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EMPRENDIMIENTO Y NEGOCIOS: OPORTUNIDADES DEL SISTEMA MODA EN COLOMBIA

Juan Fernando Loaiza, experto del nuevo programa en Negocios Estratégicos de Moda, y especialista en investigación económica de Inexmoda, habla del panorama empresarial del sistema moda y de los retos que pueden derivar en el fortalecimiento de las marcas.

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Por: Juan Fernando Loaiza Obando
Especialista en Investigación Económica
Laboratorio de Conocimiento Inexmoda

En el mundo de los negocios y el emprendimiento hay tres tipos de empresarios y emprendedores. Están quienes ven el vaso medio vacío, quienes ven el vaso medio lleno y quienes buscan cómo terminar de llenar el vaso y a quién vendérselo.

Los emprendedores exitosos suelen pertenecer al tercer grupo. No son pesimistas ni negativos, no son soñadores ni optimistas en exceso. Son oportunistas en el buen sentido de la palabra, logran visualizar el futuro e identificar dónde se abrirán oportunidades. Precisamente por ello, suelen confundirse con los optimistas. Pero, ojo, los oportunistas no esperan que algo bueno suceda de pronto, los oportunistas fabrican su destino.

Personalmente, me declaro un oportunista y en este espacio quiero mostrarles dónde están las oportunidades que he identificado en el sistema moda.

Innovar

La definición más sencilla de innovar es ofrecer mejoras sustanciales en el modelo de negocio, los bienes, servicios, procesos o cadena de valor organizacional para permitir así que se den otros dos fenómenos que pueden ocurrir, o no, de manera simultánea. El primero, es que los clientes estén dispuestos a pagar más por nuestra propuesta de valor y a preferirla más allá del precio de la competencia; el segundo, es que aumente nuestra productividad y, en consecuencia, mejoren nuestros márgenes de utilidad.

Solo si se cumplen las anteriores situaciones estaremos hablando de innovación efectiva, de lo contrario, nos referimos a inventos, invenciones o prototipos, los cuales pueden ser muy creativos, pero no ser lanzados al mercado o acogidos por el mismo.

Innovar es una oportunidad siempre presente, porque parte de un recurso infinito: la creatividad. Todos somos creativos, unos más que otros, unos más entrenados que otros, pero en definitiva todos podemos generar ideas, crearlas y mejorar nuestros procesos creativos.

Innovar es una oportunidad, porque nos permite identificar y hacer realidad propuestas de valor y ventajas competitivas sostenibles que propendan por aumentar la voluntad de pago de nuestros clientes. Innovar no es un proceso sencillo como bajar los precios, pero sí es un proceso sostenible, bajar los precios indefinidamente, no lo es.

Conocer íntimamente a nuestros clientes

El mundo de los negocios está lleno de supuestos, ideas que aceptamos como verdaderas por los argumentos que las soportan y hasta que otro supuesto más fuerte y probado sea validado. Suponer no está mal, debemos partir de supuestos para lidiar con la incertidumbre, tan característica de la vida empresarial. Lo que está mal es no validar y probar nuestros supuestos constantemente.

Cuántas veces no suponemos quién es nuestro cliente, cómo es, por qué nos compra, qué quiere o necesita; suponemos todo el tiempo. Sin embargo, no siempre desarrollamos una disciplina de conocer en profundidad a nuestros clientes objetivo o reales para validar nuestros supuestos y ser más asertivos en las estrategias de negocio..

Conocer íntimamente a los clientes es una oportunidad, porque ellos están dispuestos a apoyar procesos que les permitan acceder a mejores soluciones; valoran el ser escuchados y los resultados de los procesos de validación suelen estar más alineados con las necesidades reales, no supuestas, de los clientes y, por ende, suelen tener mejor adopción por parte del mercado.

Desarrollar propuestas de valor que vayan más allá del producto

En nuestro sistema moda solemos confundir la propuesta de valor con el bien físico que producimos o comercializamos. El producto es la evidencia física de una propuesta de valor, pero la propuesta de valor no solamente es el producto, si fuera así, los clientes solo buscarían satisfacer sus necesidades de abrigo y todos luciríamos uniformados.

Los seres humanos tienen otras necesidades que resuelven a través de la moda, además de protegerse y subsistir: dar y recibir afecto, entender y ser entendidos, educar y educarse, participar, divertirse, crear, identificarse y diferenciarse, y expresar su libertad.

Las anteriores, son solo algunas necesidades humanas que buscan ser resueltas por propuestas de valor poderosas y diferenciadas, que vayan más allá del producto hasta el modelo de negocio.

Crear marcas poderosas y con ADN diferenciado

El diseñador francés Charles Frederick Worth, en 1858, fue el primero en coser etiquetas de su “marca” Worth en sus vestidos. En la actualidad, las marcas son más que nombres y etiqueta- son universos simbólicos que agregan valor a los negocios y por las cuales los clientes están dispuestos a pagar más dinero.

Un ADN de marca bien pensado, diseñado y consolidado es una oportunidad para distinguirse entre todas las ofertas que hay en el mercado. Partiendo del propósito de la marca, sus valores y creencias, hasta llegar al nombre y logo; hay múltiples oportunidades de ser distintos, llamativos, originales e innovadores.

Omnicalidad, desde el comercio electrónico hasta los canales tradicionales

El aislamiento a causa de la Covid-19 hizo que muchas familias y personas realizaran su primera transacción por canales digitales. Antes de la pandemia, la participación del comercio electrónico como canal de ventas del sistema moda, llegaba apenas a un 5%, cifra que contrastaba fuertemente con el 26% de China y el 21% de los Estados Unidos de América.

La cuarentena logró, entonces, una disrupción de los canales de compra, derribando miedos e inseguridades de las plataformas digitales, de las pasarelas de pago y poniendo a prueba la capacidad de las marcas de renovar sus cadenas logísticas y sus modelos de comercialización y, en muchos casos, de crearlos.

Algunas marcas que nacieron en modelos de comercio exclusivamente electrónico han manifestado que sus ventas han permanecido igual a los períodos de 2019 o que, incluso, han aumentado; otras marcas con más desarrollo omnicanal han aprovechado sitios web, centros de abastecimiento y cadenas logísticas ya montadas, pero que no estaban teniendo la demanda esperada, ya que los centros comerciales y el retail físico tradicional seguían siendo las joyas de la corona de los canales de comercialización.

Muchos puntos de venta físicos han cerrado en calles y centros comerciales de nuestras ciudades, pero el retail físico no desaparecerá. Los centros comerciales siguen y seguirán siendo un importante punto de encuentro y recreación de las familias colombianas. Y lo que definitivamente no será igual será la participación del canal digital, luego de que nuevos consumidores los probaran por primera vez o probaran específicamente, como es la experiencia de compra de la canasta de moda y de sus marcas favoritas en esta canasta.

En conclusión, vivimos un momento caótico, lleno de cambios

Este desorden traerá nuevos órdenes y oportunidades. Muchas empresas y emprendimientos desaparecerán al ver disminuidos sus ingresos; los emprendimientos con propósitos superiores más valorados, ventajas competitivas sostenibles y propuestas de valor diferenciadas será lo que permanecerá en el mundo de los negocios a largo plazo. Por eso, para cumplir con los anteriores cometidos, es importante aprovechar las oportunidades de innovar, conocer a los clientes, desarrollar propuestas de valor poderosas, marcas diferenciadas y estrategias omnicanal… Todo, pensando en satisfacer a clientes, a colaboradores, a la sociedad y, en últimas, generar valor para los emprendedores y sus socios.


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