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EL SILENCIO FUE EL PEOR ERROR DE MI VIDA

Por: Alejandra Gardeazabal y Natalia Cárdenaz

Cada día en Colombia 122 niños son víctimas de abuso sexual. Según datos del Instituto Nacional Penitenciario Carcelario (INPEC), hay 14.725 reclusos pagando por delitos de naturaleza sexual, entre el año 2008 y 2012 la Policía recibió 40.546 denuncias, de las cuales derivan en total 62.648 capturas. Las mayores víctimas de este tipo de abuso son los menores de edad, se estima que  niños entre los diez y los catorce años sufren violaciones que con frecuencia se dan en el seno familiar,  en el año 2016 las cifras se elevaron a  7.648 casos, lo que equivale a 40,52 por ciento  del total de los casos. Mientras tanto  de entre 4 o menos edad suman el 10,65 por ciento de los abusos; es decir 2.011 de los casos, los abusos se presentan con mayor frecuencia los fines de semana entre las 5:00 de la tarde y las 8:00 de la noche. La mayoría de los casos que se presentan al año, un porcentaje de niñas no solo deben acarrear con el recuerdo de su violación, sino también con un embarazo producto de este abuso.

De todas las historias sobre horrores sexuales que se conocen a diario en el país y que, poco a poco, se transforman en una realidad normalizada por la sociedad, nada perturba más que el saber cómo se les ha arrebatado el derecho a la sana infancia a los niños, cómo aquellos que son perpetradores, analizan, buscan y encuentran el momento justo para cometer actos atroces con el propósito de satisfacer insanas necesidades que nacen en una mente retorcida. ¿Cuál es el error en el sistema? posiblemente los castigos sean tan débiles que no alcancen a retumbar en la conciencia del violador, haciendo que una temporada en la cárcel, si es que realmente lo envían a la cárcel, no parezca gran cosa, ¿es culpa de nuestros niños, de sus padres, de la sociedad?¿del Gobierno? ¿en quién recae el peso? es solo el niño quién lleva la carga y la cárcel no es la solución, cuando se habla de patologías que años de encierro no van a solucionar.

Con tan solo 12 años de edad, Ana González, se preparaba como todos los días para ir al colegio como de costumbre a las 5:30 de la mañana, preparo el desayuno de su familia y a las 6:30 ya estaba lista para salir de casa, pero algo fue diferente esa mañana pues un familiar se acercó a ella con la intención de invitarla a jugar a su casa, para lo cual ella no vio problema  y accedió a su invitación. Al llegar a la casa de su tío notó que todo no era como solía ser, su comportamiento se notaba diferente, algo nervioso, sudaba y sus manos temblaban cada que se aproximaba a ella. Entre chistes se fueron dando caricias acompañadas con un poco de coqueteo, el ambiente se tornó incómodo, incluso algo molesto, “cuando le negué un beso a mi tío, él me golpeó y a la fuerza me llevó a la cama, mi corazón latía a mil por hora, me comenzó a manosear y al final me violó dos veces ese mismo día” contó Ana.

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“Además de tener que vivir con ese suceso en mi cabeza, a diario mi tío me amenazaba diciendo que lo haría de nuevo si le comentaba a alguien de lo sucedido, por temor a tener que volver a pasar por esa situación que me destruyó mi infancia y juventud, decidí quedarme callada, el silencio fue el peor error de mi vida” afirma Ana. Tres meses después de lo sucedido, se enteró de su embarazo, el cual la obligó a hablar con sus padres y confesarles lo ocurrido meses atrás, para ellos no fue nada fácil enterarse del hecho que cambió la vida de toda esa familia. Hoy a sus 15 años de edad Ana se encuentra en el colegio, pues con ayuda de su madre esto es posible, la bebé aún no está en el jardín, el dinero que tienen no es suficiente como para pagarlo. Ana espera terminar el colegio y así salir a trabajar para darle a su hija todo lo necesario y cuidarla, pues no quiere que su historia se repita con ella, ni con otras niñas en el pueblo.

Gran cantidad de las víctimas callan lo sucedido, permitiendo que el violador se aproveche de la inocencia para seguir cometiendo ese tipo de delitos, es por eso que Gilma Jiménez y en este momento Johana Jiménez hija de la Senadora, invita a cada una de las víctimas a que no se quede callada, pues el país está para apoyarlos brindando justicia en gran parte de los casos denunciados. Pero para que ninguno quede en el olvido, existe el referendo creado por Gilma Jiménez.

El 29 de marzo de 2011 fue discutido por primera vez el proyecto de referendo para que los violadores de niñas y niños tuvieran cadena perpetua. Esta propuesta obtuvo aproximadamente 3 millones de firmas a favor de esta iniciativa, gran logro para un proyecto que parecía pequeño. El 29 de julio de 2013 la senadora Gilma Jiménez falleció, pero para la candidata al senado Johana Jiménez, hija de la fallecida senadora, continuar con los pasos de su madre y luchar por una cadena perpetua era la mejor opción. En marzo de 2015, se radicó con el Presidente de la República el proyecto de ley que convoca el referendo, en el cual se tuvieron los 4 debates en el Congreso y después fueron a revisión por parte de la Corte Constitucional, la registraduría avaló el referendo y tuvo 3 meses para prepararlo y anunciar que día salía el país a votar, lamentablemente este tema se dejó a un lado y no se le dio la suficiente importancia en el país. Se suponía que la registraduría avalaba ese total de firmas, en el siguiente paso la ley del referendo llegaba al Congreso de la República y los congresistas votaban, si la ley estaba bien, el referendo podría continuar, pero todo se dejó ahí.

Actualmente Johana Jiménez promotora y vocera del referendo de prisión perpetua para violadores y asesinos de niños, lucha día a día por mantener vivo este referendo, pero en este momento se encuentra en cuerda floja, 1.757.000 firmas son las necesarias para que este referendo vaya al Congreso de la República. Para Johana esto no es imposible y quiere que sean 3.000.000, para así demostrar que Colombia lucha y vela por la seguridad y bienestar de cada uno de los niños del país.

Aunque todos dicen que los niños son lo más importante y privilegiado para el país, no se hace lo suficiente para que esto sea así, “es increíble que en este país sea tan difícil defender a los niños” dice Johana. Uno de los casos que últimamente ha estado auge es el de la niña Yuliana Samboní y el violador, secuestrador y asesino de ella, Rafael Uribe, el pasado 28 de marzo se dictó sentencia y le fueron otorgados 51 años y 10 meses de prisión, además deberá pagar 100 salarios mínimos vigentes al día, no sólo para la promotora esto es una injusticia y un insulto para cada uno de los niños y familias de las víctimas, con esto se demuestra que el Gobierno no va por el camino correcto, pero a pesar de esto Johana no se da por vencida y no descansará hasta que se le de prisión perpetua a las personas que cometan actos tan atroces en contra de los niños y niñas de Colombia.

El 80 por ciento de los casos de violencia que se presentan a los niños no son anunciados por los medios de comunicación, esto aumenta la cantidad de violaciones, pues los ciudadanos no están enterados de lo que realmente puede estar sucediendo en el barrio o ciudad en la que se encuentran, viviendo con los ojos vendados sin enterarse de la cantidad de víctimas que hay a su alrededor. “Existen casos que por alguna razón nos despiertan más indignación, nos despiertan de un sueño en el que creemos que este país es un paraíso, un país en el que asesinan, violan y secuestran a nuestros niños, jamás será un paraíso” indicó Johana.

Si bien, una vaga idea llega a nuestras mentes cuando se toca el tema del abuso, no estamos tocando ni un ápice del sufrimiento de aquellas pequeñas criaturas llenas de inocencia. Se trata de pequeños, indefensos; escuchar como se narra una historia sobre violación nos hiela, nos hace pensar cómo puede ser posible tal atrocidad, nos perturba, nos llena de emociones negativas pero sobre todo de impotencia. Uno de estos casos que, al final, deja los ojos llenos de lágrimas, es el suceso que marcó la vida de Ana González para siempre, aún en su vida adulta las marcas del abuso jamás se borrarán.

“El comienzo de la cadena perpetua es el principio del fin, en el que se convertirá a los niños en lo más importante. Un país seguro para los niños es un país seguro para todos” afirmó la promotora.

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