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PRÁCTICAS INTERNACIONALES: UNA EXPERIENCIA PROFESIONAL CON ENFOQUE GLOBAL

Federico Mosquera Mateus, estudiante del programa de Economía, narra cómo pudo potenciar sus habilidades y conocimientos, y exaltar el enfoque humanista que le inculcó La Sergio, al realizar sus prácticas profesionales en un prestigioso banco alemán.

Federico Mosquera Universidad sergio arboleda



Hola, mi nombre es Federico y estoy en décimo semestre de Economía en La Sergio. Actualmente estoy terminando mi práctica laboral con un banco alemán. Hace siete meses comencé a presentarme a varios puestos de trabajo en otros países, pues la verdad ya tenía en mente hacer esto desde hace varios años. Gracias por darme este espacio para narrar cómo se dio esta oportunidad… Con suerte, será de utilidad para quien esté contemplando la idea de vivir esta magnífica experiencia.

El proceso

El proceso para hacer una práctica con una empresa en el extranjero es extenso y requiere bastante planeación. De hecho, creo que es necesario tener la intención de trabajar en otro país varios semestres, antes del semestre de práctica. La razón es que, si bien hay muchos procesos burocráticos que pueden tomar semanas (trámites de visado, traducción y certificación de documentos, etc.), la verdadera planeación consiste en identificar un campo profesional en el cual desenvolverse y, como consecuencia, construir un set de habilidades que faciliten obtener dicho rol en un mercado laboral.

Cuando hablo del ‘proceso’, me refiero más al plan que se arma para dedicarse a lo que se desea. Algunos bloques son más obvios que otros, por ejemplo, el inglés (no hay escapatoria, y el objetivo es, cuando menos, un nivel B2). Otros no tanto. ¿Quieres ser trader? ¿político? ¿consultor? Entonces necesitas asegurar que, en el momento de presentarte a la práctica, todas las habilidades que consideres relevantes estén desarrolladas al máximo posible (por esto, entre otras cosas, es que siempre he defendido que el semestre de prácticas debe ser el último).

Puede ocurrir que alguna de estas habilidades no esté en el programa académico, pero quizás esté en otro, así que se puede considerar la idea de buscar asistir a esas clases. Y si lo que se quiere no está en la universidad, entonces que tal no salir un fin de semana e invertir 30000 pesos en un curso en línea. Mi punto está en que siempre habrá alternativas, pero estas toman tiempo. Idealmente, en mi opinión, el final del cuarto semestre es un periodo para reflexionar; es en esta etapa cuando uno tiene una idea clara de la carrera y ya se percibe hacia dónde lo está llevando… Se puede tomar, entonces, la decisión de dar un giro para cambiar de programa o contemplar las habilidades que ya tienes y cuáles faltan para llegar a dónde anhelas.

Me parece clave nutrir lo que aprendemos en la universidad. Por ejemplo, yo hago en promedio dos cursos virtuales por semestre. Esta carga me parece razonable si quiero avanzar rápido, sin descuidar los parciales. Así que mi recomendación es que si necesitas cuatro cursos virtuales entonces debes planificar con dos semestres de margen.

Ser Sergista

El enfoque humanista de la Universidad es algo que todos escuchamos a lo largo de la carrera. Para algunos, este sello de identidad Sergista no es relevante y por ello creen que los futuros profesionales no necesitan apropiarse de aspectos relacionados con el humanismo. Sin embargo, para el mercado global, este es, sin lugar a duda, el elemento diferenciador que determina si uno es contratado o no.

Hoy, existen máquinas y algoritmos capaces de hacer casi cualquier cosa mejor que nosotros, incluso, mejor que aquellos en los niveles de maestría científica más alta. Lo que verdaderamente nos diferencia es la capacidad de plantearnos dilemas desde diversas perspectivas, comprender visiones distintas, debatir y construir.

Así, las virtudes del humanismo (empatía, solidaridad, liderazgo, trabajo en equipo) llegan a ser tan diferenciadoras como cada idioma que se domine. Si se renuncia al humanismo o simplemente no se valora, no habrá diferencia entre la versión profesional de uno mismo y un algoritmo, lo segundo suele ser más barato para el empleador, sobre todo, en los países más desarrollados.

Aprendizaje

Trabajar con un banco alemán ha contribuido bastante en mi formación profesional, particularmente por las diferencias culturales. Es habitual que las empresas y organizaciones adopten muchos valores nativos de los países en los que funcionan o en los que fueron fundadas. Estos valores se cuelan discretamente entre los empleados formando de alguna manera un aspecto importante de la identidad de la empresa.

En mi caso particular, parte de la cultura es la falta de relevancia hacia los títulos, falta intencionada claro. Esto tiene dos implicaciones, la primera, es la ausencia de ‘dones y doñas’, allá las personas son llamadas por el nombre y el respeto se demuestra realizando un buen trabajo y entregando resultados a tiempo. Por la generación a la que pertenezco, esto no significó un desafío sino más bien un alivio.

La segunda implicación es el efecto que esto tiene en la cultura organizacional, pues no solo se trata de quitar los ‘dones y doñas’ sino también de ver más allá de cualquier título, incluso, el académico. Y es que, si lo pensamos, no estamos en una era donde el diploma es el que define nuestra carrera. Hay países donde esto es sabido ya (por algo, en el inglés, cuando nos preguntan por nuestra “career” esperan escuchar a lo que nos dedicamos y no lo que estudiamos o nuestro “degree”).

Ignorar los títulos significa que las personas no nos perciben por lo que estudiamos sino por lo que podríamos hacer en la empresa. Esto se tradujo, en mi caso, que cuando fue necesario construir de emergencia un equipo para traducir documentos fui traductor durante un par de semanas. Cuando fue necesario reformar bases de datos y escribir códigos fui programador. El mismo patrón se repitió múltiples veces. La lección aquí (y seguramente en casi cualquier empresa extranjera) es que hay que ser versátil y autodidacta porque entre más puedas contribuir, mejor es el desempeño.

La Universidad

Desde que logré la oportunidad de hacer mi práctica en el extranjero, la Universidad siempre ha estado abierta a facilitar este proceso. En mi caso, yo contacté el banco para el que actualmente

trabajo; no obstante, La Sergio tiene ferias de empleo y varios contactos, pero eso no significa que uno mismo no pueda encontrar una opción.

Por supuesto siempre es más difícil postularse para un puesto en el extranjero. Hay que traducir la hoja de vida, googlear bastante acerca de contratos para extranjeros y escribir una carta de motivación (las empresas quieren saber por qué te interesa esa en particular y no otra, por lo que investigar un poco más suele tener su recompensa). Aún así, vale la pena.

Mis sugerencias

Puede ser frustrante competir en mercados laborales en otros países, pero, si dominas el inglés, usa el español como ventaja comparativa y busca puestos con empresas cuyo idioma principal sea el inglés (la mayoría) y requieran personas que hablen español.

Habla con los profesores, la mayoría tienen carreras que pueden ser muy similares a lo que tu quieres hacer, así que, si no tienes una idea muy clara, unos minutos de charla luego de clase pueden ayudar a aclarar conceptos y, con suerte, resultar en un punto de partida. No lo olvides, la peor diligencia es la que no se hace.

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