Por: María Paula Cárdenas
Estudiante del programa de Ingeniería Industrial, Universidad Sergio Arboleda.

El ser humano es un ser político y social por naturaleza. Inevitablemente hacemos parte de un entorno en el que se tienen que definir reglas y políticas para que esta sociedad se mantenga y lleve un orden. De allí que sean necesarias las políticas públicas, esas que vemos a diario, como las restricciones de movilidad o las medidas con respecto al Covid-19 en Colombia como en otros países. Políticas en las que, en algunos casos, llegan a disgustarnos y que hacen que expresemos nuestra inconformidad. Surge, entonces, un interrogante: ¿Estas políticas las diseñan las personas idóneas?

A mí parecer, las políticas públicas deben ser trabajo de la ingeniería. Si bien, las ciencias políticas o las ciencias sociales son importantes, cabe traer a colación la diferencia entre las ciencias y la ingeniería.

Las ciencias buscan estudiar un fenómeno utilizando métodos científicos para analizar regularidades y relaciones causales, con el fin de explicarlo en una teoría. La ingeniería, por su parte, propone la transformación de un entorno y siempre está en constante desarrollo basada en la premisa de que todo puede ser mejor, piensa en cómo las cosas deberían ser, en lugar de solo explicar cómo son. (1) Para resumir, la ingeniería espera transformar la realidad desde un sistema social.

Hacemos parte de una sociedad en la que sobresale la toma de decisiones, el disgusto, los comentarios acerca de aquellas políticas y la decisión de seguirlas o no, de acuerdo con los intereses de cada individuo, y es ahí donde surge la importancia de que la ingeniería tenga en cuenta esta realidad y que se trabaje en los sistemas sociales y, a su vez, en las particularidades de cada persona. Claramente no se puede analizar todas las perspectivas, pero sí entender que se trabaja en un sistema social, donde las personas van a reaccionar a esta política y donde están beneficiados y afectados, según sus intereses.

Por otro lado, un aspecto a considerar del por qué la ingeniería debe ser parte del diseño de políticas públicas, señala que, al trabajar en sistemas sociales, se debe aprender a reconocer que cada persona tiene un modelo mental diferente; el suyo y el mío son distintos porque crecimos en lugares disímiles, con familias exclusivas, vivimos experiencias que nos hacen únicos. Sesgos que no deben ser obviados a la hora de diseñar una política, ya que si no los tenemos en cuenta creeremos que diseñamos lo mejor de una manera neutra y no hay artefactos neutrales. Cabe aclarar que los artefactos son creaciones con propósito diseñados por seres humanos (1). Y cuando caemos en este error de obviar nuestros sesgos mentales es cuando creemos que todo va a funcionar a nuestra manera y no vemos cómo otras personas pueden interactuar con lo que creamos.

Esta manera de entender los sistemas sociales y diseñar teniendo en cuenta a las personas y sus intereses es algo que vemos en el programa de Ingeniería Industrial de la Universidad Sergio Arboleda. Antes de entrar a la Universidad no tenía claro el concepto de ingeniería, de hecho, solo lo asociaba con las matemáticas y aunque esta área es de mi agrado, descubrí que la ingeniería es más que solo números, dado que es una carrera con muchos campos de aplicación.

La ingeniería industrial de La Sergio nos enseña que la ingeniería no es solo números, también tiene una gran contenido humano y social que nos permite generar aportes significantes al entorno en el que trabajamos, ya sea una empresa, una comunidad o, incluso, un país.

Fuente: (1) Olaya, C. (2013). Más ingeniería y menos ciencia por favor. XI Congreso Latinoamericano de Dinámica de Sistemas Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.


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