Este año, uno de los fenómenos celestes más increíbles del Universo se apreció en el cielo de Colombia. En algunas poblaciones y ciudades, la gente pudo ser testigo del eclipse anular de Sol y allí estuvo La Sergio, ratificando su compromiso de promover el conocimiento y el aprendizaje de la astronomía.

En efecto, se cumplió exitosamente una jornada de observación en Bogotá, que convocó a las familias Sergistas para deleitarse viendo a través de telescopios cómo la Luna tapaba el Sol formando un aro de luz, más conocido como el anillo de fuego. El cielo nublado no fue obstáculo para recibir a más de 100 personas, interesadas en saber acerca de este fenómeno y, además, para apreciar una serie de fotografías y planos de otros eclipses.

Estudiantes del semillero Saros y Cristian Correa, colaborador externo del Observatorio de La Sergio, conversaron con los visitantes, particularmente, acerca de los cuidados que se deben tener al presenciar un eclipse. Cabe destacar que fue gracias al apoyo de la Red de Astronomía de Colombia – RAC y de Astronomers Without Borders – AWB, que todos contaron con gafas especiales para observar el fenómeno desde la Universidad y sin riesgo para su visión.

Por su parte, Raúl Joya, director del Observatorio Astronómico de La Sergio, viajó al municipio de Prado, en Tolima, con el objetivo de intentar registrar desde allí bordes y siluetas más precisas de los cráteres de la Luna frente al disco solar y, así, hacer un análisis de lo observado.

Para lograrlo, utilizó un telescopio refractor de 6 pulgadas y un instrumento llamado cuña Herschel, que ayuda a definir el detalle de lo que se está observando. Con sus hallazgos avanzará en un estudio que permita comparar el desarrollo de este fenómeno desde los distintos puntos en los cuales estuvo presente el equipo del Observatorio.

El planetarista Wilder Reyes, presenció el eclipse desde Natagaima, también en el departamento del Tolima. Allí amaneció nublado y con mucho viento, pero se pudo captar un halo solar en la atmósfera. Hacia las 11:45 de la mañana comenzó el evento y se pudo observar parcialmente hasta que, en la anularidad, el cielo se pintó de gris. A pesar de esto, se obtuvo el registro necesario.

Otro escenario ideal para admirar el eclipse anular de Sol fue Tuluá, en el Valle del Cauca. Gustavo Torres, docente de la Escuela de Artes y Música, visitó el ingenio azucarero San Carlos, que es parte del ingenio Riopaila e ingenio de Castilla y muy cercano al ingenio de Azúcar Manuelita.

Se eligió este punto cercano a la cordillera Occidental, ya que se podría observar el eclipse en su anularidad, lo cual por fortuna se logró porque el cielo despejado permitió seguir todo el trayecto del eclipse. Se obtuvo un valioso material visual, que fue difundido por las redes sociales de la Universidad, del Observatorio Astronómico y de la Escuela de Ciencias Exactas e Ingeniería.

Cabe resaltar que uno de los impactos más curiosos que dejó este suceso en los distintos puntos del país, fue la afectación en el comportamiento de animales, como las aves y los insectos, que reaccionaron tal y como lo hacen cuando anochece o amanece, ya que en varios lugares del país se hizo visible el cambio de luminosidad y temperatura.

Este ejercicio de observación y difusión del evento celeste hace parte de la gran tarea que tiene la sociedad de impulsar la importancia del conocimiento de la astronomía y su relevancia en el estudio de la naturaleza.

La astronomía es capaz de alcanzar lo inalcanzable. Este campo de estudio acerca al ser humano a lugares recónditos en los que solo se podía llegar en los sueños. En la actualidad y con los constantes avances tecnológicos, estas distancias se han vuelto cada vez más accesibles, así como capaces de ser conocidas a través de transmisiones en vivo, fotografías y otros formatos audiovisuales. Pensar en abrir nuevos escenarios de investigación y estudios astronómicos pueden hacer la diferencia en una eventual carrera al espacio o, incluso, en invenciones o avances que puedan contribuir al conocimiento del mundo exterior”, mencionó Santiago Pérez, asistente a la jornada de observación en Bogotá.


LEA TAMBIÉN