
Por: Diana Michelle Lesmes Cárdenas, coordinadora de Innovación, Decanatura de Innovación y Desarrollo Digital, Universidad Sergio Arboleda y Luisa Fernanda Payan Durán, directora de Servicios Académicos, Parque Científico de Innovación Social, Corporación Universitaria Minuto de Dios – Uniminuto.
El mundo enfrenta retos cada vez más complejos, que demandan instrumentos que permitan recoger la complejidad y la variabilidad en la medida deseada, según el contexto.
Cuando realizamos procesos de innovación social, plantear soluciones a las brechas de las situaciones que queremos abordar requiere de la integración de diversos artefactos, donde el codiseño surge como aliado para fortalecer el proceso.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL, la innovación social refiere nuevas formas de hacer, enfocadas en mejorar las condiciones sociales y de vida. Adicionalmente, según Clavier et al. en Standford Business, “La innovación social es el proceso de desarrollar y desplegar soluciones efectivas para problemas sociales y ambientales desafiantes y, a menudo, sistémicos en apoyo del progreso social. La innovación social no es prerrogativa ni privilegio de ninguna forma organizativa o estructura jurídica. Las soluciones, a menudo, requieren la colaboración activa de los miembros del Gobierno, las empresas y el mundo sin fines de lucro”.
De otra parte, desarrollar un proceso de cocreación indica, según (Prahalad & Ramaswamy, 2004) la creación conjunta de valor, lo cual permite que el cliente coconstruya la experiencia del servicio o producto para que esta se adapte a su contexto. En tal sentido, los procesos de cocreación se proyectan como aliados para aumentar las probabilidades de éxito de una solución, puesto que facilita la colaboración activa de distintos actores y la articulación de stakeholders en pro de mejorar las condiciones iniciales.
Los beneficios de utilizar esta herramienta se evidencian en procesos como “Asili”, una solución implementada en la República Democrática del Congo, liderada por el Comité de Refugiados Estadounidenses – ARC e IDEO.org que demuestra cómo el codiseño conduce a soluciones exitosas. Gracias a la implementación de esta propuesta, se desarrolló con éxito un negocio sostenible de atención médica que, con un enfoque sistémico, incorporó además aspectos de mejora en agricultura y agua.
Durante el proceso, se recogió parte de la complejidad del entorno mediante la realización de entrevistas y trabajo de campo que permitió entender las dinámicas sociales en torno a la salud, puesto que una alta tasa de niños fallecía antes de los 5 años. El equipo de diseño, además de hablar e involucrarse con la comunidad, seleccionó a siete líderes que ayudaron directamente a diseñar el servicio, lo cual permitió entender relaciones de poder y consumo de la comunidad implicada.
Retomando la idea anterior, los procesos de codiseño aumentan la probabilidad de que la solución sea pertinente, no solo porque responde a las necesidades sino porque es mayormente adaptada por la comunidad, lo cual supone un reto por afianzar la confianza y fortalecer el enlace comunitario.
Así, en estos procesos, es indispensable la preparación de actividades que permitan recoger información valiosa en diversos aspectos evaluados. Para el caso de “Asili”, se diseñaron varias opciones con los posibles modelos a implementar, se plantearon oportunidades de mejora gracias a juegos de roles e, incluso, se incorporaron actividades para definir colores y sensaciones de lo que sería “Asili”.
Contrario a lo que se podría pensar en primera instancia, el codiseño no hace referencia únicamente a la fase de creación de una solución que mejore la calidad de vida de un grupo de personas en un territorio específico. También está presente en diversas etapas del proceso, que van desde entender el problema que se busca resolver, hasta plantear estrategias para escalar la solución a otras comunidades con problemas similares.
Lo anterior, también lo ha entendido muy bien un grupo de docentes de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Uniminuto, de Pasto, que trabaja con personas privadas de la libertad (PPL), pospenados, administrativos y guardias del INPEC del Centro Penitenciario de Pasto para la creación de un centro de emprendimiento y empleabilidad que acompañe a los PPL a desarrollar las habilidades necesarias para generar ingresos a partir del emprendimiento desde la cárcel, permitiéndoles continuar con este proyecto, una vez estén en libertad.
Para entender mejor las oportunidades y retos que presenta la propuesta, las docentes han construido todo el proceso en conjunto con los grupos nombrados para incorporar la voz desde varias perspectivas: quienes actualmente están en la cárcel; aquellos que han obtenido la libertad, pero enfrentan dificultades para ubicarse laboralmente, y el personal que acompaña el proceso desde la institucionalidad. Esto ha permitido desarrollar un primer prototipo de solución codiseñado, que entiende el problema desde un enfoque sistémico.
Estos dos ejemplos nos permiten observar cómo la reflexión, el conocimiento del ser, una visión holística y un liderazgo que promueva la ejecución para hacer que las cosas pasen, resultan clave para construir una propuesta de valor que promueva un impacto integral, bien sea desde una startup, una organización sin ánimo de lucro o una organización que comprende que el mundo del presente demanda una serie de acciones sostenibles desde distintos frentes, entre ellos, el social.

