentes tipos de maltrato y al final la protagonista tienen una auto reflexión que se entiende es la metáfora o mensaje para el público.

Una de las campañas audiovisuales que busca visibilizar la violencia de género es la de responsabilidad social de Caracol TV. El guion es de Camilo Gómez, la producción de Ángela Patiño y la edición Jaime Neira. Fue un proyecto que se realizó en 2004 -2005 pero que no tuvo mayor trascendencia. Son cortos de máximo 45 segundos, donde se desarrolla algún tipo de violencia. Los colores y música no son dramáticos, por el contrario, la gama de color, luces y sonidos no son similares a lo que este tema suele mostrar. Tonalidades grises y sonorización dramática. Infortunadamente pareciera que la campaña solo hubiese tenido como objetivo cumplir con un requisito de responsabilidad social porque no existe una página, texto o soporte que promueva, justifique esta iniciativa. Ni siquiera hacen parte de la página web de Caracol TV.

Otra de las campañas que se pueden encontrar con contenido audiovisual es la que en el diario El Espectador en el 2017 realizó con el objetivo de confrontar el machismo, maltrato y diferentes críticas que se realizan en las redes sociales, entornos laborales, familiares, relaciones de pareja, dichos, entre otros. Con el hashtag Ni una más, que se utilizó en los trágicos casos de Rosa Elvira Cely y Yuliana Samboni, la iniciativa buscó con figuras públicas y mujeres del común narrar comentarios de la vida cotidiana pero además darle el espacio a cada una para tener un segundo de reflexión y confrontación con lo que creen es el problema de la sociedad para llevarlo a esos niveles de violencia de género.

Con un fondo blanco, en tres minutos y medio, nueve mujeres ofrecieron su testimonio. Aquí se narran sus vivencias con la desigualdad de género y los pretextos que la sociedad ha mantenido por años justificando las agresiones contra la población femenina.

Este es el formato, en cuanto a contenido, de la mayoría de muestra audiovisuales que exponen temáticas de violencia de género en Colombia. Son unilaterales y no hay trazabilidad de las mismas. Parecieran ser campañas por tendencia, pero no por responsabilidad, no hay proyectos a largo plazo que soporten lo que exponen las protagonistas.

Lo anterior también se ve reflejado en la forma en la que los programas de denuncia o investigación, tales como Cuatro Caminos o Séptimo día, Los Informantes (los más conocidos) reflejan los casos que encuentran. El vocabulario que utilizan es una apología a la violencia y al distanciamiento entre hombre y mujeres.

El 19 de enero de 2019, el programa Séptimo Día de Caracol Televisión, realizó un programa (experimento) a partir de la tesis “Experimento: ¿Cómo cree que reaccionaría si es testigo del abuso a una mujer?” Salieron a sitios concurridos de la ciudad, tales como Transmilenio, parques, plazas centrales, y simularon una escena de acoso de un hombre a una mujer. La periodista espera a ver las reacciones de los demás y cuando es agresiva y determinante por parte de los hombres para defender a las mujeres ella lo celebra y busca promover eso en los demás. De lo contrario si la respuesta es pasiva, o si observan demasiado la situación, ella no tiene medida para hacerle entender a los transeúntes que la pasividad es lo que causa o promueve este tipo de situación y por último cuando un grupo de mujeres decide apoyarse entre ellas, la periodista hace énfasis en el apoyo mujeres a mujeres que existe y que debería cultivarse.

Es innegable la importancia de visibilizar este tipo de agresiones, sin embargo, no es coherente la forma en la que se aproxima a la problemática.

La solución en las calles no es que la gente responda o termina agrediendo al agresor, entre otras, porque tanto hombres como mujeres pueden salir gravemente afectados por el agresor. Cada vez vemos con más preocupación que quienes deciden tomar justicia por su cuenta, en su mayoría terminan asumiendo problemas que habían podido evitarse.

La agresión de género no es exclusiva a las mujeres. En los últimos años se han dado a conocer múltiples casos de acoso y violencia hacia los hombres y es por esto por lo que la clasificación y teoría de la violencia de género en Colombia ha tenido que irse modificando y estudiando porque ya no son las mismas variables que hace 20 años.

El lenguaje es divisorio, excluye y limita la relación ineludible entre hombres y mujeres no como fuente de apoyo sino como en algunos casos, razón de la violencia y agresiones físicas.

Es interesante analizar por qué en una investigación sobre abuso a mujeres, inclusive los aportes de expertos en el tema buscan que sea del mismo género femenino. Nadie se ha preguntado qué pasaría si los hombres hablarán también del maltrato a la mujer, qué pasaría si ellos llevaran un mensaje también anti machista. ¿No servirá como ejemplo?

El análisis de los autores del libro Campañas de Prevención de Violencia de Género concluyen que:

Un hecho que puede evaluarse como lamentable, es que, a pesar de la elaboración juiciosa y profesional de las campañas, el dominio de los antecedentes, el respaldo de la normatividad jurídica, los apoyos mediáticos y la conciencia de los movimientos sociales, estas campañas de prevención son demasiado puntuales y los tiempos son muy cortos, de tal forma que no logran los objetivos propuestos en su mayor expresión. (2019)

Por eso la invitación es que no sea una moda, sino que sea un tema constante para que logremos un verdadero cambio.

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