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Manolo Bellon: Una vida hecha música

Es sin lugar a dudas el disc jockey más apasionado, el melómano más conocido y desde hace algunos años un escritor de música, que a través de libros como el ABC del Rock y Surcos del pop ha logrado cautivar a gran parte de los colombianos.

Pasa la vida con alegría, y lo refleja en sus ojos cada vez que despliega una sonrisa y habla de sus más grandes pasiones: The Beatles, y por supuesto, su escuela de música, Manolo Bellon.

Ya no suena por las ondas radiofónicas de Caracol, pero sin miedo a errar, esa combinación de ritmos y de comentarios que durante casi 4 décadas transmitió, quedarán grabados en la memoria de los tantos colombianos, que un día lo escucharon y se emocionaron con su voz, no solo en Caracol Estéreo (W Radio), sino también en Todelar (la X), emisora que fundó.

Al realizar un viaje al pasado, recuerda con emoción aquel 1964, año en el que una canción de The beatles lo cautivó: I wanna hold your hand, una gran composición, que sonaba en el auto de su madre mientras iban de viaje. «Eran letras de amor adolescentes, que yo sentía que habían sido escritas para mí», recuerda Bellon.

Hoy ya son casi 50 años de seguir a esta banda inglesa, pero la pasión sigue como al principio; cuando según él se le `rayó el coco` con tales sonidos de guitarras y letras de amor que lo hacen decir: «Desde ese día, mi vida no fue igual».

Y fue esa pasión desbordante la que se vio recompensada el 19 de abril en el concierto de Paul McCartney, que él describe como un sueño hecho realidad. Y aunque las redes sociales se desplegaron en conmoción con el hashtag #liberenamanolo.

Él afirma con serenidad: «Hubiera sido rico estar liberado (sonrisa), pero yo fui el que le llevó el concierto a 8 millones de colombianos y eso no tiene precio. […] lo gocé intensamente, y ahora todo el cuento de liberen a manolo en redes sociales es en verdad emocionante», recalca.

Y es que de los 12 hashtag que aparecen en la red social: Twitter, Manolo tuvo tres: #liberenamanolo, #ManoloBellon y #Manolo; tan solo Paul Mc Cartney, quien fue el número uno en las tendencias de la red, consiguió superarlo.

Tanta fue la emoción que sobrecogió a Manolo este día, que pese a que en el estadio las comunicaciones fueron difíciles, él logró publicar el trino tal vez más soñado y anhelado durante toda su vida: «Pucha, es verdad, Paul McCartney está aquí, y yo lo estoy viendo».

Y es que esta emoción no es gratis, su foco siempre ha estado en The Beatles; tanto que cuando era joven, hasta invertía todos los regalos de navidad en discos, que sumados hoy, con los de algunas otras bandas, dan casi 2500 como colección; añadiéndole a ello postales, mugs, llaveros, corbatas y hasta calendarios, que guarda como tesoros preciados, que le recuerdan su pasión.

Cuenta que nunca pudo ver personalmente a los Beatles, pero que de una manera sobrenatural se convirtieron como en los de la casa, como en familia. “Ellos se volvieron tan familiares como cualquier amigo con el que uno se puede sentar a tomar algo”, afirma.

De veterinario a Disc Jockey

Siempre tuvo pasión por los animales y desde niño soñó con ser un gran veterinario, sin saber que la vida le depararía otro destino; uno muy diferente al que alguna vez hubiese pensado.

Todo se dio por una mala traducción y una mala pronunciación de Edgar Restrepo Caro de una canción en ingles, mientras conducía un programa en Radio 15. Para Bellon esto fue algo inaceptable que lo llevó a buscar al protagonista del error para hacerle saber ´su falta´. Ahí fue el inicio. El comienzo de lo que sería una increíble vida en los medios.

Restrepo Caro lo invitó a que lo corrigiera al aire en la emisora, y en ella se quedó, tuvo lo que él llama: amor a primera vista. Amor por los micrófonos, los sonidos y las voces.

Esto, añadido a su cansancio en la universidad; ya fuera por la materia de anatomía, que no lo dejaba dormir o por los continuos paros estudiantiles en la Universidad Nacional, donde estudiaba, fueron los cabos que se unieron para que finalmente este disc jockey de 63 años empezara a construir un futuro en los medios, una pasión que más tarde le dejaría las más grandes alegrías.

Una de ellas, el hecho de ser el único colombiano capaz de ser galardonado con un disco de oro otorgado por EMI music, sin ni siquiera haber cantado; y es que lo recibió por entregarse a su más grandes pasión: The Beatles, promocionando One.

Sabe de música más que cualquier gran estudioso, pero para él sus conocimientos son como los de un “analfabeta que habla sin saber leer y escribir”. Es un gran conocedor del tema pero curiosamente desde hace tan solo quince días dedica parte de su tiempo para aprender a tocar guitarra, tal vez para poder decir que ya no es tan analfabeta de los ritmos.

Y es que por otro lado, fueron 14 años después de estar trabajando en la radio que a su hoja de vida entraron algunos cursos, diplomados y seminarios sobre medios electrónicos, radio y liderazgo… pero es que él tenía el talento, lo que él llama un regalo divino. Había nacido para eso y aunque inicialmente iba por otro camino, felizmente logró redireccionar su vida y dejar un legado musical que hoy trasciende.

Es hijo de padres alemanes, que llegaron a Colombia en 1938 huyendo del nazismo, y que en el transcurso de su vida le enseñaron a creer en Dios, ya que estos venían de tendencias protestantes-luteranas.

Vida de pensionado

Ya lleva casi dos años de pensionado; dice que sí se asimila bien el proceso, el cambio no es difícil, pero eso sí, con gran entusiasmo asevera: “Tengo claro que no voy a ser de esos de pantuflas y levantadoras con un vaso de whisky en la mano, viendo las telenovelas de las 10 am de Caracol. Uno tiene que mantenerse activo”, recalca.

Su rutina diaria empieza entre 6 y 6:30 am con un buen desayuno y una ducha, para luego salir hacia la escuela o dedicarse a ver algo de noticias.

También atiende las redes sociales, contestándole a quienes se toman el tiempo de escribirle. Responde uno a uno sus mensajes. “Es lo mínimo que uno puede hacer cuando alguien se toma el tiempo de seguirlo”, dice.

Le fascina leer, estar conectado con la realidad y con la tecnología, con la que pese a su edad, tiene gran afinidad. Y sin asomo de modestia, como él lo resalta, cuenta que cuando llegó a trabajar al periódico El Tiempo, le dijeron que debía tomar dos días de capacitación para aprender informática; pero que en la mañana del primer día ya había aprendido todo.

No sólo lee, también escribe, y tiene un tercer libro que esta descontinuado, pero que el próximo año será reeditado. Es The Beatles, la historia, su primer libro, y está empezando a escribir una novela, que espera ser capaz de culminar. Le emociona saber que la gente está dispuesta a pagar por leer lo que alguien, en este caso él, escribe.

Recomienda el ABC del rock a quienes les interesan los temas musicales, se sorprende de lo que escribió ahí, pero cree que inevitablemente, siempre es bueno leer la Biblia.
Escuela de música

Tras pensionarse, en el 2011, empieza una nueva aventura. El sueño de ver crecer un lugar llamado Escuela de Música Manolo Bellon, que como por una quijotada, como él lo llama, dio inicio pensando en la formación de una visión distinta a través de la música en niños de escasos recursos.

“Creo que la música tiene un poder transformador, que hace buenos seres humanos”, recalca. Y confiesa que a futuro quiere empezar a usar sus conocimientos musicales para dar charlas en la escuela.

Canas de experiencia

Considera que la principal motivación en la vida no debe estar en los premios, ni mucho menos en el dinero. “cuando uno piensa así –afirma– está en la carrera equivocada”. Cree que si se hace lo que da felicidad, las demás cosas vendrán por añadidura.

Este hombre, casado y con dos hijas profesionales (una comunicadora y otra abogada) ha sabido enfrentar la vida y se ha apasionado tanto por ella que hoy puede sonreír y disfrutar sin mayor preocupación.

La vida lo hace sonreír; lo entristece la injusticia y la crueldad; no es muy amigo de las arañas ni de las culebras, tuvo un perro que murió en febrero y por ahora no lo va a remplazar. Le encanta ir al estadio a ver jugar a Santa Fe, o más bien, ´Santafesotelindo´ como lo llama.

Piensa que el éxito en la vida depende de cómo se construye el proyecto de vida; que según él, debe partir de una vocación, a la que si se le añade pasión y fe, con una dosis de convicción puede dar resultados estupendos.

“cuando uno trabaja la vocación con pasión, pero además con convicción de lo que uno está haciendo; el éxito tiene que llegar”, concluye.

«El que tiene pasión hace más y mejor”

 

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