
De acuerdo con Internet World Stats, más de 659 millones de personas de Latinoamérica tienen acceso a internet y alrededor del 70% de los usuarios no sabe identificar una fake news, mientras que el 16% de esa población desconoce el término, esto, según una encuesta realizada en 2020 por Kaspersky, empresa líder en el desarrollo de tecnologías de software de seguridad.
Particularmente en Colombia, el entendimiento de las fake news o noticias falsas se complejiza cuando se revisa el Artículo 20 de la Constitución Política de Colombia de 1991, el cual señala que “se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación”.
En opinión de Germán Flórez, presidente de la primera Asociación Colombiana de Legal Tech, ´alt+co´ y director de la línea de investigación en Derecho Digital de la Maestría en Derecho de la Universidad Sergio Arboleda, “las fake news se propagan bajo la excusa de la libertad de expresión y dan la oportunidad a una persona de difundir información carente de legitimidad. Pero el problema principal, en esos casos, es el fenómeno de la desinformación”.
Y precisa, “en el marco del Derecho Digital en Colombia, hay un reto para lograr un equilibrio entre las fake news y la libertad de expresión: en el país no existe un marco regulatorio que controle la desinformación que acarrean las noticias falsas”.
Dicho esto, las redes sociales juegan un papel crucial en la opinión de los usuarios, pues muchas de sus posturas se ven sesgadas por la propagación de fake news y, a pesar de que este término se ha posicionado en ámbitos informativos, aún no existe un marco legal que las detenga o las regule.
Para el Sergista Germán Flórez, “si se logra una regulación frente a las noticias falsas a nivel nacional e internacional, se deben respetar tres elementos claves: un principio de legalidad, donde cualquier acción que se tome para controlarlas no viole los derechos de las personas; un principio de necesidad, que quiere decir que si se combaten las noticias falsas se debe obedecer a unas circunstancias específicas y no se debe utilizar como un medio de control social y, por último, un principio de proporcionalidad que permite mantener ese equilibrio en el control y buscar así la raíz de esa noticia, sin necesidad de cerrar esas cuentas que desde la desinformación replicaron dicho contenido”.
En el contexto internacional, son varios los casos que se pueden mencionar y diferentes ejemplos que logran dar un panorama de las redes sociales, en alusión a esto el presidente de la Asociación Colombiana de Legal Tech destaca lo siguiente, “si se habla de normativa se podría mencionar que cada plataforma digital cuenta con un sistema de autorregulación que surge desde los aprendizajes obtenidos, por ejemplo, después de las elecciones de 2016, cuando Estados Unidos posicionó a Donald Trump como su presidente. Así, las redes sociales crearon sus propios filtros para evitar la difusión de fake news dentro de ellas”.
Aun cuando no existe un marco regulatorio mundial, el docente Sergista Germán Flórez, destaca las medidas de autorregulación de Facebook. Esta plataforma adelanta labores internas para evitar la desinformación. Por ejemplo, ha cerrado perfiles falsos, ha identificado y clausurado medios fraudulentos, ha restringido la publicidad de entidades falsas y ha identificado contenido ficticio con ayuda de agencias de periodismo.
Esta última acción, ha llevado a las agencias a utilizar herramientas tecnológicas que, como el machine learning, aplican el análisis de datos que automatizan la identificación de patrones en la red para tomar decisiones, sin intervención humana.
Germán Flórez precisa que, “se deben establecer pautas para saber cómo debería ser el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial y el tratamiento de las noticias falsas, porque es muy importante alcanzar un equilibrio con respecto a la libertad de expresión; una excesiva regulación puede trastocar el límite de este derecho constitucional y Colombia podría llegar a ser como otros países, que hacen un control demasiado estricto a las publicaciones que hacen sus ciudadanos”.
Actualmente, no hay un tratado internacional que regule este tipo de noticias. Sin embargo, el Internet Governance Forum IGF, es un espacio de diálogo conformado por representantes de la sociedad civil y los gobiernos, en el que se ha discutido sobre la importancia de las noticias falsas y su posible implicación en las democracias a nivel mundial.
En esta misma línea, Germán Flórez menciona las iniciativas que se han creado a nivel mundial para combatir la desinformación, él destaca que en 2018 la Unión Europea creó una comisión con expertos dedicados a crear políticas para adoptar un código de buenas prácticas en torno a la desinformación. Países como Croacia, Canadá e Italia ya lo adoptaron y, este último, incluso, desarrolló un protocolo para evitar trasgredir la libertad de expresión, logrando así diseminar las noticias falsas. China, por su parte, tiene una plataforma promovida por el gobierno que le da a los a los ciudadanos la oportunidad de investigar la veracidad de los contenidos, mientras que en Pakistán crearon un portal para buscar las noticias falsas.
El Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones MinTIC, en Colombia, a través de su programa ‘En TIC confío’, propone algunas recomendaciones para combatir la divulgación de noticias falsas:
1. Leer la noticia completa.
2. Averiguar qué fuentes se utilizan.
3. Buscar el titular en Google.
4. Buscar los datos que se citan.
5. Verificar el contexto de la noticia.
6. Consultar quién envió la noticia.
7. En caso de recibir un audio o un video con información, se puede acudir a internet para buscar las palabras clave que se mencionan en el contenido.
8. Si la noticia tiene cifras, revisarlas rigurosamente.

