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DE LAS PLAYAS DE VIÑA DEL MAR, EN CHILE, A LAS AULAS DE LA SERGIO

Mauricio Ledezma llegó a Colombia tras un amor. Hoy, doce años después cuenta como ha sido su experiencia en Colombia y en La Sergio, primero como docente, luego como Decano Asociado del programa de Ingeniería Ambiental y ahora como Director del Centro Académico CER Conciencia, emociones y reflexión.

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Todo comenzó por amor. Hace doce años, Mauricio Ledezma llegó a Colombia con la ilusión de un nuevo comienzo. Esto lo motivó a emprender un negocio, el cual finalmente fracasó, pero fue precisamente esta mala experiencia la que le abrió las puertas a la docencia. Hoy, luego de haber sido Decano Asociado del programa de Ingeniería Ambiental de la Universidad Sergio Arboleda, se desempeña como Director del Centro Académico CER Conciencia, emociones y reflexión, de la misma Institución.

ORI-NEWS habló con él para conocer su experiencia en Colombia y en La Sergio.


¿Dónde nació y qué lo trajo a Colombia?
Soy de Viña del Mar, una ciudad a 120 kilómetros de Santiago, la capital de Chile y estoy aquí por amor, porque me enamoré de una colombiana y decidí venir detrás de ella.

¿Qué extraña de su tierra natal?
Todo lo que viene del mar: la playa, la comida, el sol, la arena. Para mí el mar era algo cotidiano en Chile, aquí en Bogotá imposible.

¿Cuántos años viviendo en Bogotá?
Doce años, llegué en 2006.

¿Y cómo ha sido su residencia?
Puedo describirla en tres etapas. La primera, cuando tenía la ilusión de descubrir la ciudad y tener un nuevo comienzo, a pesar de que ya había vivido en otras partes del mundo y estaba acostumbrado a cambiar de destino. Ese inicio fue muy especial, viví en La Candelaria, luego más hacia el norte y más adelante me fui a vivir con la chica de la cual estaba enamorado. En la segunda etapa, la estadía fue un poco más dura. Tuve que buscar trabajo, traté de emprender un negocio y no me fue muy bien. Luego, empecé a involucrarme en el mundo de la docencia y esa es para mí una tercera etapa que sigo disfrutando.

Desde su experiencia, ¿cuál sería ese consejo para quien desea radicarse en Colombia?
Que es muy importante tener una apertura emocional para conocer otras personas. Yo, como extranjero, me sentí muy acogido pues la gente es muy amorosa. Por ello, mi consejo es que nunca pierdan esa curiosidad de extranjero, yo aún la tengo y sigo asombrándome porque hay como cinco países distintos en una misma nación. Me doy cuenta que amo este país porque yo soy fanático del fútbol y cuando juega Colombia sufro, me pongo nervioso, me sudan las manos y celebro los goles.

¿Cómo se dio el vínculo con la Universidad Sergio Arboleda?
En 2009, un profesor amigo me invitó a la Universidad a dictar una charla de emprendimiento. En ese momento le mencioné que me daba vergüenza hablar de emprendimiento porque yo había quebrado con un negocio que inicié precisamente aquí en Colombia. Él me dijo que justamente era de eso de lo que quería que yo hablara. Fueron tres horas de charla en las que sentí una gran conexión con los estudiantes, estuve muy a gusto. Y por eso, el semestre siguiente me invitó a dictar una cátedra de medio ambiente en la Escuela Internacional de Administración y Marketing.

¿Cuál es su apreciación acerca de los estudiantes Sergistas?
Son muy respetuosos. He tenido la suerte de dictar clases en distintas Escuelas de la Universidad y siento al estudiante Sergista muy especial en su trato. Las generaciones van cambiando, mientras a mí me suman los años, ellos llegan más jóvenes a la universidad, por eso, uno empieza a comprender cómo es la dinámica de ellos y ese ejercicio lo he disfrutado bastante. Solo tengo palabras de elogio para el estudiante Sergista.

Y en su tiempo libre, ¿qué hace?
Últimamente hago tres cosas: deporte, algo que antes no hacía; también estoy leyendo mucho, y eso es bueno pues antes no leía nada. Y un hobby que estoy retomando es la música, me compré una guitarra eléctrica y estoy ‘rockeando’. Siempre he sido melómano, me encanta la música.

¿Qué le falta por hacer y conocer en Colombia?
Me hace falta visitar más lugares, la magia del mundo rural. Siento que viajo muy seguido a Chile, lo hago cada tres meses, y eso me ha impedido descubrir más este país. Quiero ir a esos rincones a los que se puede llegar con mochila al hombro, espero poder empezar a hacerlo en diciembre.

 

 

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