Con la mira puesta en Europa, Santiago se convirtió en el primer Sergista en cursar su movilidad en EU Business School en Múnich, Alemania. Su motivación nació desde el seno de su hogar y se fortaleció en las aulas de la Sergio Arboleda, donde desde el inicio se impulsó esta meta. En entrevista con la ORI, comparte una bitácora donde, la independencia, el networking y los viajes por Europa se mezclan para crear la mejor experiencia universitaria de su vida.

Elegir Alemania no fue casualidad. Para Santiago, este país es pionero en el diseño moderno gracias a corrientes como la Bauhaus y sus inmensos aportes a la historia. Sin embargo, EU Business School le ofreció un giro estratégico a su carrera: salir del nicho visual para entrar al mundo de los negocios.

De esta manera, ha podido cursar asignaturas especializadas en comunicación digital, negocios y marketing, complementando su visión a nivel profesional. Enfatiza que una de sus clases favoritas es Digital Branding, donde explora cómo una marca debe comunicarse en los canales digitales modernos.

La universidad socia, también facilita espacios de networking de alto nivel, tales como la Business Immersion Week, en donde se concentran oportunidades con empresas destacadas a nivel mundial; seminarios con CEOs en lugares prestigiosos y visitas a centros especializados como Dassault Systèmes, una compañía líder en soluciones 3D.

La vida en Múnich ha representado para Santiago una inmersión en un entorno de seguridad y orden que define su día a día. Destaca la tranquilidad que transmite la ciudad, su organización y por supuesto la movilidad. Cuenta cómo la precisión y fiabilidad del sistema de transporte le otorga una paz mental significativa.

Sin embargo, la adaptación también ha tenido sus desafíos, especialmente en tareas cotidianas como la visita al supermercado. Santiago confiesa que la “eficiencia alemana” en las cajas le genera ansiedad, ya que los cajeros escanean los productos a una velocidad inesperada. “Pasan todos los ítems del carrito en medio segundo y debes empacarlos con prontitud”. Esta rapidez, sumada a un enfoque laboral estricto, es algo a lo que todavía se está acostumbrando.

Además, le impactó la ausencia de puestos de comida en la calle, ya que por el clima todo se concentra dentro de los edificios, lo que cambia la lógica de consumo rápido que conocía en Bogotá.

El Sergista recalca a su vez que la experiencia de intercambio se ha extendido por todo el continente gracias a las facilidades que le brinda el Deutschlandticket, un abono mensual para el transporte público del país que le ha permitido recorrer lugares como Dachau, Ratisbona, Ulm y Berlín inclusive.

Su curiosidad lo llevó también a Salzburgo, Austria, y durante las vacaciones de primavera aprovechó para recorrer Italia, celebrando su cumpleaños en Venecia y visitando Roma y el Vaticano. Su estrategia para mantener el presupuesto es simple pero efectiva: “Pago una única tarifa y con eso puedo viajar a donde quiera, por ende, entre más use el Deutschlandticket más provecho le saco. Así cada día que tengo libre, hago un par de sándwiches los meto en mi maleta y salgo a conocer”. Estos viajes, muchos de ellos realizados en solitario, le han permitido descubrirse a sí mismo y disfrutar de una libertad que considera vital para su desarrollo personal.

Pero el intercambio no es solo turismo; es un curso intensivo de adultez. El proceso comenzó meses antes con el temido y burocrático trámite de la visa alemana (que incluyó abrir una cuenta bloqueada y traducir documentos oficiales) y la tarea de encontrar alojamiento a distancia. Vivir solo significó gestionar sus propias finanzas y aprender a cocinar. Irónicamente, fue en Alemania, en medio de cenas multiculturales con amigos de diversas nacionalidades, donde Santiago preparó un ajiaco por primera vez en su vida.

Al mirar atrás, Santiago reconoce que el intercambio le ha abierto la mente de una forma trascendental, permitiéndole entender que hay un mundo inmenso fuera de la burbuja en la que vivía en Bogotá.

“Te das cuenta de que hay muchísimo mundo afuera, más allá de lo que te imaginas. Y para una carrera como diseño digital siento que es trascendental, importante y casi necesario poder conocer otras culturas. Descubres arte, personas, lugares y eventos que te abren la mente completamente”, afirmó el Sergista.

Su invitación para otros estudiantes es clara: “No tengan miedo, trabajen por esa meta sin verla como algo imposible”. y añade que, en el camino hacia la excelencia, hay una serie de pasos que deben seguirse para lograr lo que parece inalcanzable.


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