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CULTURA Y BIENESTAR, LA FÓRMULA PARA HACERLE FRENTE A LA SOCIEDAD POST COVID

La cultura ha sido siempre dinamizadora de la sociedad para afrontar y superar crisis, como la que se presenta a nivel global por cuenta de la COVID-19. El reto es adecuar el mercado y la oferta cultural a las limitaciones y restricciones que configuran esta nueva realidad.

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Por: Inés Elvira Morales Guzmán
Profesora de la Maestría en Gestión Cultural y Creativa de la Universidad Sergio Arboleda

Es probable que el modelo anterior al actual coronavirus deba modificarse significativamente: los circuitos de ferias y festivales han sido aplazados y no tienen fechas definidas; los museos, teatros y cines están cerrados y con sus programaciones suspendidas; las entidades culturales se están quedando sin recursos y, sobre todo, existe una limitación para la reunión de personas.

Sin embargo, en medio del difícil panorama que deja la COVID, es importante destacar varios aspectos positivos, que, sin duda, constituyen elementos esenciales para definir la manera como deberá entenderse la cultura en adelante.

La cuarentena decretada en varios países ha conducido a que se valide y promocione la posibilidad de acceder a eventos por medios virtuales, con un solo clic y sin desplazarse, lo cual quiere decir que la cultura, cada vez más, se está democratizando. Así, hoy en día basta con contar con un dispositivo y acceso a internet para participar activamente de la oferta.

La cultura dejó de ser por temporadas de ferias, de conciertos, festivales entre otros, para pasar a ser parte de la cotidianidad. En este escenario, también nos hemos dado cuenta de que el tiempo que pasamos trabajando es mejor con música, las casas con cuadros en las paredes se volvieron nuestros jardines, y las noches con buen cine y buena mesa se volvieron la mejor entretención.

La cultura suele reflejar las transformaciones que experimenta la sociedad. Después de la Segunda Guerra Mundial, los jóvenes fueron los protagonistas de profundos cambios. En el periodo de postguerra (1960), sus movimientos sociales representaron la búsqueda de nuevas formas culturales, alejadas de los prototipos clásicos, este es el caso de los hippies con su lema “Haz el amor y no la guerra”. Por su parte, la tecnología empezó a avanzar rápidamente, las feministas emergieron con más fuerza y surgieron otras causas como la liderada por Green Peace.

Actualmente, la cultura ha dejado de ser social, para volverse más individual. Cada uno de nosotros descubrió, o retomó, gustos; conoció nuevos grupos de música, autores, pintores, escultores, entre otros, durante esta cuarentena.

El arte y sus creaciones son infinitas e ilimitadas, cada vez nos sorprenden más la calidad y creatividad, puesto que la cultura siempre está en movimiento, se tiene que reinventar, generar espacios educativos, tecnológicos y físicos que lleguen más lejos a nivel humano y “hagan sentir más”, en últimas, que nos lleven a reflexionar.

Por esto, este es el momento para unir la cultura y el bienestar, crear proyectos que afecten de manera positiva a los individuos, familias y sociedades. De acuerdo con la OMS, “la salud de todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados”.

La sinergia entre cultura y bienestar representa la creación de servicios, productos, proyectos y empresas que sean sostenibles y que logren cambiar la perspectiva del ser humano, utilizando la música, las artes plásticas, la danza, el teatro, el arte callejero, la literatura, la poesía y el diseño, entre otros. La cultura y el bienestar, como conceptos, son importantes para empezar a construir; son los que traerán esperanza tras la superación de la crisis, que, esperamos, se produzca pronto.

Las ciudades del mundo y las empresas deben ‘ponerse la camiseta’ de la cultura, comercializar productos e incentivar ideas innovadoras. El arte debe generar bienestar, empezar a crear un mundo más estético, democrático y culto.

Los proyectos que logren generar esa unión entre productos, ideas, servicios y tecnología por medio de la cultura y el bienestar, serán los que cambien el mundo.

Somos colombianos, nuestro empuje y creatividad nos seguirán llevando lejos, pero esta vez necesitamos ser más creativos, más colombianos.


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