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“ESTOS VIAJES SIEMPRE SON DE IDA”

Así lo dijo, alguna vez, Nicolás Bohún, uno de los tantos amigos que me quedan, luego de haber vivido en otro país.

Salar de Uyuni, Bolivia.jpg

Así lo dijo, alguna vez, Nicolás Bohún, uno de los tantos amigos que me quedan, luego de haber vivido en otro país. Esta frase se ha convertido en la manera perfecta para definir y resumir la experiencia que viví durante el segundo semestre de 2017, cuando realicé un intercambio internacional.

Mi nombre es Juan David Rodríguez Galvis, soy estudiante de Marketing y Negocios Internacionales, y Finanzas y Comercio Exterior en la Universidad Sergio Arboleda. Como se evidencia en el nombre de las carreras, sus enfoques proponen explorar nuevos lugares, culturas y personas. Por tal razón, siempre tuve la firme intención de hacer un intercambio académico en otro país, pero desafortunadamente los recursos económicos no lo permitían; así que me centré en la búsqueda de oportunidades que me abrieran otras posibilidades para lograr mi sueño.

En 2016 apliqué a la convocatoria de las becas que ofrece la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil de la Alianza del Pacífico, pero muy a mi pesar no fui seleccionado. Y con la decepción que esto me generó, seguí insistiendo y me presenté, en 2017, al programa de Becas EMUAL-AUALCPI, esta vez, para hacer un intercambio desde mi carrera de Finanzas. Apliqué entonces a la Universidad Privada del Valle en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, y en esta ocasión sí resulté beneficiado con una beca completa para cumplir tan anhelado sueño. Un deseo que se cumplió gracias a la gestión de la Oficina de Relaciones Internacionales, ORI, en cabeza de Laura Santana y Yuli Gallego.

La casa

Durante mi estadía en Cochabamba conté con alojamiento y alimentación gratuitos; viví en la casa de una familia boliviana, con todos los servicios incluidos y allí tuve la oportunidad de compartir con dos peruanos, una argentina y otra colombiana, lo que me permitió conocer otras costumbres y culturas.

La universidad

La Universidad Privada del Valle hizo un gran recibimiento a los estudiantes de intercambio y, debo destacar, que en el semestre sus funcionarios siempre estuvieron muy atentos a todo lo que necesitábamos. Allí también la Oficina de Relaciones Internacionales, en cabeza del Licenciado Marco Vélez, nos brindó un acompañamiento muy especial.

    El grupo de estudiantes, 19 en total, de distintas nacionalidades, generalmente se reunía a la hora del almuerzo y ese espacio era la oportunidad ideal para conversar y conocer más de la gastronomía y las costumbres de cada país.
En Univalle estudié Ingeniería en Comercio Internacional, en la Facultad de Ciencias Empresariales y Sociales. A las clases asistieron estudiantes de diversas regiones de Bolivia, como Oruro, Beni, Santa Cruz, La Paz y Tarija. Ellos siempre se caracterizaron por su calidez y camaradería.

En los tiempos libres pude disfrutar, además, de los lugares de esparcimiento que hay en el campus universitario: coliseo, canchas de fútbol, de squash y wally, un deporte típico boliviano muy similar al voleibol; amplias zonas verdes y hasta una fábrica de alimentos en su interior. Y, como si fuera poco, los estudiantes de intercambio tuvimos acceso al complejo “Chorrillos”, un lugar único con piscina, sauna, turco y zona BBQ.

La ciudad

¡Cochabamba me encantó! Es una ciudad relativamente pequeña, en comparación con Bogotá, muy segura y tranquila. Su clima, particularmente agradable, tiene una temperatura promedio de 28°C, sin humedad y pocas lluvias. Estos factores permiten que uno pueda salir a recorrerla sin inconvenientes, aprovechando las cortas distancias.

Allí, el sistema de transporte público es otra bondad; cuenta con Trufis, taxis que tienen una ruta establecida, y buses muy antiguos y coloridos que ofrecen pasajes a muy bajo costo.

Viajes

Esta es, sin duda, otra experiencia maravillosa que debo destacar del intercambio… La posibilidad de viajar y conocer diversos lugares en compañía de grandes amigos que hice en la universidad, se suma a esa valiosa oportunidad de estudiar allí.

Bolivia ofrece una amplia variedad de opciones en materia de turismo y a precios muy económicos. Entre los destinos que visité están: Toro Toro, Sucre, Potosí, La Paz, Copacabana, Uyuni; el desierto de Siloli, Pairumani y Quillacollo. Y así, me sumergí en su riqueza cultural y en el don de gentes propio de sus habitantes; en todos ellos es evidente y digno de admirar su arraigo a sus costumbres y a sus tradiciones. Los bailes típicos los practican todos, desde niños hasta cuando el cuerpo ya no lo permite. Allí existe una fuerte conexión entre la naturaleza y la religión, puesto que rinden culto a la Pachamama o Madre Tierra, al tiempo que practican el catolicismo.

Es por todo lo anterior que puedo decir, sin temor a equivocarme, que esta ha sido la mejor experiencia de mi vida. Y, como lo dije al inicio, “los viajes siempre son de ida”, pues un pedazo de mí se quedó en Cochabamba y en cada una de las personas que conocí. Las ganas de viajar se multiplicaron y ya no existe el temor de ir a lugares desconocidos, bien sea por turismo, estudio o trabajo.

Finalmente, pero no menos importante, el aprendizaje adquirido no solo en términos académicos sino como persona, es realmente enriquecedor y útil para la vida de todo estudiante. Por eso y más, agradezco a todos los que participaron en este proceso.

    Invito a los Sergistas a que se presenten a las diferentes convocatorias que ofrece la Oficina de Relaciones Internacionales, ORI. No desestimen ningún país, pues cualquier lugar del mundo tiene algo muy valioso por ofrecer. Lo digo por experiencia propia.
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