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Departamento de Humanidades

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Acerca de
El hecho de que la educación represente la prueba de fuego de las diversas concepciones acerca del mundo y de la persona humana, hace necesario que se realice respetando la realidad para que dicha tarea sea fecunda. Así, La Filosofía, El Arte, La Religión, La Historia, La Literatura entre otras, es decir, Las Humanidades, proporcionan una visión global de los diversos saberes en general y de las grandes cuestiones sobre la vida humana desde una cuádruple perspectiva a saber: a) las humanidades como un camino para revitalizar la cultura en tanto ésta es espíritu objetivo; construcción de una civilización como espíritu subjetivo, como formadora de la personalidad y del carácter. b) las humanidades como reflexión sobre las cuestiones personales y sociales. c) las humanidades como fuente de innovación y creatividad. d) las humanidades como forjadoras de una auténtica ciudadanía, soporte de la democracia. La Universidad Sergio Arboleda posee la convicción de que las Humanidades permiten el florecimiento humano y facultan a los individuos para pensar, juzgar críticamente la realidad que les circunda y así mismos; por eso, a través de la Escuela de Filosofía y Humanidades, ha privilegiado estos saberes en todo su proyecto educativo institucional, permeando los currículums de los diferentes programas que ofrece.


Humanismo Integral

Hacia un Humanismo Renovado en La Sergio

Más que una teoría, una propuesta abierta al mundo académico
Una de nuestras metas para el siglo XXI es la consolidación de un nuevo proyecto institucional que potencialice nuestra filosofía humanista como una propuesta abierta al mundo académico. Y al decir ‘nuevo’, le apostamos a un humanismo que reconozca el valor de la ciencia, la técnica y la tecnología sin teorías absolutas y la formación de la persona en un horizonte tan amplio que le permita comprometerse ética y políticamente con el bien común y con la sociedad como un todo. También decimos “nuevo” porque las realidades, producto, entre otras razones, de los avances tecnológicos, se han modificado vertiginosamente y finalmente, porque cada uno de nosotros y de nuestros alumnos se distingue por sus rasgos únicos y distintos, de acuerdo con el momento actual en que vivimos.

La nueva tarea de la universidad significa, entonces, abanderar la misión de tomarse en serio la educación, que no podrá ser menos que educación humanista, adoptando un modelo “basado en la maduración de los educandos, la vitalidad, la fecundidad, la formación, la innovación y creatividad, el aprendizaje y el esfuerzo” (Llano), en contraste con un modelo cimentado en sus opuestos: “activismo, control, mera eficacia, ideología, pragmatismo, adiestramiento y placer” (Llano). Hay que escoger el ramal más prometedor de la disyuntiva ente una y otra alternativa.

Así pues, el humanismo integral y solidario que caracteriza a la Universidad Sergio Arboleda, surge como una valiosa alternativa para reconocer la pluralidad de dimensiones del ser humano. Y es, precisamente, en la educación humanística donde reside nuestra misión como docentes, directivos o administrativos; un desafío que exige que nuestra tarea la realicemos también más humanísticamente. Es decir, una labor pedagógica en las respectivas áreas del saber en la que se proponga repensar cada asignatura y el desarrollo de la clase, según la didáctica específica de cada materia, con una visión donde el estudiante sea considerado integralmente en todas sus dimensiones y como el verdadero centro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Si la educación tiene que ver con la vida, con el pensamiento, con la cultura, con el quehacer y con el ser, su objetivo no puede ser otro que formar al hombre en tanto hombre. Porque universidad, educación y formación integral son tres términos que se entrecruzan de manera indisoluble. Intentar separarlos sería un atentado contra su propia naturaleza. Por ello, no podemos entender la universidad al margen de su misión fundamental: educar al hombre ofreciéndole todas las posibilidades para la realización de su ser (educación integral). Y si esto es así, entonces la educación no puede ser sino humanista, centrada en lo humano.

El humanismo es un modo de ser humano, no una propiedad o cualidad adquirida ocasionalmente. Y pensado así, en su naturaleza misma, como forma de ser, nos percatamos de que cualquier atentado en su contra no afecta sólo situaciones accidentales, también al mismo ser del hombre.

Una mirada al pasado

Conviene recordar que al término de la Edad Media, en el Renacimiento, el humanismo surgió como una imagen del mundo y suponía una vuelta a la antigüedad clásica: Hesíodo, Homero, Sófocles, Eurípides, Esquilo, Cicerón y los estoicos, Séneca, Plutarco y Marco Aurelio, entre otros. Tales pensadores fueron intérpretes de nuevas aspiraciones humanas –impulsados por la decadencia de la filosofía escolástica– y pusieron como centro de gravedad ya no la vida religiosa ni la inmortalidad ultraterrena, sino al hombre, con una reflexión filosófica abundante en productos racionales, en los que primaba la idea del hombre como ser humano, verdadero e integral.

Y luego surgirían figuras como Dante, Vico, Pico della Mirandola, Juan Luis Vives y Baltasar Gracián; y en el pensamiento pedagógico, humanistas cuya mirada se centró en lo educativo, como Tomás Campanella (Ciudad del sol); François Rabelais (Gargantúa y Pantagruel); Michel de Montaigne (Ensayos); Juan Luis Vives (Tratado de la Enseñanza y la Pedagogía Pueril y del Tratado del Alma) y Juan Amos Comenio (Didáctica Magna), por nombrar algunos. A partir del humanismo renacentista, vendría el humanismo de la Ilustración, que se centró en el conocimiento de los aspectos de la cultura, más estrechamente ligados con los valores humanos en general.

Poco a poco, fueron surgiendo una serie de humanismos que se extienden hasta nuestros días, como teorías explicativas del ser humano. Algunos, desde una visión antropológica reduccionista y parcial, por desconocer o negar la condición espiritual del hombre, terminaron siendo antihumanismos. Otros admitieron dicha condición reconociendo una radical apertura a la trascendencia, y por tanto a Dios. Estos son los denominados humanismos cristianos que poseen una visión integral del ser humano, con variados representantes, formulaciones y perspectivas, cuyas huellas llegan hasta nosotros.

Y es en estos humanismos donde se sitúa la Universidad Sergio Arboleda con una Visión y Misión centradas en la premisa de educar humanísticamente, es decir, el eje es el hombre, su desarrollo humano integral, considerando imprescindibles los aportes del cristianismo en la historia. Al final de cuentas, lo que este tipo de humanismo pretende es que el hombre adquiera una visión más completa de sí mismo y de su mundo para que se reconozca como tal y se proyecte en él. No se puede ser humanista e inhumano al mismo tiempo.

Principios humanísticos
Cuando hablamos de principios humanísticos en nuestra Universidad, y de las humanidades como pilar institucional, nos referimos a que la educación que busca una formación integral de los estudiantes no puede ser otra más que la educación humanística, es decir, que la educación o es humanística o no es educación en absoluto. Porque la universidad está para formar, precisamente, seres humanos, hombres que desarrollen plenamente su humanidad.

El fundador de nuestra Universidad, Rodrigo Noguera Laborde, y quienes lo acompañaron, Álvaro Gómez Hurtado, Roberto Camacho, Raymundo Emiliani, quisieron formular la existencia de unos principios derivados de la filosofía cristiana, que en sí misma es humanística, porque su centro es la persona y su dignidad. De ahí que una educación fundada en estos principios no pueda estar sino orientada hacia la formación completa del ser humano, considerado integralmente: abierto a los demás y en una perspectiva de trascendencia.

Premisas de la educación humanista
El ser humano es:

  • Un ser capaz de trascender la naturaleza, a sí mismo y de ir en búsqueda del Absoluto en razón de su condición espiritual.
  • Electivo, es decir, con facultades de decisión, libertad y conciencia para elegir y tomar sus propias decisiones, lo que le convierte en un ser activo y constructor de su propia vida.
  • Es una totalidad. Este es un enfoque holista, cuyo objetivo consiste en estudiar al ser humano en su integralidad y no fragmentadamente.
  • Es libre para establecer sus propias metas de vida y responsable en sus propias elecciones.
  • Posee un núcleo central estructurado, núcleo que es su yo, su yo mismo, es la génesis y la estructura de todos sus procesos psicológicos.
  • Tiende naturalmente a su realización formativa.
  • Está inserto en un contexto humano y vive en relación con otras personas.
  • Es consciente de sí mismo y de su existencia. Se conduce de acuerdo con lo que fue en el pasado, preparándose para el futuro.
  • Es intencional. Sus actos basados en la voluntad se reflejan en sus propias decisiones o elecciones.
  • El perfil del educador humanista

  • Es un maestro interesado en el alumno como persona total.
  • Mantiene una actitud receptiva hacia nuevas formas de enseñanza.
  • Fomenta en su entorno el espíritu cooperativo.
  • Es auténtico y genuino como persona y así se muestra ante sus alumnos.
  • Intenta comprender a sus estudiantes poniéndose en el lugar de ellos (empatía) y actuando con mucha sensibilidad hacia sus emociones y percepciones.
  • Rechaza las posturas autoritarias y egocéntricas.
  • Pone a disposición de los alumnos sus conocimientos y experiencias, así como la certeza de que cuando ellos lo requieran, podrán contar con él.
  • Tiene siempre presente la valoración del ser humano y lo ve como el centro de todos los procesos.
  • Se preocupa por cultivarse como ser humano y busca su plenitud o perfección y la de sus estudiantes, proporcionándoles herramientas para que también ellos desarrollen sus potencialidades.
  • Existen tres características del humanismo que sobresalen en una concepción de la persona que es fruto de la inteligencia humana enriquecida por la fe: trascendencia, integralidad y solidaridad.

    1. Trascendencia – Decir que el ser humano es capaz de trascender significa que puede superar su propia subjetividad para advertir una realidad mayor en la que, en todo caso, el centro de atención es la persona humana.

    2. Integralidad – El hombre es una unidad maravillosa de cuerpo y espíritu, que posee una inteligencia capaz de conocer la realidad de las cosas y una voluntad libre capaz de tomar decisiones propias.

    3. Solidaridad – No se concibe al ser humano sin su naturaleza social, entendida no solo como su apertura a los demás, sino por algo mucho más profundo: su don para con los demás. Esto es su entrega y su capacidad de servir; en su sensibilidad para las necesidades de los que integran la sociedad, encuentra su realización, su plenitud. Esta dimensión debe manifestarse en la asunción de sus responsabilidades respecto del bien común y en su aporte a la construcción de una sociedad más justa y fraterna.

    Ser humanista es:

    Tener en consideración siempre al ser humano y procurar acercarse a él con el respeto y la admiración propia de su dignidad, buscando su mejoramiento en todas sus dimensiones.


    Asignaturas transversales
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    Lectura y Escritura Académicas I.
    En la asignatura de LEA 1, se desarrollan y potencializan las habilidades y competencias comunicativas relacionadas con la comprensión lectora, la producción textual y la ética comunicativa en los ámbitos académicos.

    El propósito de LEA 1, es generar estrategias de pensamiento crítico a través de la lectura y la escritura. Para lograr lo anterior, se lleva a cabo un proceso formativo de donde se interpretan diversos tipos de textos con el fin de realizar deducciones e inferencias a partir de sus contenidos. Lo anterior conlleva enriquecer el vocabulario y el acervo conceptual. Así mismo, se consigue que el estudiante se apropie del proceso de escritura (documentación, planeación, escritura, revisión, adecuación, reescritura), gracias al uso pertinente de los signos de puntuación, la ortografía y los elementos gramaticales en la producción de textos.


    Lectura y Escritura Académicas II.
    En la asignatura de LEA 2, se realiza una profundización en las habilidades y competencias precitadas, tomando como foco la argumentación y la investigación disciplinar.

    El objetivo de LEA 2, es realizar una profundización en los procesos de lectura y escritura académica, a partir del desarrollo de una serie de habilidades y competencias específicas. Estas habilidades y competencias se concentrarán en el fortalecimiento de la perspectiva crítica mediante el buen uso de la argumentación académica. Con lo precitado, el estudiante reconoce y produce diversos textos a partir de los géneros discursivos, gracias al afianzamiento de la capacidad de análisis y de síntesis. Del mismo modo, cada estudiante que culmina con su proceso de formación identifica y aplica estrategias de argumentación, reconociendo la importancia de la citación y de la referenciación en la producción textual. Complementariamente, y debido a una formación especializada en prosodia y en retórica, el estudiante afianza sus competencias de expresión oral.



    Cultura e Historia de las Religiones.

    La Cátedra de Cultura e Historia de las Religiones (Cultura Religiosa) ofrece una visión global del hecho religioso, como un hecho primario y originalmente humano, atravesando disciplinas como la antropología, la filosofía y la teología. Brinda también un acercamiento a los grandes sistemas religiosos, enclavados en las diversas culturas, en particular, acerca del catolicismo. Como parte de la formación integral, esta Cátedra da profundidad a los conocimientos que el alumno recibe como parte de su formación profesional, ayuda a formar su ser personal y a desarrollar un juicio crítico de la realidad, con base en una estructura ética y profundamente humana, generando un diálogo ciencia – fe.


    Cátedra Rodrigo Noguera Laborde / Historia de la Cultura.

    Este curso permite una aproximación a la historia universal, destacando algunos sucesos selectos que manifiestan la configuración del mundo actual. Además de la adquisición de conocimientos históricos generales, que aportan gran cultura general, la importancia de esta asignatura subyace en que el estudiante logre la comprensión y análisis de la relevancia que tiene el estudio histórico de los fenómenos para comprender el mundo actual y su influencia en la sociedad.

    En este curso se hará un estudio crítico de los principales acontecimientos de la historia universal, desde sus inicios hasta la actualidad. Analizando las diversas revoluciones, guerras, procesos de cambio histórico, social económico y político en todos los periodos históricos de estudio: civilizaciones antiguas, edad media y edad moderna.


    ELECTIVAS EN HUMANIDADES 1

    BANNER TUTURIAS

    Electiva I - Filosofía I (Antropología)
    Electiva I - Historia I (Universal)
    Electiva I - Arte I (Antiguo y Medieval)
    Electiva I - Cultura I (Occidental)
    Electiva I - Literatura I (Antigua y Medieval)
    Electiva I - Historia de la Ciencia I
    Electiva I - Pensamiento Social Contemporáneo I


    ELECTIVAS EN HUMANIDADES 2

    BANNER TUTURIAS

    Electiva II - Filosofía II (Elementos de ética)
    Electiva II - Historia II (Colombia)
    Electiva II - Arte II (Moderno y Contemporáneo)
    Electiva II - Cultura II (Oriental)
    Electiva II - Literatura II (Moderna y Contemporánea)
    Electiva II - Historia de la Ciencia II
    Electiva II - Pensamiento Social Contemporáneo II


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