
William Cediel, docente de tiempo completo del programa de Contaduría Pública de PRIME Business School, ha construido una trayectoria ejemplar marcada por la perseverancia y el compromiso. Comenzó su historia en La Sergio como practicante del SENA en 2012 y, paso a paso, construyó su camino hasta convertirse en uno de los profesores que alguna vez admiró. Su pasión por la docencia, combinada con el gusto de recorrer paisajes al volante de su carro o moto, refleja su vocación por enseñar y su espíritu alegre.
Un recuerdo de su infancia:
Estuve en corporaciones culturales, allí tuve la fortuna de aprender teatro y música, creé muchas amistades y jugué fútbol. Siempre estaba afuera haciendo cualquier cosa.
El mejor consejo que le han dado:
El día tiene 24 horas, ¿qué porcentaje gastas en qué? A veces no nos damos cuenta de cuánto tiempo tenemos ni de cómo lo aprovechamos. A mí me gusta salir muy temprano de casa, ya sea para dictar clase, aprender algo nuevo o conocer gente.
La anécdota más especial en La Sergio:
Trece años me llenan de anécdotas, pero la que más recuerdo es cuando me dijeron “existe un cargo como auxiliar administrativo, ¿quieres trabajar ahí?”. Aún guardo ese momento en mi mente, fue lo que me dio estabilidad laboral y me ayudó a proyectarme a futuro.
El objeto que siempre lleva consigo:
La maleta. Ahí tengo mi portátil, y los marcadores y borrador para dictar clases.
La persona que más admira:
Admiro a las personas que logran superarse. Famosos hay muchos, pero siempre he admirado a aquella persona que nace en un entorno vulnerable y logra superarse, es símbolo de resiliencia.
Su mejor amigo en La Sergio:
He tenido varios mejores amigos a lo largo de mi camino en La Sergio, sin embargo, actualmente son Alexader Sintura y Tatiana Luna.
El plato que más le gusta:
La pasta carbonara.
Lo que más le gusta de su trabajo:
Este mundo de la docencia es de vocación, paciencia y enseñanza, eso me fascina. Además, aprendo mucho enseñando.
¿Qué le ha enseñado La Sergio?
Me ha enseñado a confiar en las personas, el valor del humanismo realmente se vive. He pasado por diferentes dependencias y en todas he encontrado que hay alguien dispuesto a ayudarte y resolver cualquier inquietud. En La Sergio hay unión, y gracias a eso, todos llegamos lejos.
Un objeto imprescindible en su mesa de noche:
Algo para leer, actualmente tengo el libro Si los crees, lo creas de Brian Tracy y Christina Stein.
¿Cuál es su género musical favorito?
Puedo empezar el día con jazz, seguir con vallenato, en la noche escuchar música popular y, al día siguiente, disfrutar de pop. Me divierte escuchar música diferente siempre.
Lo que no desea que le regalen:
Manillas, tengo muchas y no las utilizo.
Si no se hubiera dedicado a este oficio, ¿a qué se hubiera dedicado?
Si no fuera docente, ejercería la Contaduría Pública de manera independiente, enfocada en una empresa y en una oficina.
¿De qué le gustaría morir?
Ojalá morir de muy viejito, quisiera vivir 120 años, me encanta la vida. Siempre le he dicho a mi familia que ojalá yo sea quien sufra porque ellos se van y no al contrario.
¿Cómo quisiera que lo recordaran en La Sergio?
Como esa persona que lucho por lograr más, y que, a pesar de las dificultades económicas, salió adelante.
¿Qué hay en el ADN Sergista?
El ADN de La Sergio se fundamenta en el crecimiento personal y profesional de quienes la integran. Es un lugar muy lindo, donde las personas se superan y demuestran resiliencia. Más allá del ámbito laboral, valoro la posibilidad de compartir distintos espacios con otros, el sentido de humanismo que se vive aquí es realmente inspirador.

