artículosLee

EDUCACIÓN VIRTUAL

Por: Diana Socha Hernández

Especial coronavirus.

 

En el 2011 escribí un artículo en mi blog donde planteaba las ventajas, desventajas y algunos consejos para tener en cuenta en la educación virtual y a distancia. 

Tomé una cita de Juan David Carvajal Montoya en su texto: Adaptación y contextualización, capítulo 7, donde Margaret Martínez dice: “el éxito del estudiante virtual, se fundamenta en la responsabilidad y en asumir el control sobre su propio aprendizaje”  (https://dianasochacuenta.blogspot.com/2011/09/el-aprendizaje-virtual-y-distanciapor.html)

Moodle fue la primera plataforma que usé como docente en ese año. La experiencia fue positiva, porque no había capacitaciones, pero sí tutoriales que nos permitían indagar y apoyarnos con diferentes recursos en el aula. Podía planear mis clases de la semana en un solo día. Subía lecturas, videos explicativos que me encontraba en YouTube, algunas imágenes para que la interface fuera llamativa para mis estudiantes. Le dedicaba mucho tiempo a este ejercicio y el sábado cuando me encontraba con mis estudiantes por medio de la presencialidad en el aula, en foros y chats, recibía preguntas y aportes para la clase.

Yo les ofrecía todo en la plataforma, pero de los estudiantes dependía que hicieran uso de todo el material y lo aprovecharan para que luego en las tutorías pudiéramos profundizar o aclarar dudas. Entonces, como dice en la cita anterior, todo dependía del compromiso y de la responsabilidad que tuviera el estudiante.

Una estudiante que se graduó con esta modalidad, publicó un texto en sus redes sociales, hace algunos días, que decía algo así como que durante su carrera muchos la criticaron y le decían que su carrera era mucho más fácil porque lo único que debía hacer era copiar y pegar y ya. Ahora ella cuenta orgullosa, que tuvo que dedicar mucho tiempo a sus estudios, mientras para algunos estudiantes que veían su misma carrera presencial lo importante era encontrarse en la universidad, no entrar a clases o beber. Para ella el tiempo dedicado a la universidad era diferente, era comprender las lecturas, los videos y realizar lo mejor posible las actividades, porque solo de ella dependía que saliera bien y que su tutor le hiciera una buena retroalimentación y así continuar con su proceso.

Con esta plataforma trabajé durante tres años seguidos, después la olvidé porque me dediqué solo a dictar clases en la presencialidad. La retomé hace dos años, en el 2017, cuando en la Universidad nos dieron la opción de usarla como apoyo para la clase presencial.

No dudé en usarla, sabía de los alcances que tiene y a mí me servía un montón porque soy un poco olvidadiza y esto me permitía tener claro qué iba a trabajar cada clase. Así que en vacaciones me dediqué a pensar mi clase día por día y así subir contenidos como: videos, tareas, actividades, archivos, lecturas, incluso libros en pdf, todo el material necesario para facilitar al estudiante su aprendizaje. 

Claro, la plataforma solo era un recurso más para mis clases. Cuando llegaba al salón, teníamos claro que era importante haber hecho las lecturas, visto los archivos y videos para que se hiciera participativa la clase y que no solo la docente hablara durante las dos horas. La plataforma solo era una guía para que ellos supieran qué se había trabajado en clase, en dado caso que no asistieran por alguna razón.

Después de que el Coronavirus generara tantos casos de contagio en Colombia, el Gobierno Nacional tomó la decisión de continuar con nuestros trabajos desde casa. La universidad apoyó esta medida y preparamos durante una semana material para que nos encontremos de manera virtual con nuestros estudiantes. La universidad realizó una serie de capacitaciones para que los docentes aprendieran a manejar Teams, Zoom y YouTube y algunos docentes hicieron pruebas con sus estudiantes durante la hora de clase, para detectar errores y que se pudieran solucionar antes de retomar las clases, ahora en la modalidad virtual.

La virtualidad lleva muchos años y varias universidades han trabajado este tema con el fin de llegar a las personas que no pueden acceder a clases semanales y durante todo el día.

Según el Ministerio de Educación en su página web, asegura que: ”La educación virtual hace referencia a que no es necesario que el cuerpo, tiempo y espacio se conjuguen para lograr establecer un encuentro de diálogo o experiencia de aprendizaje. Sin que se dé un encuentro cara a cara entre el profesor y el alumno es posible establecer una relación interpersonal de carácter educativo”. 

Antes no existía la posibilidad de vernos en línea con nuestros estudiantes y explicar las cosas de manera inmediata viéndonos las caras o por lo menos sabiendo que estaban conectados en el momento. Entonces podemos decir que seguimos con nuestros mismos horarios, generando un encuentro con los estudiantes, pero de modo virtual. Viéndonos (o escuchándonos) a través de la pantalla del computador.

Para los docentes que estamos retomando esta modalidad no es complejo y nos adaptamos fácil a las actualizaciones de los programas y a los recursos que nos ofrecen estos escenarios virtuales. Pero quienes no han trabajado nunca la virtualidad les ha generado un cambio de paradigma, incluso de estilo de vida. El 9 de abril la página TimeLine publicó una entrevista a Cristian Celedón, un experto en educación de Chile, en ella asegura con respecto al trabajo docente actual que: “entonces muchos de ellos tuvieron que aprender a ocupar desde cero “Zoom” (aplicación de reuniones virtuales), y un montón de herramientas que antes quizás solo ocupaban como complemento de clases y ahora pasó a ser la herramienta principal. Entnces también hay un proceso que el profesor que debe estar detrás de esto no tiene la preparación para hacer una formación online de alto nivel”

Es pertinente tenerle paciencia a los docentes nuevos en esta modalidad, pero también a los estudiantes, y tener en cuenta que todos están viviendo esta cuarentena de un modo diferente. Sabemos de estudiantes que no tienen computador en casa, o que solo tienen uno que deben compartir con sus padres, incluso con sus hermanos; también casos en que toda la familia debe estar conectada a la misma hora y escuchar hablar a tres o cuatro personas al tiempo, puede generar un poco de incomodidad. 

Tomemos esta experiencia como un nuevo aprendizaje y también que sea momento de valorar lo que teníamos antes y que no lo sabíamos.   

 

 

publicación anterior

AL DÍA CON LA SERGIO

Siguiente publicación

AMOR A DISTANCIA: LA FUERZA DE LOS VÍNCULOS EN MEDIO UNA PANDEMIA

Sin Comentario

Deja tu respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.