Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Linkdin

Ingresa a

Sergiovirtual

INGRESA A MOODLE

Haz Clic Aquí
Incorrecto

Comunidad Sergista en línea



Olvidé mi contraseña
¿Cuál es mi usuario?

Ingresa a

Tucorreo

Si eres estudiante


Si eres FUNCIONARIO

haz clic aquí

EDUCACIÓN Y COVID 19: UNA MIRADA A UNO DE LOS GRANDES RETOS DE LA NUEVA NORMALIDAD

Pedro Carmona Estanga, director de la Maestría en Gestión Energética de PRIME Business School de la Universidad Sergio Arboleda, hace una reflexión en torno a los cambios pedagógicos ocasionados por la pandemia.

Educacion Covid-19 clases remotas Prime Business School

Por: Pedro F. Carmona Estanga

La pandemia ha borrado casi un año entero de nuestras vidas y continúa atacando en una segunda oleada, con igual o más fuerza que en la primera, especialmente a EE.UU., Europa, Brasil, India y México, con terribles secuelas en términos de destrucción económica, pobreza y desempleo.

Pese a tan graves males, tratemos de ver la otra cara de la moneda, que corresponde a la aceleración de profundos cambios en las formas de relacionamiento económico y social de la humanidad, tales como el comercio electrónico, el delivery, el teletrabajo, la reducción de reuniones físicas y viajes de negocios, los cambios en medios de locomoción, la valoración de la vida familiar, y la educación a distancia.

En este último aspecto, el de la educación, crucial para la sociedad y el futuro de las naciones, si bien los presupuestos domésticos se han visto afectados por la crisis, se ha generado un vuelco hacia el uso de las plataformas tecnológicas, sea en educación virtual, o presencial tecnológicamente asistida, y con ello un cambio en los métodos pedagógicos tradicionales, así como en el énfasis hacia programas o materias basados en las nuevas realidades: transformación digital, manejo masivo de datos, Gerencia 4.0, marketing digital, métodos ágiles, innovación, y educación por competencias. >

En PRIME Business School de la Universidad Sergio Arboleda, escuela de negocios a la cual tengo el honor de pertenecer, se ha asumido la revolución 4.0 como un reto que no da espera. A manera de ejemplo, en pocas semanas se desplegó un intenso esfuerzo para certificar a más de 300 docentes como “Docentes virtuales exitosos”, se han reorientado los contenidos programáticos y se han creado nuevos postgrados como la Maestría en Gestión de la Innovación y Emprendimiento Digital, y varios programas de educación continuada en temas como Transformación Digital y Negocios, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas IoT, amén de varias asignaturas electivas en las Maestrías, con certificación internacional. Son temas en los cuales hay que actualizarse, sin que ello suponga descuidar la misión y visión humanística de La Sergio.

Las experiencias recogidas en estos meses de confinamiento muestran que, contrario a lo que inicialmente se pensaba, las clases remotas han tenido buena aceptación, tanto que muchos alumnos a los cuales se les consulta sobre su preferencia entre alternancia, presencial, remoto, y método totalmente remoto, se inclinan mayoritariamente por esta última opción.

De otra parte, las evaluaciones de docentes bajo esta metodología han sido crecientemente mejores, casi más que en lo presencial. Ya nada tiene que ver con los métodos magistrales, o con un predominio del papel del docente, sino con el uso de casos de estudio, talleres, investigaciones, y el concepto afianzado de que el docente es un facilitador, pero que, por cada crédito académico de un programa, el alumno debe cumplir un intenso trabajo individual en horas fuera de clases, es decir de autoconstrucción del conocimiento.

En adelante, los programas serán cada vez más combinados entre lo presencial y las clases a distancia (blended), y con un mayor énfasis en la educación por competencias, aterrizando en la capacitación en temas especializados y útiles a la vida laboral de los estudiantes, con su debida certificación.

Una de las preocupaciones en general en el sistema de educación superior en Colombia, que es común a varios países de la región, tiene que ver con la calidad de la materia prima que está saliendo de los colegios.

Las pruebas PISA en Colombia revelan que el país obtuvo en 2018 resultados inferiores a los de Brasil, México, Uruguay y Costa Rica, y que mantuvo el último lugar entre los miembros de la OCDE. En comprensión de lecturas, solo el 1,5% alcanza el nivel 5, en la escala del 1 al 7 utilizada, y, tristemente, el 40% de los alumnos no alcanza el nivel 2.

En matemáticas, la brecha es amplia, pues Colombia obtuvo 391 puntos sobre 600, con una diferencia de 98 puntos con el promedio de países de la OCDE. Ambos datos llevan a la conclusión de que es necesario reforzar el aprendizaje en matemáticas y ciencias, y de comprensión y asimilación de lecturas, indispensables en un mundo globalizado y en el entorno de desafiante transformación tecnológica que en estos tiempos se vive.

Al mencionar la parte humanística, debo afirmar que no es cierto aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”, pues el mundo actual es maravilloso y sorprendente en progresos, pero no puedo dejar de recordar las épocas de mi bachillerato, muy basado en el baccalauréat francés, de otorgar primero una formación humanística y luego la formación especializada.

Era así como, además de lo mucho aprendido en la educación primaria, en mi bachillerato vi tres años más de historia de Venezuela, historia universal, historia de América, historia del arte e historia sagrada; literatura española; geografía universal, de Venezuela y de América; latín y raíces griegas; formación moral y cívica; inglés y francés, sin perjuicio de las indispensables materias del área de las ciencias. Y luego, los dos años finales de la educación secundaria se abrían en Ciencias Físicas y Matemáticas, Ciencias Biológicas, y Filosofía y Letras.

Considero lamentable que en Colombia se haya eliminado del pénsum obligatorio la Historia de Colombia, tema que va a la esencia de la identidad ciudadana, así como la formación cívica, y que sea poca la literatura y las artes que se enseñan, lo que lleva a que las bases humanísticas sean débiles, dando como resultado ese balance pobre en lectura y comprensión que muestran las pruebas PISA. En definitiva, son bases fundamentales de cultura general con las cuales debe llegar todo estudiante a la educación superior, y a la formación en estos revolucionarios tiempos de transformación digital, tecnológica y técnica, que asombran por su dimensión y celeridad.

Ojalá que junto a los grandes cambios que se avecinan en los sistemas educativos y a su alta especialización, se fortalezcan las bases humanísticas en los jóvenes, pues abren la mente a la cultura, y a la formación integral de las generaciones que tendrán la responsabilidad de conducción futura de nuestras naciones.

Es también lamentable, en un caso tan aparte y trágico como el de Venezuela, en que tanto esfuerzo realizado en el pasado para dotar de una educación de calidad a varias generaciones de ciudadanos, en la actualidad, en manos del régimen primitivo enquistado en el gobierno, se haya arrasado con el sistema educativo nacional en todos sus niveles, y que los otrora excelentes liceos y universidades públicas que existían, hayan terminado en la ruina, con un éxodo masivo de docentes al exterior, y con instituciones nuevas, mediocres, politizadas y de carreras cortas, que están lejos de proporcionar cimientos sólidos a ciudadanos competentes y de bien, lo cual contrasta con los semilleros educativos del pasado, que estaban complementados con programas de becas o financiamiento para postgrados en las mejores universidades del mundo.


LEA TAMBIÉN