
Cuando Javier Rodríguez Cepeda llegó a Alemania en 2013, no hablaba alemán, no tenía contactos en la industria del calzado y llevaba años sin tocar una raqueta de squash. Lo que sí tenía era una certeza: iba a crear los mejores zapatos deportivos del mundo para ese deporte. “Todo el mundo me dijo que estaba loco”, recuerda desde su oficina en Würzburg, rodeado de prototipos y con la sonrisa de quien acaba de demostrar que los imposibles existen solo hasta que alguien los hace realidad.
Hoy, Teutón Sports es zapato oficial de la Federación Mundial de Squash, viste a más de 70 jugadores del top 100 mundial, y ha conquistado títulos en todos los campeonatos importantes del planeta: desde el Mundial absoluto hasta los Juegos Commonwealth, pasando por campeonatos europeos, panamericanos y juveniles. Todo, sin haber trabajado un solo día en la industria del calzado antes de empezar.
El factor humano que lo cambió todo
La historia de Javier con la Universidad Sergio Arboleda comenzó por rechazo. Tras estudiar casi toda su carrera de Ingeniería Industrial en Los Andes, un conflicto administrativo lo obligó a retirarse cuando solo le faltaba entregar su tesis. “Me trataron como un código, no como una persona”, cuenta. Fue Ernesto Lucena, su entrenador de squash y cercano a La Sergio, quien le sugirió terminar allí su pregrado.
El contraste fue inmediato. “La directora de la facultad me recibió con los brazos abiertos. Me entendía porque ella había estudiado con el mismo pensum que yo. Para la Sergio Arboleda, mientras uno cruza ese camino universitario, uno es una persona que vale, no simplemente un número más“. Ese factor humano, dice Javier, se convirtió en el ADN de todo lo que construyó después.
Durante sus tres semestres en La Sergio, dos experiencias académicas marcaron su futuro: una materia de ortografía que profundizó su amor por los idiomas, y conocimientos específicos sobre materiales que resultarían cruciales años después, cuando diseñara desde cero la composición de sus suelas deportivas.
De la seguridad en Colombia al squash en Alemania
Antes de Alemania, Javier fue empresario en Colombia. A los 18 años, recién salido del servicio militar, fundó una empresa de conserjería que luego transformó en una compañía de vigilancia y seguridad privada. “Mis hermanos mayores, que ya tenían empresas en el sector, me dijeron que era imposible reunir el capital inicial requerido. Busqué una estructura financiera que lo hiciera viable y lo logré“.
La empresa creció hasta convertirse en mediana, con casi 300 empleados. Pero Javier no la manejó como una operación estándar. Llegó a diseñar un proyecto de vivienda para sus guardas de seguridad: “Veía casi mil niños que dependían de la empresa. Quería construirles un conjunto residencial con jardín infantil, deportes, música. Darles calidad de vida para que trabajaran tranquilos sabiendo que sus familias estaban seguras”.
El punto de inflexión llegó en 2012, tras un intento de robo con tiroteo en su conjunto residencial. Su hijo Maximiliano acababa de nacer. “No quería que creciera restringido por la seguridad. Vendí la empresa y nos fuimos“. El destino: Alemania, país de origen de su esposa.
Empezar de cero a los 40: estudiar alemán y pensar en zapatos
Alemania no fue retiro, fue reinvención. Javier se inscribió en la Universidad de Würzburg para estudiar alemán, luego hizo un MBA completo en ese idioma. “Quería aprender vocabulario técnico de mi carrera en alemán”, explica. Fue en ese proceso cuando lo invitaron a jugar squash de nuevo, tras ocho años sin competir.
Compró siete pares de zapatos de diferentes marcas. Ninguno le satisfizo. Preguntó a otros jugadores: todos compartían la misma frustración. “El 97% usaba Asics”, no porque fueran perfectos, sino porque no había alternativa diseñada específicamente para squash. Ahí nació la idea.
Lo que vino después fue todo menos romántico: invertir todos sus ahorros en un curso especializado de fabricación de calzado en Pirmasens, viajar múltiples veces a China, desarrollar cada componente del zapato con proveedores especializados distintos, estudiar materiales, tecnologías de pegue y diseño de suelas.
“No fui a China a comprar un zapato genérico y ponerle mi logo. Desarrollé cada milímetro. Busqué al mejor especialista en suelas, al mejor en adhesivos, al mejor en cada componente. Cuando la gente de la industria me decía ‘eso cuesta una millonada’, yo llegaba, mostraba mi proyecto y lograba que me ayudaran“.
El salto imposible: de marca desconocida a zapato oficial mundial
En 2015 produjo su primera colección: 6,000 pares. El zapato era técnicamente excelente, pero Javier enfrentó un problema: nadie conocía la marca. “Estaba bajo la ducha cuando pensé: no voy a ir de club en club vendiendo. Necesito posicionamiento global”.
Su estrategia fue audaz: contactó a la Federación Mundial de Squash y les propuso convertirse en su zapato oficial. “Nadie lo era. La Federación Mundial no tenía patrocinador de calzado“.
La federación aceptó, pero con una condición: Javier debía enviar zapatos a 10 coaches de élite. Si el feedback era positivo, firmarían. “Los enviamos. El feedback fue mucho mejor de lo que esperaba“. Desde 2018, Teutón Sports es el zapato oficial de la World Squash Federation.
Ese contrato le abrió puertas imposibles. Llamó a Mohamed Abuelghar, un egipcio entonces número 30 del mundo. Abuelghar probó los zapatos y una semana después firmó como primer jugador profesional de la marca.
El resultado fue cinematográfico: en su primer torneo con Teutón, Abuelghar venció al número 1 del mundo. “Cuando se coronó campeón, sentí que todo era posible“.
Los fracasos que fortalecieron
No todo fue ascenso. La primera colección tuvo problemas de pegue. Javier detuvo las ventas, se endeudó y desarrolló una segunda colección.
El problema se repitió por causas externas. La fábrica china comprometió toda la producción. Tres semanas después empezó el COVID-19.
“Analicé no qué problemas tenía, sino qué tenía: tiempo y personas interesadas en invertir“. Recibió capital fresco y rediseñó todo el proceso productivo.
Con tecnología alemana, el resultado fue el modelo All Core One, sin una sola reclamación de despegue.
Un imperio que crece hacia nuevos horizontes
Hoy, Teutón Sports viste a campeones mundiales en todas las categorías. Además, es zapato oficial de varias federaciones nacionales.
La expansión continúa: ya lanzó zapatos para pádel y pickleball, y prepara su entrada al fútbol en 2026. “El potencial es gigante”.
Su sueño más ambicioso: posicionar un equipo de fútbol en la Bundesliga con una estrategia internacional de formación.
El mensaje para nuevos emprendedores
Cuando le preguntan qué aconsejaría, Javier es directo: “Creérsela”. El éxito no es suerte ni contactos, es disciplina y trabajo invisible.
“La realidad es trabajo, errores y aprendizaje constante. No es necesario tener todas las respuestas para comenzar. El aprendizaje ocurre cuando te atreves, te equivocas y sigues avanzando“.
Desde Alemania, Javier Rodríguez Cepeda demuestra que la internacionalización es atreverse: aprender idiomas, enfrentar mercados y construir desde el factor humano que aprendió en La Sergio.
“Siempre recordaré que en la Universidad Sergio Arboleda fui una persona, no un código. Eso marcó todo lo que construí después: empresas donde las personas importan y relaciones basadas en valores“.

