En la educación tradicional, cuando preparamos una clase, lo primero que se hace es escribir los planes para una serie de lecciones que desembocarán en una evaluación final. Se recopilan materiales como libros de texto, folletos, sitios web, rúbricas y videoclips, entre otros. Luego enseñamos las lecciones dirigidas a toda la clase, con el mismo ritmo, y distribuyendo materiales según sea necesario. Finalmente, terminamos con un proyecto, prueba u otro tipo de evaluación.

Este modelo tradicional es completamente dirigido por el maestro y tiene tres limitaciones en el aprendizaje:

1. Los estudiantes no se apropian de su proceso de aprendizaje. Dependen de las indicaciones del maestro para saber cuándo y cómo aprender el material.

2. Se presentan pocas oportunidades para trabajar uno a uno con los estudiantes, pues la mayor parte del tiempo del maestro se dedica a la instrucción directa a todo el grupo.

3. De esta manera, ajustar la instrucción para los estudiantes con diversas necesidades y niveles de preparación, se convierte en un trabajo adicional para el docente.

La enseñanza está cambiando. Y ahora se presenta como una “Aula Invertida”. Ello implica un giro de 180 grados del modelo tradicional. Las lecciones magistrales se experimentan fuera de clase con material interactivo, para así aprovechar el tiempo de la clase sincrónica con los estudiantes y apropiar los conceptos mediante la discusión, colaboración y casos reales.

La Universidad Sergio Arboleda está realizando un gran esfuerzo para ayudar al país a enfrentar la cuarentena con una serie de clases enfocadas en la enseñanza de la didáctica digital para los profesores en una era virtual. Esta iniciativa es liderada por la Escuela de Educación. En palabras del decano de esta escuela, Sergio Rodríguez: “preparar una clase digital requiere de más trabajo, más esfuerzo y más preparación, pero mayor satisfacción por lograr contribuir en el proceso de aprendizaje de sus estudiantes”. Asimismo, la profesora Andrea Echavarría, explica los cinco pasos para crear un aula invertida, la cual se puede resumir con estas palabras: “Es trasladar la “tarea” al aula y la “instrucción” a la casa”.


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