El pasado 9 de mayo, la música fue la excusa para una conversación distinta sobre creatividad, comunicación y experiencias reales durante una nueva edición de la Sergio Music Contest. En esta ocasión, la Escuela de Comunicación e Industrias Digitales se sumó al evento con un espacio diseñado para demostrar que la pasión artística y la vida profesional no tienen por qué ir por caminos separados.
Más allá de una charla académica convencional, la jornada apostó por un formato cercano y conversacional, donde docentes y profesionales compartieron cómo la música ha acompañado y nutrido sus trayectorias en campos como la comunicación, la publicidad, el diseño y la producción audiovisual. La experiencia buscó conectar la creatividad con vivencias reales de la industria.
La conversación reunió perfiles que han construido carreras en la industria creativa sin abandonar su vínculo con la música. Entre ellos estuvo Jorge Casas, publicista, redactor creativo y músico, quien compartió reflexiones sobre la relación entre narrativa, creatividad y sensibilidad artística; José Julián Rodríguez, diseñador gráfico y guitarrista con una amplia trayectoria en agrupaciones de rock; y Diego Andrés Villamizar, realizador audiovisual y músico vinculado a diferentes proyectos de la escena local y nacional. Los invitados evidenciaron cómo la música puede integrarse al desarrollo profesional.
Cada intervención buscó aterrizar preguntas concretas: ¿cómo influye la música en la manera de comunicar?, ¿qué tipo de pensamiento creativo desarrolla?, ¿de qué forma las experiencias artísticas fortalecen las decisiones profesionales? El espacio promovió una reflexión práctica sobre el impacto de la música en los procesos creativos y comunicativos.
Lejos de discursos rígidos, el espacio permitió a los asistentes acercarse a historias reales de personas que han encontrado maneras de combinar sus oficios con aquello que los apasiona. La música apareció entonces no solo como una expresión artística, sino también como una escuela de sensibilidad, criterio y creatividad aplicada.
La jornada cerró con un bloque acústico en formato íntimo y conversado, concebido como una extensión natural de todo lo compartido previamente. Más que un cierre musical, fue la confirmación de una idea que atravesó toda la experiencia: la creatividad se vive mejor cuando las pasiones también encuentran un lugar dentro del camino profesional.
Con iniciativas como esta, la Escuela de Comunicación e Industrias Digitales continúa promoviendo espacios donde la conversación, la experiencia y la creación se conectan con las realidades de las industrias culturales y creativas.



